Corrientes se moderniza y el Microcentro vuelve a seducir al mercado de oficinas

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Avenida Corrientes atraviesa una etapa de renovación que excede la recuperación de sus teatros y alcanza distintos aspectos de su entorno urbano.

En los últimos meses se sumaron intervenciones sobre infraestructura, iluminación, espacio público, mobiliario y señalización, en una zona donde también avanzan obras de puesta en valor del Microcentro.

El objetivo parece ser acompañar con una infraestructura más actualizada la intensa actividad que concentra este corredor, uno de los principales ejes culturales, comerciales y turísticos de Buenos Aires.

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La renovación del entorno también incorpora una mirada sobre la seguridad, la circulación peatonal, la iluminación y la recuperación de espacios de uso público.

En paralelo, la actualización de servicios e infraestructura acompaña la llegada de nuevos proyectos y la incorporación de edificios que buscan reposicionar al Microcentro como un área apta no sólo para oficinas y actividad corporativa, sino también para el turismo, la gastronomía y la cultura.

Uno de los ejemplos es Lex Tower, en Avenida Corrientes al 1400. El edificio combina oficinas de categoría AAA con el Teatro Politeama, recuperado como parte del proyecto, y ofrece superficies que van desde espacios modulares de 40 m² hasta plantas abiertas de 520 m².

Cuenta además con certificación LEED Gold y recursos orientados a la eficiencia y el menor impacto ambiental.

La llegada de nuevos edificios corporativos también modifica la oferta disponible en el Microcentro. Lex Tower representa en ese sentido una apuesta por un producto de oficinas de nueva generación, con arquitectura contemporánea, plantas flexibles, tecnología, servicios y estándares de eficiencia que apuntan a empresas que buscan algo más que una ubicación estratégica.

El edificio ofrece oficinas de distintas superficies, con la posibilidad de adaptar los espacios a diferentes necesidades corporativas.

Su diseño, con amplias superficies vidriadas y una propuesta integral que combina actividad empresarial y cultura, busca responder a una nueva demanda de empresas que volvieron a poner el espacio de trabajo en el centro de sus decisiones.

Para Hugo Koifman, CEO de Branson Real Estate, ese cambio también implica revisar la manera en que las compañías evalúan el costo de instalarse en una oficina.

“Siempre aparece la preocupación acerca del valor del alquiler y expensas, y la verdad es que ese número, dentro de la matriz de costos de una compañía, es muy pequeño”, plantea Koifman.

Según el empresario, cuando esos valores se ponen en perspectiva frente al resto de la estructura de costos, la discusión cambia.

“Se analiza la oficina como si fuera un gasto a recortar y no como una herramienta de productividad. Y eso cambia todo. Una oficina bien pensada, con luz natural, con circulación, con confort, impacta directo en cómo trabaja la gente”, sostiene.

La mirada resulta especialmente relevante en un mercado que está redefiniendo qué características debe tener una oficina para volver a ser atractiva. La ubicación, la calidad constructiva, la flexibilidad de las plantas, los servicios y el entorno inmediato empiezan a pesar tanto como el precio por metro cuadrado.

En ese sentido, Lex Tower reúne varias de esas características en un mismo proyecto. La posibilidad de contar con superficies de diferentes tamaños, una ubicación estratégica sobre Corrientes, conexión con el transporte público, servicios corporativos y la convivencia con un espacio cultural emblemático forman parte de una propuesta que busca que el edificio sea algo más que un lugar donde instalar escritorios.

No es cuánto cuesta la oficina. Es qué valor le devuelve a la empresa. Porque está comprobado que los entornos de calidad mejoran la concentración, el clima laboral y la generación de ideas. Eso después se traduce en resultados concretos”, señala Koifman.

El ejecutivo considera que todavía persiste una concepción antigua que ubica al espacio de trabajo dentro de los costos a reducir.

“El espacio de trabajo es tan importante como el talento que uno contrata”, afirma.

La presencialidad también modificó esa ecuación. Después del período de trabajo remoto e híbrido, muchas compañías volvieron a darle importancia al encuentro físico y a las condiciones del lugar donde se produce.

“Las grandes compañías ya están volviendo a esquemas cien por ciento presenciales porque la eficiencia mejora. Eso es algo que están midiendo. Pero no alcanza con volver. Hay que ver a qué oficina se vuelve”, sostiene Koifman.

La transformación de Corrientes abre así una nueva discusión para el mercado inmobiliario. Después de años en los que el Microcentro perdió actividad y numerosos edificios de oficinas quedaron parcialmente vacíos, la mejora del entorno y la incorporación de nuevos productos corporativos pueden convertirse en factores que ayuden a recuperar el atractivo de la zona.

Y en ese escenario, el metro cuadrado corporativo empieza a medirse con otra vara. Ya no sólo por cuánto cuesta, sino por cuánto valor puede generar para las empresas que lo ocupan.

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