“No estamos en Silicon Valley. Somos de Nueva Inglaterra y, por lo tanto, conservadores”, advierte Michael Ruettgers cuando, durante una entrevista con MERCADO, se le pregunta si su compañía, EMC, no corre el riesgo de perder el rumbo, bajo el impulso del acelerado crecimiento de los últimos años.
Las acciones de esta empresa especializada en tecnologías de almacenamiento de información exhibieron un rendimiento tan notable que su valuación de mercado es hoy “superior a la de las cinco primeras aerolíneas del mundo”, según se complace en subrayar Ruettgers, quien ingresó a EMC en 1988, se convirtió en CEO en 1992 y en enero de este año asumió la presidencia. La evolución de las ventas durante el reinado de Ruettgers es ciertamente notable: los US$ 190 millones de 1990 treparon a 8.000 millones el año pasado, y la meta del 2001 es llegar a 12.000 millones. Las ganancias netas del último ejercicio fueron de US$ 1.780 millones (51% más que en 1999).
Los cuatro jinetes
El optimismo reinante en la compañía no carece de fundamento. Según estudios de consultores especializados, para el 2004 se espera que el promedio del PBI mundial crezca algo más de 6% y que el gasto en tecnologías de la información aumente 11%. El negocio de las computadoras se expandirá en 6%, y el networking registrará un índice de incremento de 11%. Pero será el sector del almacenamiento de datos el que verá el mayor crecimiento: 22%.
En octubre del año pasado, la revista Business Week confirmó esta visión del futuro al elegir a los cuatro jinetes de la nueva economía: Ruettgers, de EMC, John Chambers, de Cisco, Larry Ellison, de Oracle y Scott McNealy, de Sun. El artículo señalaba que en la década de 1980 el liderazgo le correspondía a IBM, en los ´90 había pasado a Microsoft e Intel, y ahora está en las manos de estos cuatro proveedores de equipos y software indispensables para cualquiera que aspire a moverse en la Web.
Clientes en todas partes
Otra ventaja estratégica de EMC es que la naturaleza de su negocio la ubica en la vanguardia tecnológica pero no la ata a la suerte de una actividad en particular. “Ningún cliente aporta más de 1% de nuestras ventas, y ningún sector más de 10%”, proclama Ruettgers, consciente de que esto los ha librado de los terremotos que sacudieron a las compañías en el negocio de Internet. En rigor, las punto com no llegan a cubrir una décima parte de su facturación.
El liderazgo mundial de EMC en el sector de grandes sistemas de almacenamiento de datos se sostiene sobre una robusta participación de 30% seguida, de lejos, por Compaq (9,7%), y con una ventaja aun más amplia sobre competidores de la talla de IBM, Hitachi, Sun y Hewlett Packard.
América latina aporta apenas 5% de las ventas de EMC, pero muestra un índice de aumento más que saludable para sus negocios: 65% el año pasado. En la Argentina, la empresa cuenta con una cartera de clientes en la que sobresalen nombres estelares, como los de Telefónica, Telecom, CTI, y los bancos Nación y Provincia de Buenos Aires.
En Estados Unidos, EMC es proveedor de 81% de las 500 mayores empresas del ranking de Fortune, además de la CIA y la Biblioteca del Congreso. El célebre cineasta Steven Spielberg visitó recientemente las oficinas de la sede central de la compañía, en las afueras de Boston, para que le explicaran cómo pueden almacenarse las voces e imágenes de 100.000 entrevistas a sobrevivientes del Holocausto que forman la base de su próximo megaproyecto.
El departamento de investigación y desarrollo de EMC maneja un presupuesto anual de US$ 650 millones. Para mantener el ritmo de la innovación, la compañía compró participaciones en una gran cantidad de pequeñas firmas especializadas y financia incubadoras de proyectos de empresas. De sus 24.000 empleados, 3.000 son ingenieros.
Claro que todo esto es necesario en un mercado cambiante, que ha pasado del almacenamiento en mainframes (donde EMC domina 60% del negocio) a los programas que pueden funcionar con diversas plataformas y redes compartidas.
Además de la innovación, la atención a los usuarios es la otra clave del negocio. EMC ocupó el primer puesto en el último ranking de satisfacción de clientes elaborado por la revista Information Week en el rubro de sistemas de almacenamiento. Y no se puede decir que la compañía ahorre esfuerzos en esta área: ofrece una garantía de atención al cliente durante las 24 horas de cada día del año.
“Aquí se hablan 26 idiomas”, afirma orgullosamente una ingeniera del área. Aunque, en rigor, los sistemas de automonitoreo tornan innecesaria la comunicación oral en la mayoría de los casos. Los problemas se detectan y solucionan en forma remota, generalmente antes de que el cliente se entere de que algo estaba fallando.
El futuro es digital
Doron Kempel, vicepresidente y gerente general de la división Media Solutions Group, es el encargado de coordinar los esfuerzos de EMC hacia lo que se visualiza como el corazón del negocio futuro: el alamacenamiento de datos digitalizados de audio, video e imagen, los llamados rich media, que según las estimaciones de la compañía podrían llegar a representar 50% de la actividad en el próximo quinquenio.
“En el sector del entretenimiento, para tomar sólo un ejemplo, se está pasando aceleradamente de los formatos analógicos a los digitales, en todas las etapas: producción, distribución y exhibición”, señala Kempel. “Suman ya 10 millones los hogares norteamericanos que disponen de televisión digital.”
Esto forma parte de lo que Polly Pearson, vicepresidenta a cargo de relaciones con los inversores globales, llama “el big bang de los contenidos”.
“En 1990, sólo 10% de la información generada por las empresas en Estados Unidos era digital, ahora estamos en más de 90%. Este año, almacenar la producción mundial de información requeriría más de 6.000 millones de gigavatios: uno por cada hombre, mujer y niño que habitan el planeta.”
| Mike Ruettgers “Sigo visitando a los clientes” -El -Creo que Y hay que -Teniendo -La mayor -En -Y lo sigo |
