martes, 28 de abril de 2026

    Mejor que informar es actuar

    DOSSIER |


    Por Carina Martínez


    Marcel Engel
    Foto: Gabriel Reig

    Engel es Managing Director, Regional Network & Development Focus Area de World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), una organización que agrupa a directores generales de algunas de las empresas más importantes del mundo y que impulsa a la comunidad empresarial mundial a crear un futuro sostenible para los negocios, la sociedad y el medio ambiente.
    Marcel Engel se unió a WBCSD en 1997, con la tarea de ejecutar el Programa de la Red Regional, que consta de más de 60 organizaciones asociadas en todo el mundo, que representan unos 2.000 líderes de negocios.
    El Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS) es su capítulo local y en sus oficinas Mercado se reunió con el directivo para conversar sobre las tendencias globales a la hora de reportar las acciones en materia de RSE y sustentabilidad.

    –Pareciera que el debate entre quienes opinan que las empresas deben dar a conocer las acciones de RSE y quienes apuestan por un bajo perfil ya no es tal. El creciente número de empresas que reportan cuanto realizan en esta materia parece indicar que esta es la tendencia ¿Es así?
    –Definitivamente sí. World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) es una organización empresarial con 200 empresas miembro, la mayor parte multinacionales, con compromiso común en desarrollo sostenible y una capitalización de mercado sustancial –cerca de US$ 7 billones (millones de millones) en conjunto–.
    Además de la participación personal del CEO o ejecutivo equivalente, una de las exigencias para convertirse en miembro es proporcionar un informe de sustentabilidad dos o tres años después de haberse unido a la institución. Damos mucha importancia a la transparencia y a compartir información de desarrollo sostenible.
    Sin embargo, la tendencia actual va más allá de producir estos informes. Lo central es encontrar la manera de integrar la información; ver cómo consolidar la información financiera con la de sustentabilidad, o por lo menos de presentar ambos reportes en la misma fecha y no entregar uno varios meses más tarde que el otro, como algo totalmente separado.
    Además, si bien los reportes son importantes, no son lo fundamental. Más importante aún es lo que hacen las empresas y cómo integran tendencias de sustentabilidad en las estrategias de las compañías, en su manera de operar. Y, afortunadamente, vemos que hay una tendencia a incorporar seriamente asuntos de sustentabilidad.
    Esto es así no solo para generar un beneficio en el medio ambiente y la sociedad (que concierne a las empresas), sino por interés propio del negocio; para ganarse la licencia para operar. Y también por un imperativo económico. En el informe Visión 2050, que WBCSD presentó hace dos años, se identifican las tendencias económicas, sociales y ambientales a mediano y largo plazo. Allí se reúnen aspectos positivos, como las tendencias al crecimiento de la población y de la economía, sobre todo en países emergentes; y el rápido crecimiento de las clases medias, que representa un potencial de consumo muy interesante para el sector privado.
    Pero también aspectos muy preocupantes, principalmente vinculados a lo ambiental. La concentración de gases invernadero es cada vez más sustancial –y ya hay certeza científica de que genera cambio climático y sus consecuencias–; las dos terceras partes del ecosistema están en severo estado de deterioro (agua, recursos de pesca, etc.)… Y se profundiza la escasez de recursos naturales y energía, algo que es muy importante para el sector privado y que se vio reflejado en los precios de commodities en los últimos años.
    Más allá de las preocupaciones ambientales que puede tener una compañía, las tendencias no son sostenibles. Están causando deterioro del ambiente y escasez. Y, como la mayor parte de las empresas no quiere vivir tres o cuatro años sino subsistir a mediano y largo plazo, deben tomar los factores de sustentabilidad como parte integral de su proceso de desarrollo. Por eso, más allá de los reportes, que son importantes, lo fundamental es lo que se haga en esta materia.

    –¿Es destacable la existencia de lineamientos internacionales para medir el alcance real de estas acciones y garantizar transparencia? ¿Es de esperar la generalización de un estándar, como el de Global Reporting Initiative?
    –En su fase inicial, fuimos parte del GRI, como aporte de la voz empresarial, y creo que hoy es la iniciativa más reconocida en el mundo. Lo principal a considerar en informes de sustentabilidad, y ese fue en parte nuestro rol, es que si bien es necesario encontrar un estándar internacional para reportar sobre el desarrollo sostenible, es central enfocarse en la información clave.
    Existe el peligro de invertir demasiado tiempo y esfuerzo en reportar sobre un sinnúmero de factores que pueden ser de interés público pero no ser necesariamente claves para el manejo de las empresas. Hay un trade off entre calidad y cantidad de la información, y la calidad es lo primordial.

    –¿Cuáles son los ejes que deben estar incorporados necesariamente en los informes?
    –Aquellos que están bajo el dominio de las empresas; que estas pueden controlar, manejar e incorporar a sus estrategias de desarrollo. Por ejemplo, los que tienen que ver con procesos de producción, el impacto en la comunidad aledaña, etc.

    –Y no destinar tanto espacio a detallar las donaciones realizadas, por ejemplo…
    –Desde 1991/92, cuando fue fundado el WBCSD, su filosofía fue intentar hacer lo que se denomina un business case for sustainable development. Esto es, encontrar alineamientos entre aquello que es bueno para el medio ambiente y la sociedad, y que a la vez tiene un retorno positivo para la empresa.
    Esto va mucho más allá de la filantropía o de la RSE –aunque existan diferentes interpretaciones sobre qué es RSE–. Porque si queremos que haya una participación, un impacto significativo por parte del sector empresarial en materia de desarrollo sostenible, es primordial llevar la cuestión a escala.
    Si uno solo se enfoca en las contribuciones filantrópicas –aunque son muy importantes–, siempre va a estar limitado al presupuesto que tengan las compañías para estas donaciones. Por eso, encontrar el business case es esencial. Y en esto, sobre todo, el trabajo con los Gobiernos es prioritario, porque para que funcione y para llevar a escala la contribución del sector empresarial en materia de desarrollo sostenible, deben existir regulaciones e incentivos que recompensen a las empresas privadas que inviertan en esa dirección.

    –En cuanto a la diferencia entre RSE y sustentabilidad, un debate que en esta parte del globo sigue vigente, ¿considera que son dos conceptos completamente diferentes, que son similares, o que uno es más abarcativo que el otro y lo incluye?
    –Es una cuestión de interpretación. En un comienzo, el enfoque de la empresa vinculado a desarrollo sostenible, incluso dentro del WBCSD, estaba centrado en asuntos ambientales. Pero a finales de la década del 90, surgió con más fuerza el tema social y el concepto de Responsabilidad Social Empresaria o Corporativa.
    En aquel momento, trabajamos el tema y desarrollamos nuestra propia interpretación de RSC como un enfoque holístico, que incluye aspectos ambientales y el business case. O sea, que supera la filantropía para lograr la sinergia entre lo que es bueno para la empresa y lo que es bueno para el medio ambiente y la sociedad.
    Habiendo dicho esto, la realidad es que en el WBCSD dejamos de utilizar el concepto de RSC, porque con el transcurso del tiempo sus diferentes interpretaciones comenzaron a causar confusión. Creo, además, que buena parte de nuestros miembros también dejó de utilizarlo por distintas razones.
    En verdad, el término “responsabilidad” no es, desde el punto de vista empresarial, muy atractivo; porque no solo hablamos de responsabilidades, sino también de oportunidades para el sector empresarial en materia de desarrollo sostenible.

    –“Responsabilidad” puede sonar como una carga, como algo costoso…
    –Sí, y como algo muy defensivo y reactivo. Además, al hablar solo de responsabilidad social se olvida lo ambiental, que es de vital importancia. Por todo esto, abandonamos ese concepto y tendemos a hablar, en forma más holística, de desarrollo sostenible o de la contribución del sector empresarial a hacer posible el desarrollo sostenible, tanto en lo que se refiere a encarar los desafíos para las empresas como en aprovechar las oportunidades, que son muy significativas.

    *Una segunda parte de la entrevista a Marcel Engel será publicada en la edición de julio de Mercado, en el marco del informe especial sobre sustentabilidad.