Loma Negra, la mayor cementera argentina, llegó a un acuerdo a fines
de abril para refinanciar US$ 400 millones en deudas con bancos, tras ocho meses
de tratativas. Pagará US$ 70 millones en efectivo (recomprando deudas
nominales por US$ 150 millones en subasta pública) y emitirá alrededor
de US$ 250 millones en bonos. La operación fue timoneada por Morgan Stanley
y los principales acreedores eran Bayerische Hypovereinsbank, J. P. Morgan Chase,
Citibank y BankBoston (67% de la deuda total del grupo).
Como parte del acuerdo, Loma Negra emitirá tres tipos de bonos por esos
US$ 250 millones. La mayoría será a cinco años, parte en
pesos y parte en dólares. Los papeles en moneda local se indexarán
por tasa de inflación. El resto será a ocho años, avalado
por los activos de la compañía. Todos los papeles serán
rescatados una vez que el flujo de caja llegue a determinado nivel. Sus rendimientos
flotarán entre 2 y 8% sobre la London interbak offered rate (tasa Libor).
En cuanto al pasivo, se dice que surgió de un error estratégico:
la empresa lanzó un plan expansivo cuando la Argentina entraba en depresión.
La clave de ese programa era una planta, la más moderna en América
latina, que costó US$ 400 millones (la cifra del endeudamiento externo),
se terminó en 2002 aunque comenzó a producir en 2001. Quienes
conocen el sector justifican la inversión. “En los ’90 –aseguran–
la industria cementera estaba en crecimiento. Cuando una firma como Loma Negra
ocupa 80% de su capacidad requiere nuevas inversiones”. En off agregan
que quienes aconsejaron invertir “no advirtieron que el consumo caería
y que se estaba ante las puertas de una devaluación”.
La economía empezó a recobrarse, especialmente en el sector construcción,
en declive desde 1999. Pero el cuadro es difícil. En 2001, las ventas
sectoriales habían caído 40% y, el año pasado lo hicieron
en 30% (un acumulado de 58%).
Así, empresas como Loma Negra, que habían creído firmemente
en la convertibilidad –se endeudaban en dólares mientras sus ingresos
eran en pesos–, acabaron con sus balances desquiciados. La firma había
tomado fondos en el mercado internacional de capitales y, al final del proceso,
apenas 100 de los US$ 430 millones adeudados estaban en moneda local. Poco más
de 50% (US$ 204 millones) venció antes del 31 de diciembre de 2002.
Crisis y superación
En 1999, las ventas de Loma Negra sumaron algo más de US$ 395 millones.
Dos años después, habían cedido a 260 millones (una caída
de 34,2%).
En mayo de 2003, la crisis de la construcción parecía superada.
Según el Indec, en ese mes la actividad mostraba 36,1% de repunte en
relación con el mismo mes del año pasado, aunque retrocedió
0,5% con respecto a abril.
Debe consignarse que, en todo 2002, la actividad se había contraído
28% en relación con 2001. Otra señal favorable es que, tras cuatro
años, la construcción volvió a tomar mano de obra (con
un incremento de 7,6% entre el último trimestre de 2002 y el primero
de 2003).
Algunos segmentos crecieron con mayor ímpetu: la producción de
asfalto saltó 19% de abril de 2002 a marzo pasado. Tomando el primer
trimestre de 2003 contra igual lapso de 2002, la de ladrillos subió 50%
y 117% la de tejas cerámicas.
Las solicitudes de permisos de obra aumentaron 17% en marzo respecto de febrero
y 42% entre el primer trimestre de 2002 y 2003. Se notaba mayor optimismo entre
contratistas dedicados al sector privado: 38% tiene expectativas positivas y
sólo 10% las tiene negativas.
Pero desde la Dirección de Relaciones y Comunicaciones del grupo (a cargo
de Carlos Aldao) afirman: “Si bien en 2003 el consumo de cemento en la
Argentina subió 20% respecto de 2002, los valores de despacho y consumo
per cápita se mantienen entre los más bajos de los últimos
40 años. Y es de los más bajos de América latina”.
Las cifras y la proyección
La empresa ha prosperado bajo gobiernos constitucionales y de facto. Pero no
se dejó arrastrar por la ola de privatizaciones de la década de
1990. Su única intervención consistió en comprar una red
de carga (Ferrosur Roca, de 3.000 kilómetros), probablemente amortizada,
que mueve producción agroganadera e insumos y materiales para las plantas
de Loma Negra.
Hoy la empresa sigue dominando el sector cementero y representa casi la mitad
de su producción total. “El market share de Loma Negra fue en junio
de 48%”, dicen en su Dirección de Relaciones y Comunicaciones. La
capacidad instalada asciende a 3,8 millones de toneladas anuales. No obstante,
su hegemonía ha sido afectada por el ingreso de un líder mundial,
Holderbank (hoy Holcin), que ha adquirido a dos competidores locales –Corcemar
y Minetti– y controla ya un tercio del mercado. En ese sentido, circulan
rumores de que Holcin negocia la compra de Loma Negra. Sin embargo, en Relaciones
y Comunicaciones son tajantes: “Loma Negra no está en venta para
nadie”.
La tercera firma en la Argentina, Cemento Avellaneda, está asociada a
la francesa Lafarge Coppé y representa 16% de las ventas.
A fines de los ’90, Loma Negra afrontaba un dilema: crecer en el país
o proyectarse al exterior. En 1997 lanzó un ambicioso plan de inversiones
basado en expandir las instalaciones de Olavarría y construir otro complejo,
más moderno, para producir 1,6 millón de toneladas al año.
Esta planta, bautizada L’Amalie, comenzó a funcionar en noviembre
de 2001 y ha originado 58% de la deuda total del grupo.
Pero no descartaron completamente la proyección externa. En 1998, la
firma tomó el management en la división cementera de Ancap (Administración
Nacional de Alcohol y Petróleo), empresa estatal uruguaya. Hoy tiene
exclusividad para vender su producción en la Argentina. En otro plano,
diversificaba simultáneamente adquiriendo cuatro firmas dedicadas a concreto
(Servicón, Sermac, Cenmex y Decamix) por un total de US$ 40 millones.
Y, con cierto retraso, Loma Negra se convirtió en exportadora de cemento
argentino: los primeros embarques se iniciaron este año a Jamaica.
Ferrosur Roca es una red clave para las operaciones del grupo: forma parte del
sistema computarizado de Loma Negra, provee de insumos y distribuye entregas
de productos. Se afirma que la empresa contempla tender un ramal para transporte
de frutas entre Choele Choel (valle medio del río Negro) y el puerto
de San Antonio. La misma línea podría llevar exportaciones chilenas
a Brasil, que todavía deben ir por camión cruzando los Andes o
por barco, por el cabo de Hornos. Pero en el grupo afirman que “ni Loma
Negra ni Ferrosur Roca contemplan entre sus proyectos el tendido de un ramal
ferroviario entre Choele Choel y San Antonio”. Y agregan: “Existe
en tal sentido un proyecto de trazado ferroviario originado en la Asociación
Latinoamericana de Ferrocarriles, para atender las exportaciones de frutas del
Valle del Río Negro y productos chilenos destinado a puertos del Atlántico”.
M
|
Grupo de Loma Negra se fundó |
