miércoles, 29 de abril de 2026

    ¿Cómo crear una marca exitosa?

    Pocas veces los consumidores tienen conciencia del trabajo, a veces ciclópeo,
    que se realiza para posicionar una marca en el competitivo mercado publicitario.
    Frente a audiencias fragmentadas, infieles y saturadas de información,
    la tarea de crear una marca exitosa se torna cada vez más difícil.
    Mucho más cuando esto sucede en un contexto de crisis económica.

    Diseño Shakespear es una consultora de diseño desde su origen,
    hace 45 años. Ha realizado la imagen de cientos de empresas en la Argentina
    y la región. Podría decirse, sin exagerar, que el origen de esta
    empresa familiar fundada por Ronald Shakespear (co-director con Lorenzo y Juan
    Shakespear) está atado al nacimiento de la palabra diseño en la
    Argentina.
    Según explica Lorenzo Shakespear: “Como todos, las marcas sufren
    en tiempos de crisis. Hay discursos diversos y teorías de ocasión
    sobre cómo deben comportarse las marcas en tiempos de crisis. Creemos
    que lo mejor que puede hacer una marca en un entorno de ese tipo es asumirlo
    con dignidad y no mostrar que flaquea. Hoy, en crisis, la ruta más efectiva
    para diferenciarse y segmentarse es adquirir preeminencia y edificar una reputación
    a través de la marca. La marca existe por un sencillo motivo: agregar
    valor. No es un símbolo, un logotipo o un nombre. Es una herramienta
    de posicionamiento que convierte a la estrategia corporativa en comunicación
    clara para todas las audiencias. Las crisis son siempre buenas excusas para
    dejarse caer”.
    Entre los dilemas de lanzar la marca de un producto, una empresa debe decidir
    si el mismo contará con el aval del nombre de la empresa. En algunos
    casos, este respaldo es casi imprescindible, mientras que en otros no resulta
    tan importante. Para resolverlo se considera qué productos benefician
    al imaginario de la compañía y cuáles no. De esta manera,
    la empresa se protege de potenciales fracasos y se permite nuevos lanzamientos
    incompatibles con el resto de su línea. “En este momento muchas
    empresas están analizando qué hacer con su marca corporativa,
    si mandarla al frente o no. Es verdad que, en muchos casos, es conveniente esconder
    algunos productos porque pueden resultar competitivos ante otros de la misma
    compañía. Generalmente, cuando se trabaja con productos masivos
    es porque se quiere mover volumen y no interesa hacer branding. Antes había
    marcas corporativas que vendían un montón de productos desordenados,
    pero ahora los están dividiendo por target y les asignan el lenguaje
    correspondiente”, señala Andrea Tamaroff, directora creativa de
    Randall Stewart Group. En su agencia realizan diseños de packaging, desarrollos
    de identidad, diseños industriales y creaciones audiovisuales. Con una
    inversión inicial de US$ 15.000, en la actualidad se halla fusionada
    con otra empresa en Brasil y planea llegar a España. Entre sus clientes
    se encuentran empresas como Samsung, Burger King, CTI Móvil, JB y Moño
    Azul.

    Las más valiosas

    Al hablar de marcas, no se puede dejar pasar el estudio que Interbrand realiza,
    cada año, calculando el valor de las más importantes del mundo.
    Para realizar esta evaluación usa mecanismos similares a los que se aplican
    en el mercado bursátil. Para ello toma en cuenta factores como el porcentaje
    que representa la marca en los ingresos totales de la empresa y cuánto
    se estima que ganará en el futuro. De estos cálculos se desprende
    que Coca-Cola, por cuarta vez consecutiva, es la más poderosa del mundo,
    con un valor de US$ 70.453 millones. El elemento más llamativo de la
    medición, realizada junto a la revista Business Week, es que las de origen
    norteamericano siguen teniendo un liderazgo muy claro en el ámbito internacional,
    más allá del impacto que se esperaba tras la invasión a
    Irak.
    La única empresa latinoamericana en la lista es Cemex (la cementera mexicana).
    “En este momento estamos analizando la posibilidad de hacer este estudio
    con las empresas argentinas. El problema es que todavía no hemos logrado
    establecer cuáles serán las variantes a tener en cuenta. Para
    el estudio mundial tenemos ciertos requisitos: el valor de la marca tiene que
    superar los US$ 1.000 millones, un tercio de su facturación debe provenir
    de países externos al de origen, la marca debe ser representativa de
    la cultura de su país, debe tener cotización en Bolsa, etc. Acá
    intentaremos hacerlo para fin de año, pero debemos analizar nuevos requisitos
    ya que sólo 80 empresas cotizan en Bolsa y otras, como YPF, ya no son
    nacionales pero continúan reflejando la tradición del país”,
    señala Gonzalo Petracchi, director de estrategia de Interbrand. En la
    Argentina, el estudio maneja las cuentas de empresas como Pepsi, Quilmes, Molinos,
    Chandon y Gancia. Fundada en 1974, forma parte del Grupo Omnicom, posee otras
    23 filiales en el mundo y factura US$ 140 millones.
    Las marcas que forman parte de este listado pertenecen a grandes compañías
    mundiales que llevan años de trayectoria y trabajo de imagen. Cuando
    una empresa da a luz un nuevo producto son infinitas las variantes que deben
    tenerse en cuenta. Muchas veces se reduce la importancia estratégica
    de la marca y sólo se analiza subjetivamente si un nombre es lindo o
    feo. Sin embargo, el posicionamiento está marcado por otros factores
    como los envases comunicacionales, precios y logotipos. “Por lo general,
    creamos productos desde cero. Más allá de pensar lo que va a pasar
    en la góndola, nuestros clientes nos piden que creemos un producto y
    le demos personalidad”, señala Tamaroff. En Randall se trabaja,
    en mayor medida, con la creación de una marca producto. Lo primero que
    hacen es ver dónde están parados, cuál es el posicionamiento
    de la marca, qué recordación tiene y qué imagen proyecta.
    Una vez que tienen la identidad, comienzan a desarrollar el producto, los colores,
    las formas y el contenido. “El packaging puede parecer una simple pieza
    de diseño pero es la principal pieza de comunicación. Esto es
    así porque el consumidor se lo lleva a la casa y lo sigue viendo y, finalmente,
    vuelve a buscarlo si se siente identificado”, concluye Tamaroff.
    Para Shakespear: “El bombardeo de marcas y estímulos ha terminado
    por abrumar a nuestras audiencias. Cada vez más, sólo aquellas
    marcas que se expresan de modo claro y coherente llegan a incidir en sus audiencias
    objetivas. Esto no es una cuestión de tener un bonito logotipo o un envase
    agradable. Es una cuestión de orden, de claridad, de transparencia. Los
    efectos visuales y recursos atractivos son simplemente eso. Cuando decimos que
    las audiencias “viven la experiencia” de las marcas, nos referimos
    a las emociones que emanan de la interacción con éstas. Quizás
    haya ahora una tendencia a intentar intimar, o calar más profundo en
    los clientes y clientes potenciales. El mensaje subyacente es “Elegime
    a mí”.
    Diseño Shakespear se ubica en el corazón del proceso de identificación
    institucional. Frente a un nuevo trabajo, evalúan el contexto de actuación
    de la marca que los convoca. Los objetivos corporativos, la historia y tradición
    de la empresa, el comportamiento de los competidores, las expectativas de la
    audiencia. Los usos de la marca en su forma visual (cuyo embrión comúnmente
    es el logotipo), es decir cómo se la usa, cuántas veces, en qué
    contexto, cuáles son las tecnologías y los medios con que se implementa,
    cómo se comporta en relación con otras marcas, cómo ocupa
    el espacio urbano que tiene, cómo lo modifica, y cómo es percibida
    en consecuencia. Las respuestas provienen de estudios sobre performance de marca
    en poder del cliente, o estudios realizados ad hoc, o de tradicionales análisis
    cualitativos y cuantitativos.
    En Fontana Diseño, fundado en 1971, cuando se acerca un cliente, lo primero
    que hacen es ver cuál es su cultura y cuánto sabe de lo que necesita.
    Luego, analizan su historia y el mercado en el que compite. Finalmente, sobre
    la base de estos datos, obtienen las premisas para hacer el trabajo. “Normalmente
    encaramos nuestra misión en etapas. La primera consiste en desarrollar
    los elementos básicos de identidad y luego trabajamos en su implementación.
    El trabajo más completo se hace cuando el cliente continúa con
    el estudio a medida que pasa el tiempo. Por ejemplo, nosotros hicimos la identidad
    de los supermercados Disco hace once años. El conocimiento que tenemos
    de la empresa, por haber trabajado juntos, es sensacional. Nos pueden preguntar
    cualquier cosa y nosotros responderemos de inmediato cualquier detalle”,
    señala Rubén Fontana, director del estudio. Para él se
    trata de un capital bien invertido porque ya no les hace falta ponerse a analizar
    nada. “Es como si hubiéramos visto crecer un niño”.
    Una vez que el nuevo producto está en las góndolas, nunca debe
    dejar de trabajarse con su imagen. “Cuando una empresa crea la identidad
    de una marca, establece sus características, cómo va a ser y cómo
    quiere que la reconozcan. Esa marca es adoptada por un consumidor que la compra
    y se siente identificado; y si le brinda confianza la va a seguir comprando.
    A lo largo del tiempo, debe seguir comunicando para no perder a sus clientes.
    Sin embargo, también se tiene que ir aggiornando porque en la actualidad
    salen nuevos productos todo el tiempo”, señala Tamaroff. Más
    allá de las marcas y los logos, muchas veces es necesario sorprender
    al consumidor por una necesidad. Por ejemplo, durante el último año,
    debido a la crisis, muchos productos replantearon su capacidad sacando packs
    familiares o, por el contrario, muy pequeños. El secreto está
    en ir modificando y renovando, y no olvidar lo que necesita el consumidor. “Ahora
    se trabaja con cosas más propias, del país, que se relanzan después
    de varios años”, señala Fontana. Las empresas están
    buscando el sentimiento en los desarrollos que hacen con sus marcas, la gente
    está empezando a revalorizar lo nacional. Por ejemplo, una figura de
    rombo color rojo con la incorporación del eslogan “Una tradición
    argentina” es el nuevo diseño elegido por la empresa Okebon para
    su imagen institucional creada por Randall Stewart Group.
    El secreto reside en que las empresas comprendan que las marcas son los mayores
    valores que poseen y, por lo tanto, deben respetarlas y acompañarlas.
    Uno de los problemas es que muchas empresas contratan a las agencias para desarrollar
    una marca, un packaging o un producto, pero después se dedican a trabajar
    con el día a día. Siempre hay que estar atento y no olvidar que
    el consumidor tiene millones de opciones. “Las marcas son como una persona
    más, la gente se hace amiga de ellas. Creen en ellas porque les brindan
    ciertos atributos y beneficios. Si la marca, por algún motivo, pierde
    esa relación con la gente se transforma en ese amigo que no vuelve a
    llamar por teléfono. La marca que descuida esa relación pierde”,
    afirma Tamaroff. “Un fenómeno que me llamó la atención
    es que la crisis general provocó una actitud recesiva con respecto a
    la comunicación con los clientes. En 2002 primó el aspecto puramente
    economicista del drama y no se tuvieron en cuenta las consecuencias de la no
    inversión en imagen. A mí me gustaría ver qué sucedería
    con las grandes marcas si se quedaran calladas durante un año”,
    señala Fontana.
    Para una compañía, desarrollar un nuevo producto y lanzarlo sin
    la ayuda de un estudio que oriente una nueva imagen, no es tarea fácil.
    Más allá de la decisión de acompañarlo con la marca
    institucional y más allá de los colores y el packaging, la vida
    del mismo debe ser cuidada y guiada. Hay que permitir que tome vida propia y
    que establezca diversas relaciones con sus clientes. Cuando nace un hijo se
    le pone un nombre y comienza la difícil tarea de educarlo y verlo crecer:
    con las marcas sucede lo mismo. El flamante nombre de un producto y su primer
    día en la góndola es sólo el comienzo de una nueva vida
    en el no menos complicado mundo del mercado. El éxito de esa tarea, es
    un trabajo diario. M