El Movimiento B cumplió 20 años con una red global de más de 10.800 Empresas B Certificadas en 104 países, que en conjunto emplean a más de 1 millón de personas. En Argentina, la comunidad está integrada por 294 Empresas B, cifra que ubica al país como el décimo del mundo y el segundo de Latinoamérica por cantidad de compañías certificadas.
A nivel local, las 294 organizaciones pertenecen a 30 sectores e industrias, son originarias de 16 territorios del país y generan más de 45.800 puestos de trabajo formales. En términos de escala económica, el conjunto factura más de US$ 5.700 millones anuales. En el plano regional, Latinoamérica suma más de 1.370 Empresas B.
El modelo de Empresas B se define por un propósito que excede la rentabilidad y por un compromiso legal orientado a beneficiar no solo a los accionistas, sino también a las comunidades y al planeta. En 2025, Argentina fue el territorio de la región en el que más empresas aplicaron a la certificación. Ese año certificaron 54 nuevas Empresas B en el país, mientras que en lo que va de 2026 se incorporaron 23 nuevas compañías.
“Argentina tiene una gran oportunidad, con un escenario de mayor previsibilidad económica y seguridad jurídica para implementar proyectos de desarrollo a largo plazo”, dijo Fernanda Mierez, cofundadora y copresidenta de Sistema B Argentina y socia del estudio Beccar Varela. En esa línea, señaló que para sostener negocios en el tiempo “es necesario integrar la rentabilidad con el impacto social y ambiental en el centro de las decisiones”.
La expansión del movimiento en América Latina comenzó en 2012, impulsada por cuatro empresarios latinoamericanos. “Gracias al Movimiento B hoy estos temas son parte de la conversación pública”, expresó Pedro Tarak, empresario argentino y uno de los cofundadores de Sistema B.
En la evaluación del impacto potencial, el estudio “La naturaleza del negocio”, de B Lab, estimó que si todas las empresas gestionaran su impacto ambiental como lo hacen actualmente las Empresas B, el aumento de la temperatura mundial se podría reducir en 0,5 °C para el 2100. En materia de desempeño ante crisis, se consignó que el 95% de las Empresas B superó la crisis del COVID-19, frente al 88% de las empresas tradicionales.
En la próxima etapa, la certificación avanzará hacia estándares nuevos y más rigurosos, que exigirán umbrales mínimos en siete Temas de Impacto —desde Acción Climática hasta Derechos Humanos— verificados por auditores externos independientes. “El foco se desplaza hacia la necesidad de escalar el impacto e influir de forma estructural en la economía”, finalizó Marina Arias, directora ejecutiva de Sistema B Argentina.












