En abril, una veintena de empresas informáticas argentinas partieron hacia Miami en busca de inversionistas. El marco era excelente. Motorola había anunciado su radicación en Córdoba, NEC se preparaba para exportar software desde la Argentina y varias compañías locales acababan de desembarcar en el mercado estadounidense.
Pero el legendario sol de la Florida no brilló para los argentinos. “Los inversores se mostraron escépticos ante nuestra oferta. Su actitud fue esperar para ver. Si se suman a esto los desconocimientos propios, la misión no fue todo lo que podría haber sido”, reconoce Graciela Roggio, presidenta de Prominente, firma especializada en sistemas de workflow.
Para corroborar este diagnóstico, MERCADO consultó a varios de los grandes operadores de inversiones tecnológicas, nombres que han estado detrás de las historias de Siebel, Yahoo, Netscape y Juniper Networks, entre otras.
El resultado fue desalentador: ninguno de ellos conoce la Argentina, ni la vincula con la producción de tecnología. Las respuestas de los más audaces indican que, a lo sumo, invertirían en comunicaciones (ver página 106).
La cuestión no es menor. Colocarse en la mira de los inversionistas internacionales es vital para la tecnología informática argentina. Todas las estrategias de expansión se cruzan, tarde o temprano, con la inversión externa directa. Pero para entrar en el circuito se requerirán muchos esfuerzos dirigidos hacia dentro y afuera del mercado nacional.
Una oportunidad
Según muchos observadores, propios y ajenos a la actividad, en el sector de la tecnología informática se encuentra una de las mayores oportunidades de despegue de la Argentina.
La actividad moviliza, en el mundo, un volumen estimado en $ 800.000 millones, y los expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) proyectan un crecimiento cercano a 10% anual.
India, Irlanda e Israel son algunos de los casos emblemáticos de países de desarrollo mediano que lograron entrar a este círculo de privilegio. Pero en todos ellos la inversión externa fue un punto clave de desarrollo.
Irlanda se constituyó en la base de los grandes proyectos tecnológicos. India es un centro de tercerización de software y servicios informáticos. Según las estimaciones de consultores especializados, su sector tecnológico recibirá $ 2.500 millones durante este año.
En Israel operan 75 fondos, de origen europeo y estadounidense, que llevan invertidos $ 2.800 millones en el sector, según informa Venture One, firma subsidiaria de Reuters.
En el caso argentino, algunos capitales llegaron con la fiebre de las punto com y con ella se fueron. Se espera que los fondos (entre US$ 4.000 y 6.000 millones) regresen de la mano de las telcos. Pero no es lo mismo.
“Las inversiones en telecomunicaciones están sustentadas en crédito externo: hay que devolverlas. Y no generan divisas, porque no son servicios transables”, afirma con vehemencia un directivo que prefiere el anonimato para evitar roces con el secretario del área, Henoch Aguiar.
Ser o no ser globales
Las firmas informáticas argentinas son mayoritariamente pequeñas y medianas, y suelen concentrarse en la provisión de aplicativos para la administración de otras Pymes locales.
Es cierto, sin embargo, que existen algunos casos de éxitos internacionales, como Datastream, que exporta 40% de su facturación. Incluso una firma pequeña, VoIP Group desarrolló una solución de comunicaciones nada menos que para la Nasa norteamericana.
Para todas ellas, la inyección de capitales resulta una cuestión clave: ya sea para el desarrollo de productos o para ampliar su comercialización, aprovechando el momento del mercado mundial y antes de que las grandes compañías bajen hasta su nicho.
Hay algunos datos particularmente elocuentes que vale la pena tener en cuenta: la última versión del CRM de People Soft requirió US$ 500 millones de inversión. “Un plan comercial requeriría entre US$ 5 y 10 millones, dependiendo del tamaño de la empresa y su segmento”, según las estimaciones de Alex Méndez, socio del VC StormVentures y ex gerente de marketing de distintas subsidiarias de Cisco.
Prominente, una empresa del grupo Roggio, es un caso ejemplar. Después de colocar Pectra, su producto estrella, decidió lanzarse al mercado estadounidense. “Para nosotros, un socio norteamericano es fundamental”, afirma Graciela Roggio. “Necesitamos contar con alguien que nos abra los canales de distribución o inyecte capitales para la comercialización, que es donde se requieren refuerzos”, explica.
Camino alternativo
Otra experiencia singular es la de Informed, dedicada a soluciones para el sector de la salud, en una estrategia que combina colocación de productos y tercerización. Su titular, Ricardo Low, decidió registrarla en Estados Unidos. Vende sus productos made in USA, pero la manufactura y el help desk los mantiene en la Argentina.
La tercerización de producción es el sendero elegido por buena parte del sector. Dentro de esta categoría se encuadra el proyecto cordobés Prayuta IT, que apunta a vender servicios o desarrollar software a pedido hacia Europa y Estados Unidos.
Pero la radicación de firmas extranjeras sigue representando la clave del desarrollo. El ingreso de inversiones generaría una referencia en el mercado mundial para la producción local, e incrementaría fuertemente el pool de mano de obra.
Hacer los deberes
En este punto, el gran interrogante pasa por la posibilidad de que la Argentina llegue a representar una oferta tentadora para las firmas internacionales.
“En el actual clima económico las empresas buscan reducir costos y las instalaciones en terceros países pueden ser una buena alternativa. Pero las empresas la examinan cuidadosamente, y no todas tienen el management para emprender este camino”, observa Howard Rubin, quien desarrolló su propia firma dedicada al benchmarking internacional en tecnología informática.
Las condiciones que tendría que ofrecer el país para atraer capitales al sector responden a una receta ya conocida: ventajas fiscales, flexibilización laboral, un clima de emprendimiento y mano de obra altamente calificada en escala suficiente.
Según los estudios elaborados por Rubin, aunque la economía Argentina tiene peso suficiente como para ocupar un lugar en un ranking de 50 países, no se destaca precisamente en los renglones requeridos.
Su punto más fuerte es el tamaño de su población universitaria, pero esta ventaja decae cuando se requiere afinidad con la tecnología. “En términos de recursos humanos para software complejo, no tenemos tanto como creemos tener”, admite Daniel Farias, ex presidente de Intel Argentina.
Por otra parte, la competencia mundial para la radicación de emprendimientos es feroz, y en el terreno de los costos se diluyen algunas de las ventajas argentinas.
Sin embargo, los observadores mantienen una cuota de optimismo. “Yo aconsejaría invertir en la Argentina, por una relación de costo-prestaciones, pero hay varios países, como Brasil o Colombia, que pueden ofrecer lo mismo”, advierte Gonzalo Ferrer, gerente financiero para Latinoamérica de Digital Microwave Corporation.
Para el directivo de DMC, la industria local tendrá que trabajar mucho para darse a conocer. “Lo importante es que primero genere una buena base en empresas y recursos humanos”, afirma.
La pelota pasa al gobierno. “Desarrollos como Educ.ar y la modernización del Estado serían muy importantes: generarían negocios atrayentes para las grandes compañías, retendrían los técnicos en el mercado, exigirían desarrollos locales y darían una sensación de que el país apuesta a la tecnología”, señala Méndez. “Tener perfil internacional sería el siguiente paso”.
| “¿Argentina? No la conozco” La revista 1. ¿Qué Judith Richard William Timothy Jeffrey Thomas |
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Nortel Patricia –¿Qué –Seguirá –¿Qué –Seguirán –¿Las –Seguirán –¿Usted –Salvo –¿Usted –Invertiría –¿Qué –Tanto |
| “Esfuerzo conjunto“. MERCADO Semanal, agosto 2001. “El “NEC invertirá 100 millones de dólares”. La Nación, “Crisis en Motorola no afectará a Córdoba”. La Voz “La telefonía móvil empieza a frenar su expansión”. |
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