Ingot puso en funcionamiento una bóveda privada para obras de arte en su casa central de Av. Corrientes 629, en la Ciudad de Buenos Aires, con un servicio orientado a particulares que necesitan resguardar piezas por viajes, remodelaciones o por el tiempo que requieran. La empresa planteó que existe una alta demanda y que el interés por este tipo de guarda creció en los últimos meses.
El espacio está ubicado en el microcentro y tiene alrededor de 50 metros cuadrados. Allí se almacena una colección mixta compuesta por cuadros, esculturas y obras en papel.
Condiciones de conservación y protocolo de ingreso
Para el acondicionamiento de la bóveda, la compañía trabajó junto a un equipo de profesionales del área de conservación del INTI. El proceso incluyó estudios y mediciones de temperatura, humedad relativa, presión y calidad del aire. También se seleccionaron materiales específicos, como un piso de baja retención de humedad y zócalos sanitarios para minimizar la concentración de polvo.
El ingreso de piezas contempla un procedimiento de conservación preventiva. Carla Mazzei, conservadora y restauradora de arte a cargo del control y seguimiento de la colección, detalló: “La bóveda cuenta con un protocolo de acceso que consiste en colocar la obra en una cuarentena de 12-15 días“. Además, explicó: “Asimismo, se arma un reporte de condición de cada obra”.
Demanda y uso complementario del espacio
La compañía cuenta además con una sala pre bóveda, donde los clientes pueden sacar sus obras y mostrarlas o generar instancias comerciales con interesados.
En relación con la demanda, Juan Piantoni, CEO de Ingot y presidente de CAESACS (Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad), afirmó: “En los últimos meses hubo un gran incremento en las consultas para el resguardo de piezas de arte”.












