Garnier lanzó su iniciativa de sustentabilidad “Collective for the Planet” en el contexto del Día Mundial del Medioambiente, con el objetivo de empoderar al consumidor como agente de cambio y focalizar esfuerzos en la gestión y recuperación de residuos. La propuesta se apoya en un esquema de trabajo con municipios y en una activación pública en la costanera de Vicente López, Buenos Aires.
El programa se estructura en tres ejes: preservar la naturaleza, gestionar y recuperar los residuos y crear ciudades ecológicas. En Argentina, la marca alineó su estrategia con la del resto de los países de la región y puso el foco en la recolección de residuos a través de RUTAmbiental, un programa público-privado para la trazabilidad y el recupero de materiales reciclables.
La iniciativa se desarrolla en una docena de municipios del país y ya logró 600 toneladas recuperadas. Su operación se ejecuta mediante una herramienta tecnológica orientada a que los gobiernos locales gestionen los materiales reciclables de manera más eficiente, con el propósito de impulsar una economía circular. El sistema permite optimizar y rastrear la ruta de los materiales desde el inicio hasta su reinserción en la cadena de valor, además de centralizar en una sola plataforma las iniciativas de reciclaje de municipios, cooperativas y empresas.
Para presentar el programa, la marca organizó una carrera en la costanera del Río de Vicente López bajo el concepto “Run For the Planet”. La activación incluyó una actividad de recolección de basura que alcanzó 183 kg de residuos recolectados y recuperados. La jornada combinó una caminata de un kilómetro destinada a la recolección de basura en la costanera y, a continuación, una carrera de cuatro kilómetros. Quienes llegaron al podio recibieron composteras y al resto de los participantes se les entregó una medalla “plantable”.
Entre las iniciativas del evento se incluyeron las placas de corredores con propósito: en lugar de un número de identificación, los participantes llevaron una placa interactiva con el lema “YO CORRO POR”, donde podían detallar el motivo ambiental que los movilizaba, con referencias a bosques, vida marina, humedales y especies autóctonas.
Además, se realizó una limpieza de la costa junto a Fundación Regenerar, en una acción que contempló recolección y valorización de residuos en tiempo real. Con el objetivo de reducir emisiones, se dispuso una estación de bici-parking y se incentivó la asistencia mediante medios de transporte sustentables.
En paralelo, la marca enumeró hitos ambientales asociados a su operación y productos: más de 20.000 toneladas de plástico virgen ahorradas gracias al uso de plásticos reciclados; sitios industriales abastecidos al 100% con energía renovable; portafolio aprobado por Cruelty Free International (no testado en animales); y 92% del plástico PET de sus envases proveniente de materiales reciclados.


