El diagnóstico que hace Anselmo Morvillo de la firma que lleva su nombre es tan sintético como preocupante. Y a nadie escapa que, al hablar de su imprenta, el empresario retrata, al menos en parte, la situación por la que está atravesando el sector en general: “Nos equipamos como para trabajar en la Argentina del ´97 y la producción bajó 40%. Así, la rentabilidad es imposible”.
La primera estrategia de la compañía para amortiguar el impacto de la crisis que golpea -y fuerte- a la industria gráfica fue consolidar la relación con sus principales clientes, ofreciéndoles alternativas tendientes a bajar los costos sin alterar la calidad de los productos. “Buscamos formas de adaptación que estuvieran a la altura de las necesidades; por ejemplo, bajamos la calidad del papel y mantuvimos la de impresión. Algunas firmas grandes como Carrefour o Wal Mart optaron por trabajar con papeles tipo diario, en reemplazo del papel ilustración que usaban habitualmente. Entonces buscamos la manera de darle a un material de inferior calidad la mejor opción visual. Así, se pudo mantener a los clientes tradicionales; pero el gran problema al que nos enfrentamos es que no podemos tener nuevos clientes, sencillamente porque no los hay”, asegura el empresario.
No existen nuevos clientes locales pero la devaluación, aunque aún presenta un escenario caótico, brinda la posibilidad de captar mercados externos. En el año 2000, en tiempos de convertibilidad y con el real devaluado, Anselmo Morvillo fue la mayor exportadora de productos no tradicionales de la Argentina, con un volumen comercializado de US$ 9 millones. Pero, paradójicamente, la reciente devaluación del peso no benefició a las exportaciones de la industria gráfica. Esto se debe a que 65% de los componentes de su producción son importados mientras que el porcentaje restante corresponde a la mano de obra. El sector debe competir en ese 35%, que no se puede reducir lo suficiente como para generar precios atractivos en el exterior.
Morvillo comenta que su empresa posee muy buen crédito fuera del país, producto de haber honrado sus deudas durante 40 años. Pero en 2001 muchos clientes se retrasaron en sus pagos y algunos desaparecieron del mercado, lo que llevó a la imprenta a refinanciar sus deudas. Actualmente, el empresario cobra en pesos y paga en dólares, lo que hizo cuadriplicar el pasivo de la compañía.
Proyectos, pese a todo
Contra todos los pronósticos, la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines (Faiga), presidida por Morvillo, realizará en septiembre la Exposición Gráfica Argentina en La Rural. El evento, de gran trascendencia para el sector, reunirá a proveedores y productores de toda América latina. Además, durante la exposición se llevará a cabo la asamblea anual de la Confederación Latinoamericana de la Industria Gráfica (Colatingraf), lo que garantizará la presencia de numerosos países. Todo lo recaudado será donado a la Fundación Gutenberg, que también preside Morvillo, y se dedica a fomentar la enseñanza del oficio gráfico.
Alzarse con la vicepresidencia de la Confederación Latinoamericana fue un logro de la Faiga, ya que este nombramiento garantiza la presidencia del organismo en el 2004, debido a que la transición es automática. Según Anselmo Morvillo, cuando la Argentina presida la Colatingraf, América va estar integrada a través del Alca, lo que significa que la industria gráfica latinoamericana podrá ser manejada desde nuestro país. “Con el Alca va a pasar lo mismo que con el Mercosur hace 10 años: todos decían que no iba a terminar de conformarse y finalmente llegó”, asegura el ejecutivo.
A nivel personal, Morvillo obtuvo uno de los principales galardones de la industria al ser nombrado, por las autoridades de la Colatingraf, “Hombre Gráfico de las Américas”. Al hablar del premio, el empresario no puede ocultar su emoción: “Es muy importante porque es un reconocimiento a mis casi 50 años de carrera. Haber sido elegido por unanimidad y que los otros postulantes se retiraran fue muy conmovedor; sinceramente, no me lo esperaba. Fue un gran halago, un poco de aire fresco frente a tanto problema”.
