MERCADOS VERTICALES |

Por Florencia Pulla
Ver cualquier programa de televisión en horario central explica el miedo que hoy acosa a millones de argentinos: casos de secuestros express, robos en casas y empresas, las victimas que –desplegando su dolor en primer plano– exigen justicia, y la exhibición de diferentes modus operandi para prevenir la nueva moda delictiva abundan. Exhiben una realidad concreta para aquellos que se han visto cara a cara con hechos delictivos y el miedo, que se reproduce de manera viral, insta a extremar los cuidados a la hora de aventurarse al mundo.
En parte las estadísticas están de su lado. Aunque los líderes de empresas de seguridad y vigilancia a escala local son rápidos en aclarar que la Argentina todavía no ostenta los niveles de criminalidad de algunos de sus vecinos regionales como Venezuela, Brasil y Colombia, las últimas cifras disponibles en la página web del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación –que datan de 2009– muestran que la cantidad de hechos delictivos denunciados llegó a 1.310.977. La última estadística publicada por el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) también corrobora estos datos.
El laboratorio de investigaciones sobre crimen, instituciones y políticas de la Universidad Torcuato Di Tella los actualiza. En su “Informe de victimización” –una investigación anual que busca cuantificar los delitos sufridos en la Argentina y que este año se basó en encuestas a 1.214 hogares (personas que viven bajo el mismo techo) durante el mes de febrero– el laboratorio estimó que 32,8% de los hogares en 40 centros urbanos del país fueron victimas de al menos un delito en los últimos 12 meses. Esta cifra, que se mantiene constante desde hace unos años, no marca un aumento significativo en la delincuencia pero sí en la modalidad: de cada 100 hogares, al menos 22 sufrieron un robo con violencia. La alta virulencia en los robos ha ganado más participación.
Un negocio millonario
Las empresas de seguridad y vigilancia se han beneficiado de las particularidades del tejido social argentino y también del miedo que se ha extendido en los últimos años. Detrás de los cuidados que toman particulares y empresas hay un negocio millonario que mueve, solo en las cinco empresas más representativas del sector, más de $4.000 millones, según el ranking de facturación que publicará Mercado en su próxima edición de junio. Con un crecimiento sectorial que ronda 10%, la seguridad se ha convertido en uno de los motores de la economía. De hecho, el sector es uno de los principales empleadores del país.
El segmento de la seguridad física es el protagonista. Hoy los vigilantes representan el grueso de la seguridad contratada: 70% del total de la facturación. El grupo Securitas, uno de los líderes, factura solamente $1.050 millones anuales y cuenta con clientes importantes como Aeropuertos Argentina 2000. Hoy se encuentra entre los 10 empleadores más grandes del país, según Patricia Scolocco, directora de Comunicación y Asuntos Públicos de la compañía.
Necesidad de regulación
Según datos suministrados por la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (CAESI), el organismo que nuclea a 95% de las agencias de seguridad habilitadas del país, el sector de la seguridad física emplea a 150.000 personas formalmente. La dificultad de llegar a un número concreto y oficial radica en la informalidad de la actividad: casi 40% de los trabajadores de seguridad física está en negro. En su mayoría se trata de empresas pequeñas o cooperativas que, haciendo socio al trabajador, ahorran en cargas sociales o seguros. En las empresas líderes hablan de competencia desleal y apuntan al Estado que debería encargarse de regularlos.
La seguridad electrónica también pisa fuerte. De acuerdo a un informe preliminar de la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL), en 2011 el sector facturó US$ 488 millones. Se estima que hoy representa 16% de la facturación total del mercado de seguridad en la Argentina y 6,9% a escala regional. En un escenario optimista, para 2012 el mercado de la seguridad electrónica alcanzará a US$ 642,8 millones, un incremento de 31,7% con respecto a 2011, o de agravarse la situación económica global y su impacto local, US$ 595,4 millones.
De todas las herramientas que ofrece el sector a sus clientes, las de monitoreo y circuito cerrado de TV se llevan la mayor porción del mercado: 35,9% y 32%, respectivamente. Por eso la mayoría de las empresas se dedica a ofrecer estos servicios.
Marcelo Ploder es el gerente general de la empresa número uno en alarmas del país, ADT. Con una cuota de mercado que supera 25%, ADT es quien lidera en seguridad electrónica en el país con 170.000 alarmas de las 700.000 instaladas. Aun así, Ploder hace hincapié en la necesidad de un marco regulatorio específico para la actividad. Las empresas del sector englobadas en CASEL así lo exigen y han redactado un proyecto de ley que esperan se trate en el Congreso en el corto plazo.
“La única forma de actuar para combatir el trabajo en negro y la competencia desleal es con una ley de seguridad electrónica. Así se controlaría no solamente nuestra operatoria diaria sino también el pago de impuestos y las inscripciones en las provincias. Hoy, solo hay una ley de seguridad global, orientada hacia la seguridad física, pero no una que hable específicamente del sector. Para competir lealmente y dar un servicio como corresponde es necesaria una ley nacional”, dijo Marcelo Ploder, gerente general de ADT.
Clave del crecimiento
El sector de caudales tiene grandes jugadores. Prosegur y Brinks, relevados por Mercado, admitieron que el negocio de la seguridad presenta márgenes bajos de ganancia que hacen necesario trabajar en volumen. Fundamentalmente para que las cosas se hagan de manera seria se necesita de una inversión responsable. “Hay que invertir mucho más de lo que aparece en la superficie para poner gente armada todos los días en la calle. El entrenamiento es vital”, admite Guillermo Coccoz, de Brinks.
Con el aumento del parque automotor también los autos y camiones están en riesgo. El sector de seguimiento satelital creció a la par de la delincuencia. El estudio de abogados Iezzi y Varone organiza una mesa interempresarial de trabajo que marca el aumento de piratería del asfalto en diferentes zonas del país, pero principalmente en Capital Federal (24% de los casos) y Conurbano Bonaerense (65%). El grueso de los robos corresponde a electrodomésticos, comestibles y artículos de limpieza, medicamentos e indumentaria.
Vale reconocer que muchos de los entrevistados citaron otra razón, más allá de la criminalidad, como motivo del crecimiento del sector: el desarrollo económico. Al aumentar la inversión en el país en plantas y fábricas también ha crecido la necesidad de protegerlas.
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La tecnología como vedette La seguridad camina hacia la convergencia. Hoy no solo las empresas de seguridad electrónica o de seguimiento satelital se preocupan por contar con los últimos dispositivos para la vigilancia: las empresas de seguridad física y de caudales también invierten fuerte en la integración de tecnologías y entienden que el futuro de la vigilancia la tendrá como protagonista. |
Securitas
Capacitación y tecnología
La empresa de seguridad física de origen sueco cuenta con un instituto a la medida de sus necesidades. Con una inversión de $6 millones, las aulas de última tecnología y la terraza para el entrenamiento físico son utilizadas para capacitar a 14.000 vigiladores, que hacen la diferencia.

Patricia Scolocco
El negocio de la seguridad física ha crecido más que ningún otro dentro del sector. Aunque la empresa de capitales suecos Securitas tiene operaciones en 50 países y cuenta con 300.000 empleados a escala mundial, eligió a la Argentina como primer país de América latina para desembarcar. En estos 12 años de trabajo no les ha ido mal: 14.000 empleados y una cuota del mercado que ronda 15% la convierten en una de las empresas líderes del sector.
Patricia Scolocco, directora de Comunicación y Asuntos Públicos de la compañía, siente que parte de este éxito se debe a la gran inversión en capacitación y tecnología que ha realizado el grupo en los últimos años. La medalla dorada dentro de este plan se la lleva el “instituto Securitas”, un edificio de cinco pisos que cuenta con aulas de última generación y espacios exclusivos para el entrenamiento físico de los potenciales vigilantes.
“Tenemos dos formas de crecer: una es en base a las adquisiciones y la otra en mejorar el negocio a través de la tecnología y la capacitación. Esa es la única manera de seguir tomando clientes y mejorar así la rentabilidad,” dice Scolocco.
El curso que se ofrece en el instituto es de 23 días y contempla los programas de Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires. “Desde el momento en que una persona se presenta tiene un entrenamiento intensivo que se adapta a las realidades regulatorias de cada región. Armamos un curso que contempla los dos programas para llevarlo a la opción de máxima de manera tal que, si hace falta, pueda entrar a trabajar en cualquiera de las dos jurisdicciones. Además, le agregamos dos módulos, uno de lecto-comprensión y otro de tecnología, porque nuestros empleados deben aprender a manejar dispositivos que hacen que su trabajo sea más eficiente,” explica.
Contención y eficiencia
Hoy todas las empresas del grupo ponen a disposición de sus clientes lo mejor de los dos mundos: la contención de la seguridad física y la eficiencia de la tecnología aplicada a detectar y prevenir hechos delictivos. Esta combinación los llevó a asegurarse como clientes a Aeropuertos Argentina 2000, que usa sus servicios casi con exclusividad en Aeroparque y Ezeiza. Tienen una presencia fuerte también en supermercados, bancos, puertos y countries.
Gracias a esto su facturación en 2011 llegó a $1.051 millones. En parte, dos adquisiciones hicieron la diferencia: Videco y Fured se unieron a otras siete marcas que engloba Grupo Securitas. “Por la complejidad del negocio a las empresas chicas les cuesta crecer más allá de un cierto límite entonces, muchas veces, deciden vender a empresas más grandes. Aunque tenemos una identidad corporativa, en el momento de adaptación buscamos que cada gerente de área pueda administrar una mini Securitas”.
En definitiva, Scolocco piensa que es un mercado que tiende a la concentración. “Es como en todos los negocios de mano de obra intensiva. La estructura de Securitas da respuesta a necesidades puntuales de los clientes y lo hace mejor que una empresa pequeña, sin desmerecer sus esfuerzos. Creo que se necesita de una inversión muy fuerte para poder competir; las más pequeñas no pueden costearla. Securitas siempre está a la vanguardia, no solo en materia de capacitación, sino en la búsqueda de mejores prácticas tecnológicas”.
Brinks
“La gente hace la diferencia”
La empresa de transporte de caudales, que tiene presencia en la Argentina desde 1997, cuenta hoy con 20% del mercado local. Para Guillermo Coccoz, gerente general, la clave de este negocio sensible está en el buen entrenamiento de sus empleados.

Guillermo Coccoz
Dentro de la actividad de seguridad y vigilancia, el sector de transporte de caudales presenta desafíos particulares. Una inversión alta en el entrenamiento del personal que se recluta y un margen de ganancias pequeño que obliga a trabajar en volumen son los más sobresalientes, a los que se les suma la seriedad necesaria para poner a personal armado en las calles y que se comporte profesionalmente.
Guillermo Coccoz, gerente general de Brinks Argentina, entiende que ser uno de los líderes del sector conlleva responsabilidad adicional. Con un crecimiento anual que va entre 8 y 12% –“al mismo ritmo que el mercado”, aclara– la empresa hace una fuerte inversión en recursos humanos. Hoy son 1.200 los empleados que trabajan en las diferentes áreas del negocio que tiene presencia en todo el país.
Coccoz explica el proceso de reclutamiento: “Para nosotros es un tema hipersensible porque en realidad lo que es muy delicado es el recurso humano. Si decimos que nuestra gente hace la diferencia es porque realmente lo creemos y para eso intentamos seleccionar a la gente adecuada y, una vez adentro, trabajar mucho en su desarrollo. El proceso de reclutamiento es largo y selectivo. En general, se parte de un universo de 200 personas y la empresa contrata a 10%. Mientras dura este proceso se los somete a un entrenamiento de cinco días que, junto con otras pruebas adicionales para demostrar su buen estado de salud físico y psicológico, definen si el perfil se ajusta a nuestras necesidades. Entonces, cuando llegamos a la elección definitiva, conocemos bien a los individuos. El método de evaluación que nos auxilia se llama Midot y es de origen israelí”.
Foco en el entrenamiento
En Brinks se pone mucho foco en el entrenamiento. De hecho, cada año el personal debe cumplir con 30 horas de cursos específicos de su área y otros, como los de prevención de enfermedades, que complementan su formación. Para esto se valen de la “universidad Brinks”, un lugar en donde se entrena al personal en situaciones de presión como las que vivieron los custodios del camión de caudales de la empresa que fue asaltado en 2009 en el shopping de Devoto. Los chalecos antibalas de última generación y los camiones blindados protegieron al personal y también al dinero.
“Tratamos de no olvidar que estamos poniendo gente en la calle con armas y que esas personas tienen que estar entrenadas en la responsabilidad. El uso de armas de fuego requiere un entrenamiento específico. No es lo mismo pararse frente a un blanco que la presión a la que son sometidos en el caos de un ataque”, relata el gerente general.
Aunque no se caracteriza por ser el país más peligroso de América latina, lo cierto es que en la Argentina el tejido social ayuda a que el negocio de la seguridad sea muy redituable. “Dentro de los servicios la seguridad tiene un rol importante y se espera que crezca cada vez más. La cantidad de empleados que tiene la actividad muestra que es una pieza importante dentro de la cadena económica”.
Aclara, sin embargo, que “los buenos negocios crean altos márgenes de ganancia. En general, el nuestro es un negocio de bajo margen en donde se trata de tener volumen porque, si no, no conviene invertir. Y recalco que invertir es completamente vital: en las personas y en los camiones de la empresa hay mucho más que lo que aparece en la superficie. Es la única manera de trabajar seriamente”.
ADT
Crecimiento con integración IT
La empresa de capitales estadounidenses –subsidiaria del gigante Tyco– es líder indiscutido del sector de la seguridad electrónica. Con 170.000 alarmas instaladas en todo el país y una cuota de mercado que ronda 25%, la empresa apuesta a la integración de sus tecnologías para ofrecer mejores servicios a clientes residenciales, empresas y al sector retail.

Marcelo Ploder
Con la adquisición de un puñado de empresas, la compañía de seguridad electrónica ADT hizo pie en la Argentina en 1999. Desde entonces ha crecido hasta convertirse en la empresa número uno de su segmento, con más de 25% de marketshare. La compañía se especializa en monitoreo de clientes residenciales y grandes empresas como así también al sector retail en donde tiene como clientes a Falabella, Walmart y Musimundo.
“Desde la Argentina, operamos en el país y en Uruguay. Pero Tyco lo hace en todo el mundo; tenemos operaciones en todos los países de Latinoamérica a través de ADT o de otras compañías del grupo como Sensomatic o través de business partners”, dice Marcelo Ploder, gerente general de la empresa de alarmas.
Actualmente, es un negocio que dominan. De un mercado de 700.000 alarmas, ADT administra 25% de ellas. Ploder es el primero en reconocer que el mercado argentino todavía es permeable a nuevos jugadores. “Hoy el potencial de mercado que tenemos en la Argentina es enorme. La penetración en alarmas es todavía la más baja de Latinoamérica. Somos de la idea de que lo que hay para ganar es una porción de mercado fenomenal. Por eso nuestra estrategia comercial es crecer de forma orgánica, abriéndonos a otros negocios y diversificando el equipamiento y el servicio que ofrecemos a los diferentes segmentos de consumidores”.
Crecimiento de 30%
El mercado de la seguridad electrónica crece a pasos agigantados, poniendo en peligro la hegemonía de la seguridad física que hoy se lleva la mayor parte de los ingresos millonarios del negocio de la vigilancia. “La seguridad es actualmente un mercado que está creciendo a tasas muy altas, a un promedio anual de 10%. Pero al momento de analizar los diferentes segmentos, el de la seguridad electrónica supera ampliamente a la media, con un crecimiento de 30% –dice Ploder y agrega que– pronto superaremos a la seguridad física por costos y por seguridad. Siempre existirá la seguridad física pero la tecnología puede reemplazarla en muchos casos”.
Es que parte de este éxito se debe a la calidad de los dispositivos electrónicos. Para Ploder no existe hoy un producto estrella sino la posibilidad de integrar todos los servicios y productos y adaptarlos a necesidad de cada cliente a un costo bajo.
Esta estrategia comercial llevó a la compañía a facturar US$ 76 millones en 2011. Sin embargo, el gerente general de ADT para la Argentina y Uruguay no cree que sea un aumento en la criminalidad el factor que incida más seriamente en estas cifras.
“No manejamos datos en cuanto al aumento de la criminalidad pero el común denominador en cualquier lado, no solamente en nuestro país, es la preocupación por la seguridad. Es lo principal en cualquier sociedad: proteger a las personas y los bienes. Creo que el sector ha crecido mucho de acuerdo también al desarrollo de la economía local. Un crecimiento económico aumenta la inversión en seguridad. Si al país le va bien y se abren fábricas o se expanden plantas, se va a necesitar prevención de incendios o un nuevo sistema de alarmas. Eso nos ha favorecido enormemente porque ha posibilitado aperturas comerciales que inciden en la facturación. Creemos que nuestro crecimiento no está necesariamente atado a la criminalidad”.
Megatrans
Los precursores del monitoreo satelital
Desde 1994 la empresa de seguimiento satelital argentina se encarga de brindar servicios de localización geográfica orientados a la logística y a la seguridad. Con 158 empleados y 18 centros de instalación en todo el país, la compañía cuenta con enormes potencialidades.

Graciela de la Fuente
Megatrans es una compañía de comunicaciones que brinda servicios de localización geográfica de distinta índole: algunos orientados a la logística y otros al negocio de la seguridad. La empresa, de capitales argentinos y que solo opera en el país, promete soluciones integrales en materia de seguridad y vigilancia a través de alarmas o alertas tempranas que permitan la actuación policial y, eventualmente, el recupero de cargas o vehículos.
Graciela de la Fuente es presidenta de Megatrans y también de la Cámara Argentina de Empresas de Seguimiento Satelital (CAESSAT). Aunque hoy su empresa, que cuenta con 158 empleados en todo el país, solo ofrece servicios dentro del territorio nacional, de la Fuente aclara que “las operaciones podrían extenderse a países limítrofes”.
El negocio del seguimiento satelital necesita adaptarse permanentemente a las nuevas tecnologías. Sobre este punto, la presidenta de Megatrans explica que “las tecnologías que se usan hoy para mejorar la seguridad son diversas. En materia de comunicaciones, se utilizan todas las redes terrestres y satelitales de servicio. En nuestro caso, contamos con redes propias”.
Convergencia de sistemas
“El mismo criterio es aplicado a los sistemas de posicionamiento donde, sin dudas, la red GPS representa hoy el mayor grado de madurez y desarrollo. Recurrimos también a todo tipo de sensores micro-controlados y video. En definitiva, todos estos sistemas confluyen a aplicativos asociados a Sistemas de Información Geográfica con un amplio menú de opciones”.
El negocio del seguimiento satelital ha crecido a la par de la piratería del asfalto. La mesa interempresarial coordinada por el estudio de abogados Iezzi y Varone realizó un estudio sobre la piratería del asfalto que marca cifras en franco aumento. La sofisticación de la criminalidad ha llevo a las empresas a innovar.
“Hoy hay mecanismos que atentan contra la señal satelital, pero también existen herramientas que permiten detectar estas inhibiciones y despachar un procedimiento de recupero del camión. Las herramientas detectan en forma temprana la intromisión de señales espurias permitiendo tomar alguna medida para el recupero de la mercadería. Nosotros ofrecemos un monitoreo dedicado o “punto a punto”, que cuenta con un software de seguimiento dedicado con acciones específicas para detectar la pérdida de señal”, explica.
En ese sentido, de la Fuente acepta que adaptarse a los avances tecnológicos es fundamental. “La tecnología multiplica la capacidad física y le confiere mayor efectividad. A lo largo de los años hemos visto crecer las operaciones logísticas que buscan lograr mayor eficiencia y reducir los costos”, asegura.
Es que actualmente el servicio de seguimiento satelital es uno de los más importantes para las empresas que necesitan seguridad y control en cada operación. “Las empresas exitosas buscan la eficiencia y tienen como objetivo principal optimizar sus recursos. En Megatrans trabajamos para brindar soluciones inteligentes a medida”.
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Prosegur, la tecnología La empresa de origen español se encuentra entre los líderes de los segmentos de seguridad física, electrónica y caudales, y busca así ofrecer soluciones integrales a su gran cartera de clientes en 15 países. Entre los servicios que ofrece se encuentran: vigilancia activa, gestión integral de cajeros, alarmas domiciliarias y corporativas, gestión de efectivo, sistemas de detección y extinción de incendios, sistemas electrónicos de seguridad y logística de valores. |
KLT
Diagnóstico serio y análisis profundo
La empresa de capitales argentinos, fundada en 1994, reniega de la especialización apostando a la creación de nuevas unidades de negocios que ayuden a diseñar proyectos a medida para sus clientes. Su director, Carlos Zanardi Ocampo, dice que ser una empresa nacional los ayuda a entender el mercado mejor que nadie.

Carlos Zanardi Ocampo
La empresa argentina de seguridad y vigilancia KTL es el “David del proverbial enfrentamiento con el gigante Goliat”, representado por las grandes empresas del sector. En un mercado que tiende a la concentración, KTL es el mejor representante del porcentaje de jugadores atomizados que encuentran su lugar en el negocio.
Con 300 empleados la empresa decidió ir en contra de la corriente: no tiende a la especialización sino que abre cada vez más unidades de negocios. Establecidos en la seguridad física y electrónica, también han incursionado en la seguridad de la información y en el seguimiento satelital.
Carlos Zanardi Ocampo es el director de la compañía. Sintetiza bien el espíritu de la empresa. “KTL se dedica a desarrollar sistemas de seguridad. Cuando tratamos clientes, hacemos un estudio en donde identificamos las vulnerabilidades y las oportunidades de mejora. No es un discurso: hacemos un diagnóstico serio y un análisis profundo de las necesidades de nuestros clientes y en función de eso usamos nuestras herramientas para proveer una solución estratégica. Eso va a depender siempre del tipo de negocio del cliente. Por eso decimos que nosotros ofrecemos soluciones particulares, amalgamando nuestros servicios de seguridad física y electrónica”.
Para Zanardi la clave está en el servicio a medida. “Hoy el mercado está dominado por tres grandes jugadores: Prosegur, Securitas y G4S. Pero también hay otro porcentaje de empresas, más atomizadas, que buscan su lugar. Nosotros intentamos dar una solución completa entendiendo bien la problemática nacional, que cambia constantemente. Abordamos, así, problemas complejos dependiendo de cada rubro. Con el tiempo aprendimos a especializarnos en ofrecer opciones a medida, un menú a la carta”, confiesa.
Ampliación del negocio
Aunque en un principio la empresa se dedicaba solo al negocio de la seguridad física, Zanardi ha abiertos otras unidades de negocios. “En lo que respecta al negocio de la seguridad electrónica, nuestro crecimiento se disparó con su incorporación. Por dos razones: primero, por la oferta nueva de clientes; segundo, porque el auge tecnológico permitió ofrecer mejor equipamiento y más barato”, dice.
Admite que ser una empresa argentina los ayuda a entender el mercado mejor que nadie. “Desde 2001 a la fecha hubo ocho países distintos y se necesitan técnicas para poder adaptarse a esa realidad. No decidimos abrir unidades de negocios por una cuestión estratégica de la empresa sino porque fueron surgiendo necesidades en el mercado. Lo que se aprende queda como valor agregado de la empresa. Eso nos ayuda a ofrecer diferentes herramientas que se adapten a las necesidades de seguridad de los diferentes segmentos de clientes”.
Esto funciona, dice Zanardi, porque en definitiva los problemas de seguridad son los mismos. “Si el cliente es un banco, por ejemplo, va a tener grandes problemas de seguridad en diferentes momentos. Entonces, hay una necesidad para todas las unidades de negocio lo que nos obliga a contratar profesionales para la creación de células de trabajo. Cuando se dedican 20 años a hacer un trabajo de calidad, se entiende rápidamente que los problemas son parecidos. Lo importante es tener el know-how para resolverlos”.

