Faro Isla Leones: arquitectura, apagón de 1968 y excursiones desde Camarones

Frente a la costa de Camarones, en Chubut, la estructura operó entre 1917 y 1968 con un alcance lumínico de más de 50 kilómetros y hoy integra el Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral, que coordina acciones de preservación y puesta en valor en un entorno de clima oceánico

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Frente a la costa de Camarones, en Chubut, el Faro Isla Leones funcionó durante 51 años como señalización marítima y, tras su apagón definitivo en 1968, quedó asociado a tareas de preservación patrimonial y visitas reglamentadas. La torre es un emblema del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral (PIMCPA) y del Parque Provincial Patagonia Azul, en un entorno marcado por el aislamiento y las condiciones del Atlántico Sur.

Damián Guerreiro, jefe del Parque Provincial Patagonia Azul, precisó que la señalización marítima “se puso en funcionamiento en 1917 y cumplió un servicio ininterrumpido hasta 1968”. Durante ese período operativo, el faro emitía un destello con un alcance de más de 50 kilómetros, una referencia para la navegación en una zona de mar abierto.

Ingeniería y logística en una isla

La construcción del complejo implicó un desafío logístico para la época. Guerreiro subrayó que su forma y la altura de la torre, de 11 metros, lo convierten en una obra singular en el país. En el remate del edificio se concentra uno de sus rasgos distintivos: “Su cúpula fue hecha en Francia y tiene once lados”, afirmó el funcionario.

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Para levantar la estructura en un terreno insular hostil fue necesario instalar un sistema ferroviario. Investigadores confirmaron la presencia de restos de vías de trocha angosta tipo Decauville que recorren unos 850 metros desde la costa hasta la base del faro. Ese tendido permitió trasladar materiales pesados en carros desde el mar hacia la zona de obra, en condiciones atravesadas por los vientos patagónicos y la bravura del océano.

Apagón, preservación y recorridos

El final de su etapa activa llegó en 1968, cuando el faro fue apagado y su función quedó a cargo del faro San Gregorio. Guerreiro explicó que “este reemplazo respondió a cuestiones operativas” y que la nueva señal, emplazada en tierra firme, permitió garantizar un acceso más seguro y previsible para el mantenimiento rutinario.

Con el paso de los años, la torre fue declarada Patrimonio Cultural Argentino. La figura legal del PIMCPA habilita el trabajo conjunto entre la provincia de Chubut y la Administración de Parques Nacionales para asegurar la preservación del predio y frenar el deterioro frente al clima oceánico. Entre los factores críticos, Guerreiro señaló los residuos marinos que las mareas depositan de manera constante sobre la costa de la isla.

En paralelo, avanzan acciones de puesta en valor. “En función a su puesta en valor, hemos sumado, a través de Parques Nacionales, cartelería informativa en un sendero interpretativo de ochocientos metros”, indicó Guerreiro. El faro también se incorporó a circuitos de excursiones náuticas: desde Camarones parten salidas guiadas para observarlo desde el agua y, por normas de conservación ambiental y resguardo arqueológico, las visitas operan exclusivamente a través del prestador habilitado Viento Azul.

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