Santillana midió pantallas e IA: conflictos en hogares y nuevos hábitos de estudio

Dos investigaciones realizadas junto con la CIEC relevaron a 10.800 familias y 28.845 estudiantes en Argentina y detectaron que 55,2% asocia la tecnología con conflictos en el hogar, mientras la alfabetización digital aparece como demanda hacia la escuela en un contexto donde la IA se incorpora al estudio

spot_img

Las pantallas se consolidaron como el principal foco de conflicto en los hogares argentinos y, en paralelo, la inteligencia artificial (IA) se incorporó a las rutinas de estudio de los estudiantes, con prácticas de verificación que incluyen el uso de dos o tres herramientas antes de aplicar una respuesta. Ese escenario surge de dos investigaciones realizadas por Santillana junto con la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC).

Los estudios, titulados “Radiografía de la familia argentina: nuevo contrato con la escuela” y “Reflejos de una generación” fueron elaborados por Francisco Ortiz, director global de Inteligencia de Negocio de Santillana. El primer relevamiento, centrado en familias, ubicó a la tecnología como el disparador más frecuente de tensiones domésticas asociadas al tiempo de uso, posibles adicciones, exposición a contenidos y otros riesgos digitales.

Entre los resultados cuantitativos, 55,2% de las familias afirmó que la tecnología genera conflictos en el hogar. Además, los padres asignaron una preocupación de 7,2 sobre 10 al tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas. Frente a ese diagnóstico, 67,8% indicó que establece límites de tiempo de uso y 48,6% dijo recurrir a la supervisión de un adulto.

Publicidad

Ortiz vinculó esa preocupación con un efecto emocional en los adultos: “La preocupación tecnológica funciona como un constructo relativamente unificado: cuando los padres se preocupan por las pantallas, también tienden a percibir más riesgos tecnológicos y más conflictos en el hogar”, dijo Francisco Ortiz, director global de Inteligencia de Negocio de Santillana.

El trabajo también identificó una brecha entre la conversación familiar y la preparación para intervenir. La investigación describió una paradoja comunicativa: aunque 88,3% de los padres afirmó hablar con sus hijos sobre lo que hacen en Internet, una proporción menor se siente verdaderamente segura respecto de sus conocimientos tecnológicos. En ese marco, 77% consideró que la escuela debe tener un papel más activo en la educación y alfabetización digital.

Del lado de los estudiantes, el estudio “Reflejos de una generación” ubicó el uso de IA principalmente en el ámbito académico. Entre los beneficios mencionados se destacaron ahorrar tiempo en la búsqueda de información (64,5%), comprender temas difíciles (55,2%), facilitar la organización y planificación de tareas (41,7%) y acceder a una mayor cantidad de recursos educativos (37,7%). En ese punto, Ortiz planteó el desafío para las instituciones educativas: “La pregunta es si los colegios, al igual que las familias, presentan problemas estructurales y si saben cómo abordarla”, dijo Francisco Ortiz, director global de Inteligencia de Negocio de Santillana.

Las preocupaciones juveniles se orientaron menos a los riesgos técnicos y más al impacto humano de la tecnología, con foco en “la posible pérdida del juicio autónomo”. En línea con esa mirada, seis de cada diez estudiantes afirmaron confiar en la información que les proporciona la IA, aunque con mecanismos de validación.

En términos metodológicos, “Radiografía de la familia argentina: nuevo contrato con la escuela” encuestó a 10.800 familias con 40 preguntas y ejes temáticos vinculados a ocio, hijos, colegio, IA y emociones. “Reflejos de una generación” relevó a 28.845 estudiantes con 41 preguntas, con participación de Generación Alfa (63%) y Generación Z (37%), y una distribución por género de 50,6% mujeres y 47,5% hombres.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

CONTENIDO RELACIONADO