El mercado corporativo de oficinas de Buenos Aires atraviesa una etapa de recuperación, con una demanda que se orienta hacia edificios de mayor calidad y espacios pensados para generar bienestar, pertenencia y experiencias positivas. En paralelo, un relevamiento global de CBRE muestra que la función de la oficina cambió de forma estructural y que las decisiones inmobiliarias empiezan a incorporar con más peso el diseño y la experiencia de uso.

La mirada global surge del informe 2026 Global Workplace & Occupancy Insights de CBRE, elaborado a partir de datos de clientes corporativos en todo el mundo sobre más de 28 millones de m² de espacio de trabajo. En ese universo, la tasa de utilización promedio de edificios corporativos llegó a 53 % en 2026, el nivel más alto desde antes de la pandemia, frente al 38 % de 2024 y el 35 % de 2023. Al mismo tiempo, 96 % de las organizaciones ya cuenta con políticas formales de trabajo presencial y 89 % tiene un programa híbrido activo.

En ese marco, CBRE plantea el pasaje del “Workplace” al “Happy place”, con espacios más flexibles y diseñados alrededor de las personas. Ana González Ferrero, Senior Managing Director Advisory Argentina de CBRE, lo sintetizó en una definición: “Las oficinas en el mundo se convirtieron en lugares agradables para trabajar, donde pasan historias y donde la gente quiere estar”.

Colaboración como motivo de asistencia

El estudio también identifica el principal motivo por el que los empleados asisten a la oficina: 68 % lo hace para trabajar con sus colegas de forma presencial. En esa línea, la ejecutiva remarcó: “Hay que adaptar los edificios de oficinas para generar un clima de pertenencia y donde las cosas lindas sucedan”.

Absorción y oferta en Buenos Aires

La evolución del uso global convive con señales concretas en el mercado local. Durante el segundo trimestre de 2026, la absorción neta en Buenos Aires alcanzó 25.660 m², frente a los 19.405 m² del primer trimestre. De esta manera, el acumulado del año llegó a 45.065 m².

Del lado de la oferta, el inventario de oficinas Clase A y A+ se mantuvo estable en 2,3 millones de m², dado que en el trimestre no se incorporó nueva superficie. La baja actividad constructiva continúa limitando la oferta y favorece la absorción del stock existente.

En ese contexto, la reconversión de edificios corporativos con ubicaciones estratégicas aparece como una alternativa para ampliar la oferta de oficinas prémium y adaptarla a nuevos estándares. Rafael Valera, vicepresidente Advisory de CBRE, señaló: “La transformación del stock existente dejó de ser una excepción para convertirse en una estrategia de mercado”.

Para la compañía, el reposicionamiento no se limita a modernizar inmuebles: las empresas buscan activos que combinen eficiencia operativa, tecnología, sustentabilidad, amenities y una experiencia de uso acorde con las necesidades corporativas actuales. En ese escenario, Valera planteó que la demanda crece más rápido que la incorporación de nueva oferta y que el desafío será transformar edificios existentes para responder a las nuevas necesidades de las empresas.