miércoles, 29 de abril de 2026

    Tendencias que moldearán la existencia y los negocios

    Por sí solo, un acontecimiento ­aun con los tremendos ribetes de esos atentados- no genera alteraciones de fondo en el contexto social. En esta dimensión, los cambios en vínculos personales o familiares, estilos de vida y hábitos laborales casi siempre se gestan de abajo hacia arriba. Por supuesto, la amenaza terrorista, global y sistémica, afecta y afectará políticas concretas de los gobiernos, medidas seguridad y hasta las relaciones entre estados.


    Hay dos tendencias contrapuestas que surgen con vistas a 2002. Primera: la innovación tecnológica seguirá alimentando a la economía real en el mundo desarrollado. Segunda: la saturación resultante acelerará la búsqueda de equilibrios entre lo tecnocientífico y lo humano, aun entre quienes apoyan incondicionalmente al primer factor.


    Este último grupo de apólogos afrontará cada vez mayor resistencia de consumidores que rechazan la tecnología por la tecnología misma. En los meses que vienen, sin duda, la tecnología ayudará a resolver dilemas de generación y distribución eléctrica, echando mano a combustibles alternativos más baratos, menos agresivos para el ambiente y las personas. No obstante, cabe prever que los adelantos más espectaculares se den en biotecnología, donde los científicos van pasando de desentrañar el genoma humano a aislar decenas de miles de proteínas que le permiten funcionar al cuerpo. Se vienen los tiempos de la medicina personalizada.


    Ahora que la megaburbuja de Internet ha estallado y que el polvo de tantas puntocom se barre bajo la alfombra, comienza “la real realidad”.Prosperarán entonces las firmas en línea (clicks) que ofrezcan productos y servicios reales, tengan planes de negocios viables y conducción experimentada. Al mismo tiempo, muchos se formularán cuatro preguntas pertinentes: ¿Cuánto es demasiado de algo? ¿a qué costo? ¿cuánta tecnología debe emplearse en la enseñanza? y ¿cuánta para prolongar la vida humana en condiciones tolerables?


    Para una amplia gama de empresas, el patentamiento estratégico ha sustituido al planeamiento en la carrera para proteger la propiedad intelectual ¿No estarán poniéndose sobreprotectoras? ¿no estarán arriesgando el crecimiento a largo plazo, vía innovación cooperativa, en aras de ganancias inmediatas?..

    Cambios en demografía laboral


    Hasta el enfriamiento económico estadounidense (2000/1); los episodios del pasado 11 de septiembre, y los signos de crisis bancaria en Japón, la globalización estaba impulsando profundos cambios en materia de geografía y demografía laboral. Más de diez años de expansión económica en Estados Unidos ­compartida por la Unión Europea en parte o durante ciertos lapsos- iban generando en el mundo industrial una masa de nuevos puestos para gente ducha en tecnología y con altos niveles de educación.


    Al mismo tiempo, los países emergentes de Asia oriental o sudoriental y un grupo de economías periféricas estaban dejando atrás siglos de pobreza extrema, en una lenta pero firme marcha hacia sociedades urbanas de consumo. Por consiguiente, el costo laboral ya no determinaba, por sí mismo, dónde debían producirse los bienes. Las empresas, entretanto, se afincaban donde había mercados más promisorios, por dos razones: (a) acelerar entregas, (b) asegurarse de ofrecer bienes y servicios a medida de la demanda local.


    Los ataques terroristas, claro, no han cambiado la esencia del marco descripto. Pero, durante un tiempo, será más difícil tramitar visas de trabajo y el tránsito fronterizo de personas afrontará trabas. No sólo en ambas Américas ­debe tenerse en cuenta el problema colombiano-, sino también en la Unión Europea y aledaños. Ni qué hablar si estalla otra guerra entre Pakistán e India o si EE.UU. resuelve acciones contra ciertos países islámicos asociados al terrorismo en gran escala.


    En cuanto a la desaceleración de la principal economía y dejando de lado leves síntomas de repunte en sectores aislados, sus efectos continuarán sintiéndose en escala internacional, por lo menos este año. Importa acotar, al respecto, que la ola de despidos a ambas orillas del Atlántico es muy anterior a la masacre de Manhattan y que ciertas industrias matrices (automotores, siderurgia, máquinas herramientas, hardware) siguen en fase recesiva.

    Buenas y malas noticias


    Sin embargo, en algún momento de 2002, una parte importante de los trabajadores y profesionales afectados recobrarán sus puestos y, ulteriormente, irá incorporándose nueva mano de obra. Pero habrá un desfase entre puestos perdidos y nuevos, lo cual significa buenas y malas noticias. La demanda por mejor preparación pondrá en aprietos a las infraestructuras de aprendizaje y adiestramiento, aunque simultáneamente creará oportunidades para proveedores externos de esos servicios.


    Con el tiempo, el flujo y reflujo internacionales de personas irá retornando a la normalidad, salvo imprevistos. Aun si la economía estadounidense saliese del frío sin prisa o si las otras dos locomotoras (Japón, Alemania) tardaran en arrancar, seguirá habiendo cierta escasez laboral en lugares y sectores donde más impacta el envejecimiento de la población activa. Esto resalta un factor estructural clave: la oferta de mano de obra en EE.UU. crece vía inmigración e igual sucede en la Unión Europea, donde la política de fronteras abiertas no es virtud, sino necesidad.


    Sin duda, el sindicalismo también irá resurgiendo, más profesional ­es decir, menos politizado- y con mayor capacidad negociadora, especialmente en contextos de clase media. Ahí, una de sus reivindicaciones será limitar el pago de remuneraciones y extras con opciones accionarias (a menudo, papeles sin gran valor). Por su parte, empleados y obreros exigirán mejor calidad de atención sindical, social y de salud. Esta tendencia ya se percibe en sectores de vanguardia tecnológica, procesos complejos y servicios al cliente, aunque por causas distintas en cada caso.


    En zonas vecinas a largas fronteras o recipientes de emigrantes ultramarinos, hasta los trabajadores indocumentados serán objeto de interés gremial y se buscará afiliarlos. También habrá más activismo sindical en sectores industriales afectados por despidos masivos o, como en el caso Enron, quiebras que perjudiquen a una región entera o licúen los aportes jubilatorios de la gente.


    ¡Cómo cambian las cosas! No hace mucho tiempo, aunque lo parezca, las puntocom y otros aventuras en la economía virtual eran protagonizadas por ávidos, audaces emprendedores que soñaban con áureos futuros. Para la mayoría, esas aspiraciones no cristalizaron. Hoy, cada vez más soñadores pleitean a ex empleadores y los acusan de no haber cumplido promesas, rupturas unilaterales de contratos y diversas formas de discriminación. Entre ellas, una muy curiosa: preferir gente mayor de 40 para funciones que, hasta ayer, se asignaban a recién graduados.


    Irónicamente, los empleadores del mundo desarrollado afrontan una crisis potencial, cifrada en la edad de profesionales y trabajadores. En la UE, la población activa de 50 a 64 años habrá crecido 25%, o sea en 16.500.000 personas, entre 1995 y 2014. Según la prospectiva convencional, muchos irán jubilándose y drenarán los activos intelectuales (conocimiento, experiencia, habilidades) de muchas empresas, especialmente en las de la economía física.