Sin Azul No Hay Verde llevó a Bioferia el debate por la pesca

En el Hipódromo de Palermo, Buenos Aires, la fundación instaló ante más de 45 mil visitantes un reclamo de acceso a datos sobre volúmenes y métodos de captura y puso el foco en el impacto de la pesca de arrastre y en la necesidad de transparentar quiénes pescan en el Mar Argentino y cómo lo hacen

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La reciente edición de la Bioferia, realizada en el Hipódromo de Palermo, en Buenos Aires, reunió a más de 45 mil personas y abrió un espacio de discusión sobre la situación del Mar Argentino. En ese marco, la fundación Sin Azul No Hay Verde llevó al público urbano un planteo centrado en la salud del ecosistema marino y en la falta de transparencia que, según su diagnóstico, atraviesa a la industria pesquera nacional.

El punto de partida fue un dispositivo pensado para acercar el océano a quienes viven lejos de la costa. La organización armó un panel didáctico para mostrar especies locales, con un recorrido que buscó combinar información y sensibilización. A medida que los visitantes avanzaban por el espacio, el foco se desplazó hacia las consecuencias de la pesca de arrastre, una práctica que Juan Coustet, integrante de Sin Azul No Hay Verde, definió como “una de las mayores amenazas que tiene la biodiversidad” por su intensidad y por el riesgo de colapso de las especies.

El intercambio con los asistentes derivó en preguntas directas sobre el funcionamiento de los métodos extractivos. Coustet destacó el interés por comprender cómo opera el barrido del fondo marino y por dimensionar el impacto asociado a esa técnica. “La primera pregunta que surgía es si no existe un método más selectivo y que no sea tan dañino para el ecosistema”, dijo Juan Coustet, integrante de Sin Azul No Hay Verde.

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La reacción del público, descripta como porteña y federal, dejó en evidencia un nivel de conocimiento todavía incipiente en los grandes centros urbanos sobre prácticas industriales vinculadas a la Patagonia y el Atlántico Sur. Sin embargo, la fundación observó que, una vez comprendida la magnitud del daño, se consolida un consenso social a favor de la conservación.

La discusión también se trasladó a los paneles de debate de la feria, donde la organización planteó trabas para acceder a información oficial sobre la extracción marítima. El diagnóstico incluyó una falta de claridad tanto del Estado como del sector empresarial al rendir cuentas sobre volúmenes y formas de captura. En palabras de Coustet, el esquema se administra bajo “un velo quizás de misterio u ocultismo”.

En ese contexto, la fundación vinculó la opacidad con el derecho de acceso a la información pública garantizado por el acuerdo de Escazú. Coustet remarcó la necesidad de saber “quiénes realmente pescan en el mar argentino, cómo pescan y de qué forma lo hacen” para evaluar si la actividad es verdaderamente sustentable.

Durante las tres jornadas también se abordó la situación de los tiburones en el país, con un mensaje de alerta sobre grupos de animales vulnerables frente a la falta de regulación. “Energía y valor para ir por más”, dijo Juan Coustet, integrante de Sin Azul No Hay Verde.

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