Un edificio Net Zero se define por su capacidad de demostrar, con mediciones verificables, que en el transcurso de un año la energía que genera o compensa es igual o superior a la que consume. Ese enfoque, centrado en un resultado cuantificable, marca una diferencia frente a la categoría más amplia de “edificio sustentable”, que puede incluir diversas prácticas ambientales sin exigir un balance energético medible.
Para Hugo Koifman, CEO de Branson Real Estate, la evolución de la construcción ya no se evalúa solo por criterios ambientales generales, sino por la capacidad de alcanzar ese balance energético real. En su lectura del mercado local, la Argentina se ubica mayoritariamente en una etapa intermedia: predominan los edificios de consumo casi nulo (nZEB), mientras que todavía existen pocos casos que logran compensar por completo su demanda energética.
En paralelo, avanzan proyectos que incorporan estándares internacionales de eficiencia y certificaciones ambientales. Un caso citado es Lex Tower, un desarrollo de oficinas ubicado sobre la avenida Corrientes, que obtuvo la certificación LEED Gold. En ese proyecto se incorporaron estrategias como techo verde, control de agua de lluvia, espacios para vehículos eficientes y uso de materiales regionales, además de la recuperación del histórico Teatro Politeama dentro del conjunto.
Koifman plantea que certificaciones como LEED también operan como un filtro frente al uso meramente comercial del concepto de sustentabilidad, ya que exigen modelizaciones energéticas, verificaciones independientes y controles sobre el desempeño del edificio. En esa línea, advierte que la mejora de performance no se resuelve únicamente con sumar generación renovable: “la eficiencia no depende solo de instalar paneles solares”, dijo Koifman, CEO de Branson Real Estate.
El planteo técnico parte de una secuencia: primero, reducir el consumo. Para eso, menciona la importancia de una envolvente térmica de alta performance, sistemas de climatización eficientes, automatización y tecnologías como bombas de calor. Recién después, la incorporación de generación renovable puede completar el esquema para aproximarse al balance anual.
En términos económicos, el directivo afirma que un edificio con generación capaz de abastecer gran parte de las áreas comunes puede reducir de manera significativa los costos energéticos incluidos en las expensas. Sin embargo, advierte que construir bajo estándares Net Zero implica un sobrecosto inicial que puede oscilar entre 12% y 20%.
Sobre la demanda, Koifman sostiene que el principal impulsor local es el recorte de gastos: “En Argentina hoy el motor principal es el ahorro económico, no la conciencia ambiental”, dijo Koifman, CEO de Branson Real Estate. En ese contexto, considera que la normalización de las tarifas energéticas vuelve cada vez más atractivo este tipo de proyectos y que su expansión dependerá de superar barreras como el costo inicial de la tecnología, el acceso al crédito, la complejidad regulatoria y la falta de incentivos específicos.












