lunes, 20 de abril de 2026

    Una lección de humildad

    Opinión |

    En la última versión de las Fortune 500 (el medio millar de empresas globales con mayor facturación) figuran ocho firmas brasileñas, tres mexicanas, una de Colombia y una de Venezuela. Ninguna de la Argentina.
    La primera brasileña es Petrobras, con una facturación de US$ 146.000 millones. En total, las ocho empresas del gigante regional totalizan ventas por US$ 480.000 millones (algo más que el PBI argentino). Las tres empresas de México suman ventas por US$ 202.000 millones. La petrolera venezolana, PDVSA, figura con casi US$ 125.000 millones. Por último, la colombiana Ecopetrol aparece con US$ 35.500 millones.
    En el caso de la Argentina, la primera empresa, YPF, factura (según el último ranking de las 1.000 de Mercado), US$ 10.000 millones. El grupo Techint, en su conjunto, con todas las empresas que lo integran, alcanza a US$ 14.000 millones.
    América Economía, una publicación de circulación regional, publica un ranking de las empresas más globales del área, lo que otros llaman las multilatinas. Allí figuran, sobre un listado de 65 empresas, solamente cuatro argentinas: Tenaris, del grupo Techint en el 5º lugar; Impsa dirigida por la familia Pescarmona en la posición 11; Laboratorios Bagó en la 14, y Arcor en la 47.
    Todos indicadores que no se llevan bien con la generalizada autoestima que tenemos sobre la gravitación del país en la región y en el mundo. Es un buen punto de partida para explorar nuestra realidad y nuestro futuro. No hay duda que conocimos mejores épocas en este terreno.
    Tras la necesaria lección de humildad que hay que aprender, hay que consensuar políticas públicas que nos devuelvan al centro del escenario y no a los rincones irrelevantes donde estamos.
    Sin caer en la autoflagelación. El desencanto que siguió a las declaraciones recientes del entonces ministro de Economía en funciones de Colombia, Juan Carlos Etcheverry, dando cuenta que el PBI de su país superaba al de Argentina, debe dejar paso a disculpar la exageración del funcionario. El FMI insiste en que todavía pasarán varios años –tal vez hasta 2017– hasta que ello ocurra. Pero las distancias son más cercanas.
    Pero tanto en el terreno de la economía, como del prestigio en los foros internacionales o cómo es vista nuestra educación y nuestra vida social y política, la percepción de los demás es menos complaciente que la nuestra. 
    Es justo reconocer que en la construcción de la imagen de nuestro país (ni por casualidad hablemos de “marca país”) influye también la orientación diplomática del Gobierno y medidas concretas que trascienden las puras percepciones.

    Conflictos con el mundo
    Hace pocos meses, 40 países interpusieron recursos ante la Organización Mundial de Comercio por las trabas –reales o supuestas– que se impone a las exportaciones de terceros países con destino a este mercado. El enfrentamiento es con un grupo de naciones que representa más de 65% de las exportaciones locales (US$ 55.481 millones).
    Tampoco hay mucho consuelo si miramos las cifras de la inversión extranjera directa en la región. Según Cepal, Latinoamérica y el Caribe recibieron durante el año pasado, US$ 153.448 millones (26,9 % más que el año anterior, y 10% de la inversión mundial). Las cifras para el país son desalentadoras: recibió US$ 7.243 millones o 3% más que el año anterior. Muy por debajo de Brasil, México, Chile, Colombia y Perú. Es decir, somos recién el sexto destino regional. No estábamos acostumbrados a estar tan debajo en estos indicadores.
    Por distintos motivos que exceden lo puramente comercial, el país mantiene hoy enfrentamientos políticos y económicos con Gran Bretaña, España, Irán, Armenia, Uruguay, Paraguay, Italia, India, México, Brasil, China, Chile y Perú, entre otros países.
    Según un reciente informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales, que dirige Marcelo Elizondo, las importaciones argentinas descendieron en el primer semestre de 2012 en US$ 1.925 millones, comparadas con el primer semestre del año anterior. Una caída de 5,62%.
    De los 20 países con mayores exportaciones hacia la Argentina, 11 han disminuido sus ventas a este destino. Los otros nueve las aumentaron. Lo curioso es que el país más afectado por menos compras argentinas ha sido Brasil: un descenso de US$ 1.585 millones (que explican 82% del total de la caída de las importaciones argentinas en ese lapso). En cambio, a pesar de cierta retórica al uso, crecieron de forma pronunciada las compras locales a Estados Unidos y a Rusia, en términos nominales y porcentuales.
    Desarmar este andamiaje conflictivo llevará tiempo y mucho trabajo, pero especialmente la voluntad de hacerlo. Algo todavía inexistente. Y la situación puede empeorar si antes de fin de año el FMI condena a la Argentina por la pobreza y falta de certeza de sus estadísticas. Ni hablar del club de París que aguarda el momento oportuno para reivindicar el pago de lo que se le adeuda.