jueves, 30 de abril de 2026

    El fin de una era de productos baratos; ahora mayor inflación

    Opinión |

    En China, se termina la era de productos baratos que inundaban al mundo entero. Los grandes proveedores locales de todo tipo de bienes a las mayores firmas globales de retail –como Walmart o Gap– lo han informado con precisión. Los altos costos laborales han desplazado la producción a sitios como Bangladesh, Vietnam o Indonesia.
    Datos parciales recientes ven en China (+5,4% anual en precios minoristas) e India (+9%) dos motores inflacionarios y amenazas a la recuperación mundial. Al parecer, ambas economías se recalientan y convergen con el alza de productos primarios.
    Hay reclamo por mayor coordinación monetaria global. La Eurozona no sale de sus propios problemas.
    Mientras Estados Unidos y Europa luchan por mantener sus economías en movimiento, China tiene el problema opuesto: encontrar la forma de impedir que el ritmo de su motor de crecimiento genere inflación descontrolada.
    La última señal de que las cosas se están moviendo con demasiada velocidad se tuvo hace pocas semanas, cuando el banco central chino ordenó a los mayores bancos que apartaran más cantidad de reservas en efectivo.
    La medida reduce esencialmente la cantidad de dinero disponible para préstamos y es un intento de enfriar la economía. Se produce después que el Gobierno anunciara que la economía china crecía a una tasa anual de 9,7%, por lejos la mejor perfomance entre las más grandes economías del mundo. Como China es hoy la segunda economía mundial después de Estados Unidos, y como el país ha sido la principal fuente de crecimiento global durante los últimos dos años, sus problemas con el dinero pueden repercutir desde Walmart hasta Wall Street y el resto del mundo.
    La inflación alta hace peligrar el estatus de China como taller barato del mundo. Y si los esfuerzos del Gobierno para combatirla hacen tambalear la economía, eso podría empañar el panorama para las empresas internacionales –sean multinacionales como General Electric o mineras de cobre en Chile– que hasta ahora contaban con China para crecer.

    Estabilidad social
    Dentro de China, la inflación también plantea un peligro para la estabilidad social, una gran preocupación para Beijing, especialmente desde que gobiernos autoritarios en Noráfrica y Medio Oriente se han convertido en foco de levantamientos populares.
    Los precios de los alimentos están por las nubes y el Gobierno dijo que los precios al consumidor en marzo habían subido 5,4%, el aumento más marcado en casi tres años. En la esperanza de controlar la inflación, en los últimos seis meses Beijing aumentó las restricciones a los préstamos bancarios y aumentó las tasas de interés sobre esos préstamos (para desalentar a la gente que los solicite) y los depósitos (para aumentar el ahorro).
    La decisión de elevar las reservas de capital para los bancos a 20,5% de su dinero fue el cuarto aumento este año.
    El Gobierno también aumentó los subsidios agrícolas para detener los precios de los alimentos e intentó prohibir a algunas empresas chinas que suban los precios al consumidor. Esos esfuerzos contrastan con los que se realizan en Estados Unidos, donde la inflación es baja (la tasa de la inflación anual fue de 1,2% el mes pasado) y donde el debate se centra en cuánto estimular la economía ante la dimensión del déficit. La inflación también es baja en Europa, donde algunos países están imponiendo drásticas medidas de austeridad para reducir sus déficit presupuestarios.

    Repercusiones en Occidente
    Las repercusiones de los recientes aumentos de salarios en China, junto con el rápido crecimiento económico del gran país asiático y en otras economías emergentes, se sintieron en Francfort, Alemania, sede del Banco Central Europeo. El BCE subió las tasas de interés por primera vez en tres años, inicialmente solo entre 0,25 y 1,25%. Jean-Claude Trichet, su actual presidente, citó riesgos inflacionarios ocasionados en parte de “fuerte crecimiento económico en los mercados emergentes” además de “amplia liquidez a escala global, que podría generar todavía más aumentos en el precio de los combustibles”.
    El Fondo Monetario Internacional expresó su preocupación en su reciente World Economic Outlook por la escasez de petróleo, que combinada con el rápido crecimiento en economías emergentes con producción intensiva de petróleo, podría seguir empujando hacia arriba los precios del petróleo, año tras año.
    Los políticos temen que en el futuro las economías avanzadas podrían verse acosadas por importaciones cada vez más caras porque el rápido crecimiento hace subir tanto los salarios como el precio de los commodities necesarios para fabricar bienes. En un mundo así la mayor inflación importada debería ser compensada por menor inflación doméstica, o los Gobiernos tendrían que aceptar una aceleración general en los aumentos de precios.