Aire limpio: Animal Interseccional apunta a emisiones de la producción animal intensiva

En el Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul, que se conmemora cada 7 de septiembre, la organización vinculó la discusión sobre contaminación atmosférica con los sistemas de cría intensiva y citó estimaciones de la OMS y el PNUMA sobre la exposición global a aire contaminado y el peso del metano de origen humano

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Cada 7 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2019 para visibilizar la contaminación atmosférica y promover acciones para mejorar la calidad del aire. En ese marco, Animal Interseccional planteó que la producción industrial de animales suele quedar relegada en las conversaciones sobre calidad del aire, pese a su vínculo con emisiones asociadas a la ganadería.

La organización enmarcó el tema en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS): el 99% de la población mundial respira aire que supera los niveles recomendados por sus directrices de calidad del aire. Además, la OMS asocia la contaminación del aire exterior y doméstico a millones de muertes prematuras cada año.

Múltiples fuentes de contaminación

La contaminación atmosférica tiene distintas fuentes. Entre ellas, se incluyen la quema de combustibles fósiles en el transporte, la industria y la generación de energía; la quema de biomasa; las actividades agrícolas y ganaderas; y los incendios forestales.

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En ese conjunto, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ubica a las emisiones del ganado —provenientes del estiércol y de procesos digestivos— como responsables de alrededor del 32% de las emisiones de metano de origen humano. El metano es un potente gas de efecto invernadero y, dentro de la ganadería, sus emisiones provienen principalmente de la fermentación entérica de los animales rumiantes y de la gestión de sus excretas.

Confinamiento animal y justicia climática

El planteo también vinculó el problema con los sistemas de cría intensiva, que concentran grandes cantidades de animales en espacios reducidos y generan grandes volúmenes de excretas. A ese esquema se suman las emisiones derivadas de los procesos digestivos de los animales y de la gestión de sus residuos, con impacto tanto sobre el clima como sobre la calidad del aire.

Jesica Bon Denis, fundadora y directora ejecutiva de Animal Interseccional, sostuvo: “Cuando hablamos de aire limpio, casi nunca se menciona de dónde viene buena parte de esa contaminación”.

La organización también amplió el enfoque hacia efectos que exceden el aire. Señaló que la expansión de la producción ganadera está vinculada a la transformación de ecosistemas y a la deforestación. En la Amazonia, la expansión de las pasturas para ganado aparece como uno de los principales motores de pérdida de bosques, y distintas investigaciones estiman que alrededor del 70% de las tierras previamente forestadas de la Amazonia están ocupadas por pasturas.

En el plano social, el texto planteó una dimensión de justicia climática: las comunidades que viven cerca de establecimientos de cría intensiva —muchas veces las mismas que enfrentan otras formas de exclusión social y ambiental— son las primeras en padecer los efectos del aire contaminado, los olores y la degradación de sus territorios. “No podemos hablar de aire limpio sin hablar de justicia”, dijo Bon Denis.

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