CATL realizó en Beijing su “Super Technology Day” y presentó seis innovaciones orientadas a distintos escenarios de movilidad con energías nuevas: la batería de carga ultrarrápida Shenxing de tercera generación, la batería Qilin de tercera generación, la batería condensada Qilin, la batería superhíbrida Freevoy de segunda generación, la batería de iones de sodio Naxtra y una solución totalmente integrada de sobrealimentación y cambio de baterías.
Durante el evento, el Dr. Wu Kai, jefe científico de CATL, expuso un análisis sobre fortalezas, limitaciones y vías de desarrollo de distintas químicas. Sostuvo que el fosfato de hierro y litio (LFP) se acerca a su límite teórico de densidad energética y que, por ese motivo, resulta más adecuado para un plan tecnológico centrado en la recarga ultrarrápida. También señaló que la elevada densidad energética de las baterías de níquel, cobalto y manganeso (NCM) mantiene a esa química en la competencia mundial y que las baterías de iones de sodio tienen potencial para operar en temperaturas extremas y para almacenamiento de energía.
Robin Zeng, presidente y director ejecutivo de CATL, vinculó la expansión global de la tecnología china con variables de validación y marca. “La innovación industrial debe estar impulsada por un riguroso espíritu científico”, dijo Zeng, presidente y director ejecutivo de CATL.
En el caso de la Shenxing de tercera generación, la compañía planteó que el objetivo es aumentar la velocidad de carga sin comprometer la vida útil, con foco en la gestión térmica. El sistema aborda la generación y disipación de calor mediante reducción de producción de calor durante el funcionamiento, mejor propagación térmica y mayor control de precisión. Tras 1.000 ciclos completos, la retención de capacidad se mantiene por encima del 90%. La velocidad de carga equivale a 10 C y la máxima llega a 15 C: del 10% al 35% del estado de carga (SOC) en un minuto; del 10% al 80% en 3 minutos y 44 segundos; y del 10% al 98% en 6 minutos y 27 segundos. A −30 °C, la recarga del 20% al 98% demanda unos nueve minutos.
La Qilin de tercera generación, diseñada para vehículos eléctricos de gama alta y gran autonomía, alcanza 280 Wh/kg, permite 1.000 km de autonomía y admite carga 10 C. El conjunto completo pesa 625 kg y, frente a sistemas LFP equivalentes, reduce 255 kg y ahorra 112 litros de espacio.
La batería condensada Qilin fue presentada con 350 Wh/kg por célula y 760 Wh/L, con autonomías de 1.500 km para sedanes y de más de 1.000 km para SUV grandes, con el peso del conjunto dentro de 650 kg. Sustituir electrolito líquido por un sistema condensado apunta a eliminar riesgos asociados a fugas y combustión y a que “el líquido no genere filtración ni incendios”.
Para híbridos, la Freevoy de segunda generación amplía la autonomía en modo totalmente eléctrico hasta 600 km, incorpora recarga ultrarrápida 10 C y alcanza 230 Wh/kg. En sodio, Naxtra fue presentada como transición a fabricación a gran escala e industrialización a escala de GWh, con producción en masa prevista para fines de 2026.
En infraestructura, CATL presentó una red integrada de carga superrápida y cambio de baterías con estaciones “Choco-Swap” para automóviles y “QIJI” para camiones pesados, equipadas con carga rápida Shenxing. La empresa prevé construir 4.000 estaciones integradas para fines de 2026, que abarcarán cerca de 190 ciudades; hasta la fecha, reportó 1.470 estaciones instaladas en 99 ciudades. Además, con socios iniciales como Changan, Chery, GAC, Seres, SAIC-GM-Wuling y BAIC, el objetivo es construir más de 100.000 centros de recarga de energía compartidos para fines de 2028.












