Corredor norte, Núñez y Saavedra: las zonas que concentran el interés inmobiliario porteño

En un mercado inmobiliario en redefinición, el corredor norte mantiene su fortaleza mientras Núñez y Saavedra ganan consultas y sectores del sur de la Ciudad de Buenos Aires cobran impulso por mejoras urbanas y un contexto más favorable para nuevos emprendimientos, según el arquitecto y desarrollador Horacio Ludigliani

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El mercado inmobiliario porteño atraviesa una etapa de redefinición en la que las preferencias de compradores e inversores empiezan a delinear con mayor claridad qué zonas aparecen con mejores perspectivas de crecimiento. En ese escenario, el corredor norte sostiene su fortaleza como referencia para la demanda, aunque otros barrios de la Ciudad de Buenos Aires comienzan a captar atención por cambios urbanos y por el avance de nuevos proyectos.

Para el arquitecto y desarrollador Horacio Ludigliani, el atractivo del corredor norte se mantiene asociado a variables estructurales que inciden en la decisión de compra y en la evaluación de potencial de valorización. “La demanda sigue privilegiando las ubicaciones que ofrecen buena conectividad, servicios consolidados y potencial de valorización”, dijo Ludigliani, arquitecto y desarrollador. En esa lectura, se trata de un eje que conserva ventajas comparativas frente a otras áreas del entramado urbano.

Ludigliani ubicó ese corredor en un trazado que va “desde Puerto Madero hacia Pilar”, una franja que, según su análisis, “continúa marcando el ritmo del mercado”. La mención combina un punto de partida en la Ciudad de Buenos Aires con una referencia hacia el norte del área metropolitana, y resume la persistencia de una demanda orientada a localizaciones con infraestructura y servicios ya instalados.

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El mapa, sin embargo, no se limita a ese recorrido. En la Ciudad de Buenos Aires empiezan a cobrar impulso sectores del sur, con una evolución sostenida apoyada en mejoras urbanas y en un contexto más favorable para el desarrollo de emprendimientos. “Hay barrios que durante muchos años estuvieron relegados y hoy vuelven a entrar en el radar de los desarrolladores porque encuentran condiciones más atractivas para iniciar proyectos”, dijo Ludigliani, arquitecto y desarrollador.

Dentro de esa transformación, Núñez aparece como uno de los casos más visibles. La llegada de emprendimientos de gran escala elevó el perfil del barrio y fortaleció el valor de sus propiedades, con un efecto que se expande sobre el entorno. La dinámica sugiere un corrimiento del interés hacia zonas que combinan cambios en la oferta de proyectos con impacto en los valores inmobiliarios.

Saavedra también exhibe una dinámica positiva. En la evaluación del desarrollador, el barrio reúne atributos de accesibilidad y calidad de vida, con precios que todavía se ubican por debajo de otras áreas ya consolidadas. “Es una alternativa que combina accesibilidad, buena calidad de vida y precios que todavía resultan competitivos frente a otras zonas consolidadas, por eso cada vez despierta más consultas”, dijo Ludigliani, arquitecto y desarrollador.

En paralelo, el financiamiento comienza a desempeñar un papel más relevante que en los últimos años, con mayor disponibilidad de crédito y reglas más previsibles. Ese marco también repercute en quienes compran como inversión: el alquiler vuelve a ser considerado como vía para obtener renta y preservar valor a largo plazo, en un mercado donde los barrios compiten por captar demanda y proyectos.

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