Franco Valente invirtió US$ 3 millones y elevó su capacidad a 200.000 kilos mensuales

En la previa del Día de la Industria del 2 de septiembre, la compañía textil detalló un proceso de modernización que quintuplicó la producción de toallas premium, incorporó tecnología 4.0 y redujo tiempos y reprocesos, en un esquema industrial con plantas en San Martín y distribución en Barracas

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Franco Valente concretó en el último año una inversión cercana a los US$ 3 millones para modernizar su operación y ampliar su escala productiva, con foco en sostener la fabricación local en el rubro textil. Ese desembolso le permitió quintuplicar la producción de sus líneas de toallas premium y alcanzar una capacidad de fabricación de 200.000 kilos mensuales.

En el marco del Día de la Industria, que se celebra el 2 de septiembre, la empresa ordenó su diagnóstico sobre los desafíos de producir en Argentina en tres ejes: inversión, actualización tecnológica y escala. “La industria requiere inversión permanente para poder crecer y sostener su competitividad. En nuestro caso, la modernización de la planta nos permitió aumentar la capacidad productiva, mejorar los procesos y prepararnos para una escala mayor”, dijo Marcelo Olivero, director industrial de Franco Valente.

La inversión se destinó a renovar equipamiento y a mejorar distintas etapas del proceso productivo. El plan respondió a una mirada integral que abarcó desde la selección de materias primas y el desarrollo de hilados hasta la fabricación, terminación y distribución. En ese recorrido, la compañía buscó preservar atributos asociados a sus productos —calidad, absorción y suavidad—, resumidos en el concepto “Suavidad que seca”.

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“Invertir en producción es también apostar a seguir fabricando en Argentina”, dijo Adolfo Setton, miembro fundador de Franco Valente. Según explicó, el salto en capacidad y tecnología apuntó a acompañar el crecimiento de la empresa y de sus clientes.

El componente tecnológico incluyó la incorporación de una línea de producción de generación 4.0 desarrollada específicamente para la fabricación de toallas. La actualización permitió reducir en un 18,9% el ratio de tiempo de producción por unidad y en un 1,3% el índice de reprocesos, además de habilitar nuevos desarrollos de hilados y ampliar la variedad de productos.

La operación industrial se apoya en dos plantas en San Martín, provincia de Buenos Aires, y un centro de distribución en Barracas, Ciudad de Buenos Aires. “Incorporar tecnología nos permite trabajar de otra manera, desarrollar nuevos productos y estar preparados para lo que demanda el mercado”, dijo José Ini, miembro fundador de la firma.

El eje de escala se vincula con una cartera de 832 clientes activos en todo el país, entre comercios, distribuidores, hoteles y empresas. La ampliación de capacidad permitió responder a pedidos de distintas magnitudes y a requerimientos específicos, como el desarrollo de productos textiles personalizados para compañías. En los últimos cuatro años, la empresa duplicó la cantidad de clientes activos y establecidos, impulsada, entre otros factores, por una estrategia de marketing con softwares especializados para la captación y validación de potenciales clientes, además de un seguimiento sostenido de posventa para recoger opiniones y retroalimentar procesos. Como resultado, amplió su alcance comercial a todas las provincias del país.

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