La economía de China tuvo un buen comienzo en el período del XV plan quinquenal (2026-2030), pese a presiones externas y tensiones comerciales. En una reunión del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista Chino se señaló que el crecimiento se mantuvo estable, la capacidad industrial continuó mejorando y las medidas de apoyo contribuyeron a estabilizar las expectativas.
El nuevo ciclo de planificación incorpora un cambio de orientación respecto del modelo previo, asociado principalmente a la tierra, los bienes inmuebles y las grandes inversiones. La dirección política se vuelca hacia la tecnología, la innovación y el desarrollo de alta calidad. En ese marco, el enfoque se centra en “nuevas fuerzas productivas de calidad: alta tecnología, alta eficiencia y alta calidad”, alineadas con una “nueva filosofía de desarrollo ecológico”, con el objetivo de crecer “de forma más inteligente”, con mayor productividad, competitividad y desarrollo sostenible.
Los indicadores del primer trimestre (enero-marzo) muestran un impulso en la manufactura de alta tecnología. Según la Oficina Nacional de Estadística, los beneficios del sector aumentaron 47,4% y aportaron 7,9 puntos porcentuales al crecimiento global de los beneficios industriales. En industrias vinculadas con la inteligencia artificial (IA) y los semiconductores se registraron subas adicionales: la fabricación de fibra óptica creció 336,8%, la de dispositivos optoelectrónicos 43% y la de dispositivos de visualización 36,3%.
En paralelo, el XV plan quinquenal se ubica en un proceso de apertura que busca profundizar la reforma y promover la autosuficiencia en ciencia y tecnología, además de garantizar la autonomía de las cadenas industriales. China cuenta con 23 zonas piloto de libre comercio, que representan alrededor del 20% de la inversión extranjera y el comercio del país. La “lista negativa” de inversión extranjera —sectores prohibidos para inversores extranjeros— se redujo a 29 puntos y se eliminaron todas las restricciones a la inversión extranjera en el sector manufacturero.
La apertura también se orienta a dimensiones institucionales. El proceso incorpora acceso a mercados, mejoras del entorno empresarial y una mayor armonización con normas internacionales, con el objetivo de sostener la conexión con la economía global mientras se fortalecen capacidades internas.
La demanda interna aparece como otro eje del ciclo 2026-2030. En una rueda de prensa del 17 de abril, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma anunció la puesta en marcha de un plan de acción especial para impulsar la demanda interna entre 2026 y 2030. El esquema incluye el fortalecimiento del consumo y la ampliación de la circulación interna, con foco en una expansión más estable y sostenible.
En el primer trimestre, las ventas minoristas de bienes de consumo aumentaron 2,4% interanual, con una aceleración de 0,7 punto porcentual frente a los últimos tres meses de 2025. “China está reflexionando detenidamente sobre cómo construir una economía más sólida y equilibrada a largo plazo”.












