El planeta vive un proceso de cambios en el que la aceleración es protagonista esencial.En ese contexto, el mundo se urbaniza a un ritmo vertiginoso. Más de la mitad de la población global vive en ciudades y, para 2050, esa proporción rondará el 70%. En ese escenario, el concepto de "ciudad inteligente" dejó de ser una promesa tecnológica de ciencia ficción. Hoy es una necesidad de gestión concreta: mirada sistémica, visión estratégica y administración de recursos escasos con el objetivo de mejorar la calidad de
vida y construir entornos sostenibles.
Una smart city no se define únicamente por sus sensores, su conectividad o sus tableros de datos en tiempo real. Se trata, sobre todo, de un cambio de paradigma en la gestión pública: usar información y tecnología para tomar mejores decisiones en movilidad, energía, seguridad, medio ambiente y participación ciudadana. La inteligencia artificial y la gestión de una ciudad a partir de datos convertidos en conocimiento ya son aliados centrales de intendentes y funcionarios que buscan anticiparse a los problemas urbanos
en lugar de solo reaccionar ante ellos.
En este contexto, la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA se posicionó como un actor protagónico en la región a través de su Centro de Ciudades Inteligentes (CCI). Su aporte más relevante es el Índice de Gestión Estratégica de Ciudades (IGEC), una herramienta que evalúa 159 indicadores vinculados a dimensiones institucionales, económicas, sociales, ambientales y de infraestructura y tecnologías.
El IGEC es reconocido por muchos como el ranking UBA de ciudades. Pero no es un ranking más: funciona como un verdadero diagnóstico integral que permite a los municipios argentinos comparar su desempeño, identificar fortalezas y detectar áreas críticas de mejora. Su publicación ya generó una fuerte repercusión tanto en gobiernos locales como en medios de comunicación, porque ofrece algo que escasea en la gestión pública: datos objetivos para tomar decisiones. Por ello superó las fronteras de Argentina y se trabaja colaborativamente con dichas herramientas con universidades de México, Colombia, Perú, Bolivia y Costa Rica. Como expresa en su texto de presentación en ambas versiones (Municipios del AMBA y Conglomerados urbanos más importantes de la Argentina), el objetivo es “contar con un diagnóstico que permita una toma de decisiones más precisa, siempre orientada a mejorar la calidad de vida de las personas”;. En un país donde los recursos municipales siempre son limitados, contar con evidencia sólida sobre qué funciona y qué no puede ser la diferencia entre una política pública eficaz y un gasto mal orientado.
Todo este trabajo de investigación y medición encuentra su vidriera más importante en una cita ineludible. El Congreso Internacional de Ciudades Inteligentes, que la FCE UBA organiza año a año y que ya se ganó un lugar de referencia en la agenda urbana de Argentina y la región. La quinta edición del evento reunirá nuevamente a intendentes, funcionarios de distintos niveles de gobierno, académicos y especialistas en
transformación digital, en un espacio de intercambio que combina la mirada académica con la experiencia concreta de quienes gestionan ciudades reales.
Como gran atractivo de esta edición, el Congreso contará con la conferencia magistral de apertura del evento, el 1 de septiembre a las 9 horas, de Carlos Moreno, urbanista francés de referencia mundial y creador del concepto de la "ciudad de los 15 minutos" que revolucionó la planificación urbana contemporánea. Moreno, profesor de la Universidad París 1 Panthéon-Sorbonne, será además distinguido como Doctor Honoris Causa por la UBA durante su visita al país, un reconocimiento a su influencia global en el diseño de ciudades más humanas y sostenibles.
Para la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires es fundamental liderar este tipo de espacios. Es una oportunidad de conectar la producción académica con la toma de decisiones real. Un espacio para brindar a a intendentes de todo el país acceso a herramientas de diagnóstico, redes de contacto y casos de éxito que de otro modo estarían fuera de su alcance. En definitiva, el Congreso y el IGEC son dos caras de una misma intención: pensar la ciudad no como un problema a resolver, sino
como una oportunidad de innovación al servicio de las personas que la habitan.












