Coca-Cola puso en marcha en Argentina su campaña global “El mundo puede esperar” (The World Will Wait), una propuesta que invita a hacer una pausa en la rutina, dejar de lado distracciones diarias y reconectar con los vínculos a partir de los encuentros alrededor de una mesa compartida.
La iniciativa apunta especialmente a las generaciones Z y Millennials. El planteo se apoya en una tensión cultural: la prioridad que suelen tener las demandas consideradas “urgentes” por encima de momentos cotidianos de conexión, con el objetivo de poner en valor el tiempo de calidad y la construcción de vínculos en torno a una comida.
En ese marco, Arnab Roy sostuvo: “En un mundo que exige constantemente nuestra atención, hemos observado una creciente tensión entre nuestros consumidores —especialmente en las generaciones más jóvenes— que desean sinceramente una conexión genuina”. El ejecutivo agregó que “El mundo puede esperar” busca recordar que algunos momentos son demasiado importantes como para postergarlos.
Enfoque local y despliegue de contenidos
En el plano local, Victoria Castagnino, Directora Senior de Marketing para Coca-Cola Argentina y Uruguay, vinculó la campaña con hábitos culturales del país. “En Argentina, país donde la mesa y las charlas de sobremesa son un ritual sagrado, esta propuesta cobra un sentido aún más especial”, afirmó Castagnino. En la misma línea, remarcó que “no hay nada más urgente que sentarnos a compartir con amigos o familia”.
La campaña integral en el país incluye dos spots principales: “Laptop Face” (“Cara de Laptop”) y “La reunión más importante”. Ambas piezas retratan situaciones cotidianas en las que las personas eligen priorizar la mesa por encima de obligaciones laborales.
#AFKMeals y presencia en vía pública
La estrategia también incorpora un movimiento de creadores de contenido e influencers locales bajo el hashtag #AFKMeals. La propuesta toma como referencia el término gamer “AFK” (Away from Keyboard / Lejos del teclado) y busca transformar la idea de estar desconectado en un gesto valorado por priorizar encuentros presenciales alrededor de la comida.
El despliegue contempla vía pública (OOH) y acciones digitales, con gráficas que contraponen situaciones “urgentes” del día a día con escenas de mesa compartida. Entre los mensajes incluidos aparecen “Lo “urgente” puede esperar, disfrutar juntos no” y “Nadie dijo nunca: ‘Esta pizza pudo ser un mail’”. Además, las activaciones digitales ofrecen la posibilidad de acceder a experiencias exclusivas mientras se promueven momentos de encuentro.


