El hombre se conecta con el sitio de la agencia de viajes con la que opera normalmente para arreglar un itinerario que lo lleva de Buenos Aires a Chicago y luego a Denver. Los horarios de sus vuelos se relacionan con su agenda personal, que también está on line. Su programa de correo electrónico le envía un mensaje a su secretaria, en la capital del estado de Colorado, para que un auto lo recoja en el aeropuerto a su llegada.
Pero la realidad, claro, nunca es tan perfecta. El vuelo se retrasa. De modo que la compañía aérea le informa sobre la demora a la agencia de viajes, que a su vez modifica el itinerario del pasajero y, automáticamente, introduce los cambios necesarios en su agenda personal, siguiendo un orden de prioridades establecido por el cliente. El sistema envía otro mail para avisarle al chofer que el pasajero llegará dos horas más tarde de lo previsto y también cancela, por la misma vía, una reunión a la que no podrá asistir.
El hombre se entera de todos estos cambios mientras viaja, gracias a un dispositivo inalámbrico de bolsillo que se conecta en cualquier aeropuerto.
Una nueva relación
Este es un ejemplo de lo que Internet podrá hacer en un futuro cercano. Hasta ahora, todas las aplicaciones que se encuentran en la Red de redes permanecen aisladas, no se comunican entre sí. Pero los gigantes del software se han embarcado en una lucha sin cuartel para que todas las empresas punto com intercambien información y reconozcan a un usuario en cuanto ingresa a la Web, a través de cualquier dispositivo (una computadora de escritorio, un celular, o un organizador personal con conexión inalámbrica).
Para lograr que todos los sitios de Internet dialoguen entre sí es necesario un protocolo que unifique el idioma. Ese protocolo existe y se llama XML (Extensible Markup Language) y sobre él se construyen nuevos desarrollos que prometen crear una nueva forma de interacción con la Red de redes.
Microsoft lanzó el año pasado su estrategia .Net y a fines del último invierno boreal realizó una presentación en la que American Express, Clic Comerce, eBay, Expedia y Groove Networks mostraron prototipos y demos conceptuales ilustrando los escenarios futuros que prometen una experiencia personalizada y centrada en el usuario.
“Hasta ahora el individuo es el punto de integración de todas las tecnologías que se encuentran en la Red, pero tenemos la posibilidad de cambiar ese paradigma y hacer que las tecnologías trabajen juntas”, explica Kai Fu Lee, vicepresidente de la División Interfase del Usuario, de Microsoft.
Hasta hace un año, Kai Fu Lee trabajaba en los laboratorios de investigación de Microsoft en China. Fue trasladado a Seattle para continuar con su trabajo, que combina la ingeniería con la lingüística. “La idea es que los usuarios sean el centro de las aplicaciones que corren en Internet, y para lograrlo es necesario que accedan a ellos desde cualquier plataforma de software y a través del dispositivo que deseen”, anticipa.
Señas de identidad
Desde Salt Lake City, donde se encuentra el cuartel general de Novell, otro peso pesado del software, Paul Smart, gerente general de la división Net Directory de la compañía, reflexiona acerca de la magnitud del desafío que impuso la aparición de los dispositivos inalámbricos que permiten a los usuarios conectarse a la Web en movimiento. “Ahora, los gerentes de sistemas de las empresas deben integrar las redes fijas con las móviles y las aplicaciones deben correr de la misma forma en ambas redes”.
Como parte de su estrategia One Net, lanzada el año pasado, Novell desarrolló características inalámbricas que le agregó al sistema de administración llamado e-Directory. “Gracias a ello, las empresas cuentan con herramientas completas, simples y escalables para instalar, administrar y mantener el e-Directory en Internet, intranets y extranets, mediante dispositivos fijos o inalámbricos”, dice Smart.
Las empresas tienden, cada vez más, a automatizar a sus fuerzas de ventas, que son móviles, y a dotar a sus gerentes de dispositivos que trabajan sobre redes inalámbricas que se extienden rápidamente. Pero hasta hace poco, no existían aplicaciones que unieran los datos que fluían por las redes móviles con las fijas. Ahora, los 139 millones de usuarios de e-Directory, diseminados por todo el mundo, pueden acceder a la información del directorio desde cualquier lugar, utilizando los dispositivos manuales más conocidos, como los organizadores personales o las notebooks.
La estrategia One Net de Novell también pone al usuario en el centro de las aplicaciones que corren por Internet, mediante la definición de identidad. “Quienes usan nuestras plataformas saben muy bien que cualquier usuario que ingresa a Internet sólo debe dar su nombre una vez, para que el resto de las aplicaciones que utiliza lo reconozcan”, aclara Smart.
Mínimo, vital y móvil
El organizador personal de mano de Kai Fu Lee está conectado a una red inalámbrica que se extiende por todo el campus que Microsoft pobló con 180 edificios en Redmond, a media hora de camino de Seattle. El dispositivo dispone de buena parte de los programas que corren en su computadora de escritorio, como el correo electrónico y la mensajería instantánea que lo mantiene comunicado con su oficina mientras realiza una demostración en un laboratorio vecino.
“La industria de la informática debe entender que las computadoras son usadas como un elemento de comunicación” afirma Kai Fu Lee. “Esta innovación permite a las personas acceder a la información en cualquier momento, lugar y dispositivo, y generará una nueva ola de entusiasmo por las posibilidades de Internet.”
El investigador cree que si las herramientas de colaboración, como las que permiten realizar reuniones virtuales y compartir documentos on line, se extendieran al terreno de la movilidad, las compañías podrían mejorar su productividad.
Sin embargo, las aplicaciones inalámbricas no han ganado muchos adeptos hasta ahora. Varios consultores coinciden en que los desarrollos realizados mediante la tecnología WAP (Wireless Aplication Protocol) que se utiliza, por ejemplo, en los teléfonos celulares, no logran penetrar en el público masivo.
Kai Fu Lee tiene una respuesta: “El problema es que esos desarrollos tienen muchas limitaciones. Es muy difícil navegar por Internet utilizando la pantalla diminuta de un celular; y escribir un mensaje de correo electrónico en el teclado del teléfono móvil es casi imposible”.
Smart, de Novell, coincide con esta definición. “El feedback de nuestros clientes confirma nuestra estabilidad en la cima del mercado de la fusión de las redes móviles y fijas, pero creemos que las empresas todavía no conocen en profundidad las posibilidades que ofrecen estas tecnologías. Igualmente vemos cómo CNN, Toyota y la Marina de Estados Unidos están recurriendo a Novell para enfrentar problemas complejos que acarrean la fusión de redes de trabajo, como integrar a los clientes, empleados y socios, en una sola red”.
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