Bodega Cruzat despidió a Pedro Federico Rosell, enólogo fundador de la bodega y figura vinculada a la historia de los vinos espumosos de la Argentina. El mensaje recordó su participación en el origen del proyecto y su trayectoria profesional centrada en la elaboración de espumosos.
Rosell fue parte del nacimiento de Cruzat en 2004, cuando, junto con un grupo de empresarios chilenos, dio forma a un proyecto con un objetivo definido: elaborar en Mendoza espumosos de alta gama bajo el método tradicional. Esa visión marcó desde entonces la identidad de la bodega, de acuerdo con el texto.
Un recorrido ligado a los espumosos
Ingeniero agrónomo, enólogo y docente, Rosell también se formó en Francia y dedicó gran parte de su carrera a los espumosos. El repaso de su trayectoria incluyó un dato de largo plazo: desde 1978 trabajó en distintas bodegas argentinas, un recorrido que lo convirtió en referente para varias generaciones de enólogos.
Esa influencia se vinculó, además, con su tarea académica. Rosell ejerció como docente en la Universidad Nacional de Cuyo, rol desde el cual también fue reconocido como formador de profesionales en el sector.
La huella en Cruzat
En su paso por Bodega Cruzat, el texto destacó la impronta que dejó en la forma de elaborar y en los criterios técnicos asociados al estilo de la casa. La despedida atribuyó a su trabajo un impacto visible desde el inicio de la producción.
“En Cruzat, su conocimiento, su rigurosidad y, sobre todo, su respeto por los tiempos y los detalles quedaron impresos desde la primera botella”, expresaron las familias Cruzat y Barros, junto con el equipo de Bodega Cruzat.
La bodega también lo vinculó con la construcción de una línea de trabajo que se mantiene en el tiempo. “Pedro no sólo fue uno de los fundadores de la bodega: fue quien ayudó a construir la filosofía enológica que todavía hoy guía nuestro trabajo”, sostuvieron.
En el mismo mensaje, la firma lo despidió como “un maestro” y “un referente”, y acompañó a su familia y seres queridos en este momento.












