TECNOLOGÍA |
Por Francisco Llorens

Marcelo Maletta
Si estas últimas décadas han tenido un ritmo vertiginoso en general, en el campo de la informática esta tendencia estuvo aún más acentuada. Por eso, resulta clave anticiparse a lo que viene. “Tenemos que darnos cuenta de qué problemática tiene el cliente antes de que el cliente se haya dado cuenta de que la tiene”, asegura Marcelo Maletta, gerente general de Soluciones Informáticas Integrales.
–A casi 20 años de su nacimiento ¿cómo fue creciendo la compañía?
–Nuestra primera visión tenía que ver con hacer algo distinto, que fuera ideal; la excelencia en servicios. Y a partir de ahí firmamos acuerdos con IBM, Lexmark, VMware y EMC. Buscamos llegar a los clientes y que nos reconozcan por la calidad.
–Hoy por hoy, ¿cómo se organiza la empresa?
–Tenemos tres unidades de negocios. Una tiene que ver con la consultoría de infraestructura; ayudamos a nuestros clientes a que la infraestructura les sirva para adecuar sus negocios a las necesidades de mercado. La infraestructura tiene que servir para que el cliente se dedique a su negocio. Nosotros somos quienes ensamblamos las mejores herramientas.
Otra unidad de negocios se vincula con servicios de impresión, que se encarga de desarrollar aplicaciones para soportar nuestro negocio y darle mayor valor al cliente.
Estas aplicaciones son de auditoría, de control de impresión, para permitir imprimir menos; algo que podría verse como en contra de nuestro negocio. Pero si logramos reducir las impresiones, probablemente tendremos más clientes, y más satisfechos. Además, se agrega una cuota de responsabilidad con respecto al cuidado del medio ambiente. Este producto gustó tanto que hoy en día estamos ofreciéndolo en Latinoamérica. Hay varios países que están en período de prueba y otros que ya lo están utilizando.
–En estos 19 años, han cambiado mucho los servicios que brindan, por la naturaleza misma de la informática. ¿Cuáles considera que son los cambios que vienen y los nuevos servicios que brindarán a sus clientes?
–Tenemos la ventaja de haber estado tal vez desde los inicios de cada una de estas tecnologías, y eso nos dio el tiempo suficiente para ir madurándolas. Cuando empecé, recuerdo que sabíamos que el hardware estaba en el data center y de ahí no se movía; sabíamos que el software estaba en ese hardware y que el usuario estaba detrás de la terminal. Sabíamos dónde estaba cada uno de los participantes de ese sistema. A medida que pasó el tiempo, se ganaron espacios de libertad y se quitaron restricciones. Ahora, sabemos que tenemos el servicio, no importa dónde. Comenzamos con la virtualización de infraestructura en 2004. Hoy, estamos observando que el tercer grado de ligadura que existía, el usuario, no sabemos dónde está. Puede estar con una tablet, con un celular… Que el mundo sea tan heterogéneo es el gran desafío.
Por lo tanto, luego de la virtualización que ya transitamos, el próximo desafío es la migración que tiene que ver con “el cliente en cualquier lugar”, requiriendo cualquier tipo de servicios. No importa ya qué es un software, ni qué es la aplicación. Interesa saber qué se puede hacer, y nosotros tenemos que acompañar esa transición.
–Como ingeniero egresado de la UBA, ¿cómo ve en este campo la generación de talentos?
–En mi paso por la facultad vi cantidades de talentos. No solo entre los profesores sino entre los compañeros. Luego no supe dónde terminó cada uno y es mi gran duda, porque en verdad había valores maravillosos. Es bueno que las universidades apoyen, cada una desde su especialidad, porque creo que hay muchísimo talento, capacidad y entrega. En la universidad hay muchísima gente, que hace cantidad de cosas. Pero se podrían hacer muchas más.

