Los medicamentos complejos ganan peso en la logística farmacéutica en la Argentina y elevan el nivel de exigencia sobre almacenamiento y distribución. En LOG-IN, estos productos ya demandan cerca del 20% del espacio de almacén y representan el 50% de las operaciones de distribución, con un patrón de entregas frecuentes y de pequeño volumen.

La compañía opera con una capacidad de 60.000 posiciones de almacenamiento y gestiona cerca de 100.000 entregas mensuales. En ese esquema conviven grandes volúmenes de productos estandarizados con un crecimiento de medicamentos de alto costo y elevada criticidad, que requieren procesos específicos para sostener sus condiciones.

Un mix que obliga a rediseñar procesos

Gabriel Vinitzky, gerente general de LOG-IN, describió el cambio de composición en la demanda y su efecto operativo: “Vemos un crecimiento muy importante de aquellos de alto costo, elevada criticidad y pequeños volúmenes”. En la misma línea, explicó que la adaptación apunta a cubrir ambos segmentos: por un lado, los productos de alto costo y, por otro, los productos ambulatorios y estandarizados.

A diferencia de los medicamentos tradicionales de síntesis química, los complejos —prescriptos principalmente en oncología, enfermedades autoinmunes, patologías poco frecuentes, neurología y terapias génicas— presentan sensibilidad a variables como temperatura, tiempo, luz y manipulación. En la práctica, el desafío excede el transporte e incluye sostener la estabilidad térmico-ambiental, con rangos de refrigeración, congelado o condiciones especiales.

Trazabilidad, seguridad y continuidad térmica

La gestión integral también abarca trazabilidad de punta a punta, seguridad física frente a cargas de altísimo valor, planificación de contingencias y capacidad de reacción ante cualquier desviación. En este tipo de productos, el análisis costo-beneficio toma otra dimensión, por el impacto que puede tener una entrega fallida o fuera de especificación.

“En medicamentos de alto costo, lo principal es cuánto cuesta que una unidad no llegue”, señaló Vinitzky. Bajo esa premisa, el estándar operativo buscado se plantea como 0% desvíos y 100% trazabilidad.

El directivo advirtió además que, aun con infraestructura, puertos y aeropuertos adaptados a altos estándares, “la cadena es tan sólida como su eslabón más débil”. En el caso de la Argentina, la extensión geográfica agrega una dificultad logística adicional: garantizar la misma calidad de servicio y continuidad térmica en la ciudad de Buenos Aires que a miles de kilómetros exige redes, infraestructura especializada, tecnología y protocolos diseñados a medida.

Para evitar que la complejidad logística se convierta en una barrera de acceso a la salud en zonas alejadas, LOG-IN promueve un modelo basado en centros estratégicos, monitoreo permanente y trabajo colaborativo entre actores de la industria.