Pesca argentina: por qué la producción cayó 24,3% pese al fuerte rebote del langostino

El cierre anticipado de la temporada de calamar provocó un desplome histórico en los moluscos y explicó la mayor parte de la caída del índice del INDEC. Aunque el langostino registró un salto de más de 1.100% por efecto de una base de comparación muy baja, no logró compensar el retroceso.

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La producción pesquera argentina cayó 24,3% interanual en mayo, según el Índice de Producción Industrial (IPI) pesquero publicado por el INDEC. A primera vista, el dato parece reflejar un fuerte deterioro de la actividad. Sin embargo, detrás de esa cifra confluyen dos fenómenos de signo opuesto: el cierre anticipado de la temporada de calamar y la normalización de la pesca de langostino tras el conflicto gremial que había afectado al sector un año antes.

Pese al retroceso de mayo, el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 todavía muestra un crecimiento de 9,7% respecto del mismo período del año anterior, impulsado por un comienzo de temporada excepcional.

El calamar explica la mayor parte de la caída

El principal factor detrás del descenso fue el derrumbe de la producción de moluscos, que cayó 95,8% interanual y restó 55,7 puntos porcentuales al índice general.

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La explicación no radica en una menor demanda ni en problemas industriales, sino en la finalización anticipada de la campaña de calamar Illex argentinus. La Autoridad Pesquera dispuso el cierre de la temporada en toda la Zona Económica Exclusiva a partir del 22 de abril, luego de que los estudios del INIDEP detectaran una marcada reducción de la abundancia del recurso al norte del paralelo 44° Sur y un escaso reclutamiento correspondiente a la cohorte 2026.

La decisión llegó después de una campaña excepcional durante el verano. Hasta el 21 de abril se habían desembarcado 181.554 toneladas de calamar, un volumen 49% superior al registrado en igual período de 2025. Ese desempeño había impulsado los máximos del índice durante el primer trimestre. Sin embargo, la rápida disminución del recurso dejó prácticamente sin actividad al segmento durante mayo.

La diferencia entre ambos años resulta determinante para interpretar el dato: mientras en mayo de 2025 la flota potera continuaba operando, en mayo de este año la temporada ya había concluido.

El fuerte rebote del langostino

La otra cara del informe corresponde al langostino.

El grupo crustáceos registró un incremento interanual de 1.191,7% y aportó 27,9 puntos porcentuales al índice general. Aunque la magnitud del crecimiento resulta llamativa, responde principalmente a un efecto de comparación.

En mayo de 2025, la actividad había quedado prácticamente paralizada por el conflicto gremial que afectó a la flota tangonera. Como consecuencia, el índice sectorial había descendido hasta apenas 19,1 puntos.

Este año la situación fue distinta. El Consejo Federal Pesquero habilitó la pesca comercial fuera del área de veda desde el 15 de abril y, tras los resultados favorables de las campañas de prospección realizadas por el INIDEP, autorizó además el inicio de la pesca dentro de la zona de veda de juveniles de merluza el 29 de mayo.

El grupo peces también mostró un comportamiento positivo, con un crecimiento interanual de 8,7%, aunque su aporte fue mucho menor.

La tendencia comienza a cambiar

Las diferencias también aparecen según el tipo de flota.

Los desembarques de los buques fresqueros aumentaron 23,1% respecto de mayo de 2025. En cambio, los buques congeladores —más vinculados a la pesca de calamar y al langostino de altura— registraron una caída de 38,5%, convirtiéndose en uno de los principales factores detrás del retroceso del índice.

La acuicultura, incorporada al indicador del INDEC desde 2023, disminuyó 6,0% en mayo, aunque mantiene un crecimiento acumulado de 19,9% en lo que va del año.

Un segundo semestre con menos impulso

Más allá del resultado mensual, el dato que merece mayor atención es la evolución de la tendencia.

La serie tendencia-ciclo del IPI pesquero acumula cinco meses consecutivos de descenso y en mayo aceleró su caída hasta 2,9%. Si bien el propio INDEC advierte que se trata de una actividad con una estacionalidad muy marcada y frecuentes revisiones estadísticas, la evolución confirma que el impulso extraordinario observado durante el verano comienza a agotarse.

El crecimiento acumulado de 9,7% descansa casi exclusivamente sobre el excelente desempeño del primer trimestre. Con la temporada de calamar finalizada hasta 2027 y con el langostino operando sobre niveles de explotación que el INIDEP considera cercanos al máximo sostenible, el margen para sostener ese crecimiento durante la segunda mitad del año aparece considerablemente más reducido.

 

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