La infraestructura eléctrica argentina enfrenta el desafío de modernizarse en un contexto en el que la descarbonización se volvió una prioridad operativa. En ese marco, Schneider Electric plantea el reemplazo del hexafluoruro de azufre (SF₆), un gas que durante décadas funcionó como estándar aislante en celdas y subestaciones, pero cuyo impacto ambiental lo ubicó en el centro de la transformación energética.
El SF₆ tiene un potencial de calentamiento global 23.500 veces superior al CO2. En Argentina, su uso sigue extendido en instalaciones eléctricas, mientras que los riesgos asociados y la presión internacional por reducir emisiones empujan el debate sobre su sustitución. La modernización aparece vinculada a la necesidad de mejorar la confiabilidad del sistema y avanzar hacia una matriz más eficiente y sostenible.
A nivel internacional, la eliminación del SF₆ avanza como parte de una agenda que combina sostenibilidad, eficiencia y digitalización. La Unión Europea aprobó su eliminación progresiva en equipos eléctricos hacia 2026, un paso que acelera la adopción de tecnologías alternativas. El objetivo excede la reducción de emisiones: también apunta a construir sistemas energéticos más resilientes, digitalizados y preparados para una mayor electrificación.
Dentro de ese proceso, se encuentran disponibles soluciones libres de SF₆ para media tensión. Se trata de equipos que utilizan aire puro como medio aislante y tecnología de interrupción en vacío, con capacidad de eliminar el uso de gases fluorados sin comprometer el desempeño operativo. Entre los beneficios mencionados figuran la reducción significativa de emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo del ciclo de vida, la eliminación de residuos peligrosos y una mayor facilidad de reciclaje.
Estas tecnologías también pueden integrarse en instalaciones existentes, lo que habilita su adopción tanto en proyectos nuevos como en esquemas de modernización o *retrofit*. A la vez, la digitalización se incorpora como diferencial: la nueva generación de celdas suma sensores inteligentes, conectividad y monitoreo en tiempo real, con mantenimiento predictivo basado en condiciones reales de operación. Ese enfoque busca reducir fallas inesperadas, mejorar la disponibilidad de los activos y optimizar costos operativos (OPEX) e inversiones (CAPEX).
“El desafío ya no pasa por elegir entre sostenibilidad y eficiencia. Hoy la tecnología permite avanzar en ambos frentes de manera simultánea. La eliminación del SF₆ es un paso concreto hacia sistemas eléctricos más limpios, pero también más confiables, digitales y preparados para las nuevas demandas energéticas”, dijo Sergio Ferrari, director de Power Systems de Schneider Electric.
Pese a la disponibilidad tecnológica y al avance global, el ritmo de adopción en Argentina se ubica por detrás de los estándares internacionales. Entre los obstáculos se mencionan especificaciones técnicas desactualizadas, percepciones erróneas sobre los costos iniciales, falta de incentivos regulatorios y capacitación limitada en nuevas tecnologías. En paralelo, la presión por cumplir compromisos climáticos y la necesidad de mejorar la eficiencia y la resiliencia del sistema eléctrico impulsan el interés por estas alternativas.
La compañía también plantea que, al considerar el costo total de propiedad, las tecnologías libres de SF₆ resultan más competitivas al eliminar gastos asociados al manejo y disposición del gas.












