
Por Carina Martínez
La clave: una poderosa sinergia entre I+D nacional y desarrollo productivo innovador.
Ya nada es lo que era en Chascomús. En la ex fábrica de galletitas de Tía Maruca, Corporación América, el grupo económico liderado por Eduardo Eurnekian, ha inaugurado nueve meses atrás una planta de productos nanotecnológicos de última generación.
Convencido de que el éxito acompaña a los visionarios, Matías Gainza Eurnekian, presidente de la novel firma, no duda de que los negocios sustentables son la clave del futuro. Joven, intrépido y apasionado del movimiento y la eficiencia, lidera este nuevo proyecto de enorme envergadura, que suma a sus responsabilidades en sectores tan disímiles como el biocombustible, la producción de commodities agrícolas y la vitivinicultura, integrantes del complejo porfolio del grupo de capitales nacionales.
En julio pasado, el ejecutivo de 28 años informó a la ministra de Industria, Débora Giorgi, sobre el plan de constituir una firma dedicada al desarrollo de productos nanotecnológicos, con una inversión inicial de US$ 150 millones. Ocho meses bastaron para que esta ambiciosa idea se convirtiera en realidad. Y solo dos más para que la flamante firma, Unitec Blue, cerrara negocios en distintos países de la región y comenzara a consolidarse como referente regional en nanotecnología.
"Una de las preguntas más claras que me hizo Eduardo [Eurnekian] cuando empezamos a pensar la idea fue: ‘Matías, desarrollando esta industria, ¿vas a ser eficientemente competitivo respecto del resto del mundo?’. Me tomé una semana para hacer todo tipo de análisis, proyecciones y desarrollo de las posibilidades. Para mí la industria no es 2 + 2 = 4, sino buscar la manera de que 2 + 2 dé 6. Encontrar cómo potenciarla, entre las posibilidades existentes; utilizar los recursos que hay localmente y ver de qué manera expandirse para ser competitivo. Y la respuesta fue que sí, por eso estamos acá", se entusiasma.
–¿Cómo surge la idea de incursionar en un negocio tan específico y de vanguardia como la nanotecnología?
–El proyecto parte de la visualización de que todos los Gobiernos de América latina están intentando hacer un desarrollo más focalizado en la industria nacional, que potencie las capacidades propias de cada país y compense las balanzas comerciales con el resto del mundo.
De México hacia abajo, 98% de la tecnología que consume América latina es importada. En los últimos años, existió un avance en calidad de vida, consumo, y mejora de las condiciones de los seres humanos. Y siempre la tecnología y la innovación van de la mano de la mejora de la calidad humana, por lo tanto se trata de una apuesta a presente, mediano y largo plazo.
Esto suena bastante filosófico pero, a la hora de bajarlo a algo concreto, como oportunidad de negocios, es muy interesante, aunque muy complicado. La filosofía del grupo que mamamos de chicos es que los "peros", las barreras y los "no" hay que dejarlos afuera.
–Pero se trata de una industria muy compleja…
–Sí, es una industria muy compleja, pero parte de un análisis de sentido común, de no dar las cosas por hechas, y comenzar a investigarlas.
En ese momento, yo estaba más bien volcado a la producción de la agroindustria, a la energía (biocombustible), y venía con una experiencia bastante fuerte en Armenia, donde había desarrollado toda la parte financiera del correo, una bodega, una constructora, un aeropuerto…
En la Argentina, además manejaba Bodega del Fin del Mundo y la producción de commodities en Chaco-Formosa, entre otros proyectos. Cuando estaba evaluando mi estrategia a mediano-largo plazo me di cuenta de que para llevar adelante desarrollos sustentables y con innovación futura, necesitaba darle un vuelco a I+D.
–¿Cómo describiría los beneficios que reporta la nanotecnología?
–Nanotecnología es una palabra muy grande. Mi definición es que es la manera de hacer tecnología corriente cada vez más eficiente, cada vez más comprimida y más accesible para la utilización del ser humano. Wikipedia puede decir otra cosa, pero para mí el concepto de I+D está en esto: en hacer tecnología cada vez más aplicable, más económicamente realizable, para una mejora en la calidad de vida de la cotidianidad del ser humano. Ya sea que se aplique a la medicina, al consumo del día a día, a la comunicación, a los sistemas de organizaciones gubernamentales, a la eficiencia, al control…
–¿Cuáles son los primeros productos desarrollados?
–Cuáles son los primeros productos depende más bien de la rapidez de la producción. El primer producto al cual apunté en este nuevo proyecto fue la destilación de silicio para fabricar Led, pero su producción lleva entre 24 y 30 meses. La producción de GSM para telefonía celular, en cambio, llevó ocho meses, por lo tanto ese fue el primer producto, aunque no fue el primer producto pensado.
Actualmente estamos comercializando productos de cuatro líneas muy claras. Una es la referida a GSM, que es el chip que está adentro de los celulares. Actualmente, es un producto netamente de importación. Pero al día de hoy estamos en condiciones de abastecer 100% del consumo argentino y prevemos hacerlo en el correr de 2013.
Otra línea es la producción de pasaportes y DNI inteligentes; el nuevo e-government.
Otra refiere a los productos vinculados a la migración financiera, que se está dando actualmente en la Argentina, y se dio en Brasil, en Chile, en Uruguay. La migración financiera es la tarjeta de crédito con banda magnética; una tarjeta inteligente que logra eliminar el fraude 100%. Aquí desarrollamos la primera planta EMV (EuroPay Mastercard Visa), que es un sector de más de 1.500 m2, con más de 120 máquinas propias, para el desarrollo íntegro de la solución financiera. El producto aún no se lanzó porque hay un tiempo de homologación internacional y certificación necesario para la aprobación de la producción, etc.
En la Argentina este proceso se va a dar en 2013; hoy está en manos del Banco Central. En cuanto al exterior, ya podemos calzar perfectamente con la exportación, para abastecer a los países que ya migraron (Brasil, Chile, Uruguay, Perú y en Europa también).
La cuarta línea son las soluciones para trazabilidad.
Una sinergia con I+D nacional
–¿Está preparado el país para quienes emprenden un negocio como el de la nanotecnología?
–En la Argentina existen entes como Conicet, INTI, UTN y distintas universidades, que dependen de diversos ministerios nacionales. Trabajan de manera muy proactiva, tienen desarrollos muy buenos, que aportan excelentes soluciones. El grupo de desarrollo humano es muy eficiente, altamente superior a aquellos con quienes tuve que sentarme a debatir en el exterior.
Son grandes desarrolladores de soluciones en laboratorios. Pero no hay industria para ponerlos en práctica. Por lo tanto, la potencialidad de Unitec Blue es captar las necesidades de todos estos entes, que tienen desarrolladas soluciones muy de avanzada, y darles la capacidad de tener líneas productivas que puedan darle una concreción.
–Ellos son I+D…
–Sí, ellos son I+D. Lo que agregamos al I+D nacional fue la industria.
–¿Cómo es el proceso? ¿Ustedes se acercaron a las entidades para presentar el proyecto?
–Sí, fuimos a visitar a cada entidad. Viajamos, recorrimos, nos reunimos con todos los entes… Federación Argentina de Nanotecnología, Conicet, UBA, Universidad del Sur, INTI. Y también con I+D vinculado con la Cámara de Tierra del Fuego.
Les mostramos nuestras instalaciones y nos pusimos a disposición para potenciar cualquier desarrollo. Somos el eslabón que se suma a algo ya existente.
En la planta, tenemos una sala limpia de 500 m2. Es una sala de atmósfera controlada, clase 10 –que significa menos de 10.000 partículas de polvo por metro cúbico– que sirve para el desarrollo de la nanotecnología. Allí se hacen desarrollos y todo tipo de pruebas y testeos. También es donde se concentra la mayor inversión.
Pusimos a disposición nuestra sala limpia para que puedan seguir potenciando sus propios desarrollos y nuestra cadena productiva para evaluar si estos desarrollos podían tener un fin industrial.

Matías Gainza Eurnekian
Foto: Gabriel Reig
Más allá de las fronteras
–¿Cuál es la inversión para esta primera etapa?
–Hasta hoy la inversión fue de US$ 250 millones.
–¿Y cuál es la que prevén a futuro?
–Mi análisis de inversión de acá a 2015 supera los US$ 1.000 millones. Se trata de un negocio de inversión muy vertical. La tecnología cambia todos los días…
Ahora estamos metidos en un proyecto muy grande de luminarias Led. Mi objetivo es tener la primera planta de Led a base de silicio de toda Latinoamérica. En verdad, hasta el momento existe una sola planta de este tipo en el mundo, que está en Europa.
Veo mucho futuro en el desarrollo del Led, porque es energía de bajo consumo. Si podemos desarrollarla a través del silicio podemos disminuir 60% el costo del zafiro y además, puesto uno contra uno la luminaria de silicio le saca 40% de ventaja al zafiro en cuanto a eficiencia energética. Punta a punta es casi un 80% de ventaja competitiva sobre la misma luminaria Led.
En un mundo donde la energía es escasa, es un muy buen negocio. Quisiera lograrlo en 2013, porque en este tipo de soluciones es fundamental ser el primero.
–¿Hay algún tipo de subsidio o apoyo gubernamental?
–No. La pregunta que me hizo Eduardo sobre la eficiencia sería muy difícil de resolver si uno entra a una industria que depende de un subsidio para ser eficiente. Porque los subsidios hoy están, mañana no están, hoy son significativos, mañana se diluyen… Es una industria netamente desarrollada con capitales propios y no depende de ningún tipo de subsidio ni nada similar.
–¿Cuál es la perspectiva en cuanto a ventas en el país?
–Este es un proyecto que va a resolver muchas necesidades argentinas pero que es netamente de exportación. La planta está montada de tal manera que puede abastecer 100% el mercado argentino y siempre va a tener un remanente, así que indudablemente está pensada para exportar.
–Las soluciones desarrolladas en Unitec Blue, ¿servirán para potenciar otras empresas del grupo?
–Sí, ya lo están haciendo.
Con esta industria estamos intentando potenciar al resto. Principalmente, aquellas actividades vinculadas al agro y la bodega. Fin del Mundo no solo es una bodega orgánica sino que es 100% trazada. Mediante el sistema de nanotecnología que incorporamos en cada botella, se puede detectar todo lo que sucedió desde el racimo hasta la góndola. Cuánto rindió ese racimo, qué proporción de azúcar tuvo, cómo se deshidrató, de qué manera se fermentó, cuándo fue la estiba de esa botella, cuándo fue etiquetada, quién la distribuyó y en qué momento llegó a la góndola. Lo utilizamos como normativa de calidad. Para los productos de exportación, pusimos un dispositivo en cada una de las botellas que indica si el vino estuvo expuesto a temperaturas mayores de 40 grados, lo cual genera un deterioro del producto. Gracias a un sensor, que desarrollamos en Unitec Blue, la etiqueta de la botella cambia de color si supera esta temperatura, y se retira del mercado.
Con capital humano local
–¿Cómo manejan la gestión de talento? ¿Tuvieron problema para conseguir personal capacitado?
–Este es un tema muy importante. Lo más difícil de desarrollar en una empresa es el capital humano. Es lo más complicado y lo que lleva más tiempo. La Argentina es exportadora de capital humano en cuanto a análisis científico, desarrollo, software. El talento existe. Pero lo difícil es incorporar talento que acompañe en cada etapa; que siga la innovación del día a día, que cambia permanentemente.
Este es un negocio muy dinámico que, aunque uno lo siga con inversión de acuerdo a los objetivos propuestos, es fundamental tener un capital humano que vaya acompañando.
En la planta de Chascomús, salvo algunos gerentes que son de Buenos Aires, tomamos gente del lugar. Los 150 empleados que trabajan son locales. Los rubros en los que trabajaban previamente no tienen nada que ver con la nanotecnología. Algunos eran empleados de las estaciones de peaje, otros de los servicios gastronómicos, como Mc Donald’s. La gran mayoría que acudió a las entrevistas fue gente que trabajaba de manera temporal, a fin de año, en las plantas potabilizadoras de agua que están en la región (Villa del Sur). La nuestra fue una propuesta diferente, que no esperaban, y fue potenciadora.
Capacitamos a los empleados mediante un training que llevó cerca de 60 días, junto a una empresa alemana. Luego existió una segunda etapa de 30 días, donde participaron alemanes y franceses. A su vez, los capataces, jefes de turno y encargados de procesos específicos viajaron a completar la capacitación a Alemania.
Inversión vertical
–¿Hay forma de calcular el retorno de inversión en esta industria?
–No. "Retorno de la inversión", como tal, no va a existir, porque lo que necesito, en verdad, es tener la posibilidad de reinvertir para no quedarme con una industria obsoleta. La tecnología cambia muy rápido. Hoy tengo esta planta que es primer mundo, pero dentro de tres años quizás ya es obsoleta. Si no llego a "dar la vuelta", quedo fuera de mercado. Dar la vuelta financiera es dar la vuelta de la eficiencia.
Y si no hago los cambios necesarios durante ese tiempo, de tal manera de que siga siendo primer mundo, quedo afuera. Y ahí sí empiezo a depender de un subsidio, porque dejo de ser competitivo.
Entonces mi presión no está en la devolución de capital sino en tener siempre una línea productiva con la mejor eficiencia de producción para no dejar de ser competitivo. Ahí está mi rentabilidad o mi pronóstico de rentabilidad.
–¿Cuáles son las barreras y las ventajas de embarcarse en un desarrollo de este tipo en la Argentina?
–La ventaja es que somos argentinos y lo estamos desarrollando en la Argentina. Como grupo siempre confiamos en el país. Nuestro porfolio de inversiones aquí ha crecido asombrosamente en los últimos años, y de todas formas, seguimos analizando posibilidades de inversión permanentemente. La forma en que estamos invirtiendo hoy en la Argentina muestra una escala que nunca tuvimos.
Las barreras tienen más que ver con la tendencia de los Gobiernos más modernos, que protegen las industrias nacionales. Para una industria netamente de exportación es un tema a resolver, aunque en realidad no es una barrera.
–¿Tienen partners tecnológicos para los desarrollos?
–Sí. En Alemania Mühlbauer; en Holanda Philips y Lumined; en Francia ST; en Japón Mitsubishi…
–¿Esto es así para cada solución?
–Para el desarrollo del silicio en sí mismo, hay una alianza con los franceses; para la investigación sobre la eficiencia de la producción en maquinaria, con los alemanes; para el desarrollo de algunos insumos necesarios, como algunas resinas, que son los selladores al vacío para la sala limpia, con Japón. Con los holandeses para desarrollo de Led…
–¿Cuáles son los objetivos a corto plazo?
–El objetivo es abastecer el mercado nacional como prioridad. También exportar, pero previamente lograr el reemplazo de importaciones que hay en la Argentina, sobre todo respecto del abastecimiento de las industrias de Tierra del Fuego, donde existe industria argentina pero aún necesita electrónica importada. Y en base a eso seguir desarrollando soluciones, abrir más exportaciones y seguir interpretando el mercado latinoamericano, como prioridad.
La idea es acabar con la necesidad obligatoria de importar, para dejar de tener 98% de industria tecnológica importada, que creo que es algo que debe modificarse. Esto va a ayudar a la balanza comercial y al propio manejo de la tecnología local.

