Las agresiones contra profesores se duplicaron en los últimos años en Chile y algunos episodios llegaron a consecuencias fatales. En ese contexto, la agencia Super desarrolló junto al Colegio de Profesoras y Profesores de Chile, a través de su Departamento de Salud Laboral Docente, una propuesta creativa para llevar al debate público historias de docentes víctimas de violencia bajo el nombre “Lectura Obligatoria”.
La iniciativa tomó la forma de un libro de 66 páginas construido a partir de testimonios reales. Para su producción se convocó a la ilustradora Paulina Rojas y al escritor Jorge Baradit, quienes trabajaron sobre las historias recopiladas para convertirlas en una pieza editorial destinada a circular dentro y fuera de las aulas.
Del aula al debate público
El concepto partió de una premisa: si esas historias podían leerse como ficción, era porque la realidad había llegado a un punto difícil de imaginar. Sobre esa base, el proyecto buscó resignificar la idea de “Lectura Obligatoria” asociada a los programas escolares y crear una nueva edición para ubicarla en colegios, en salas de clases y también en ámbitos donde se toman decisiones sobre educación.
“Una de las cosas lindas de este proyecto que duró casi un año, fue el nivel de involucramiento de todos los que fueron parte”, dijo Nacho Quiñones, DGC de Super. En la misma línea, agregó: “Procesos como estos son los que ayudan no solo a visibilizar, sino a empujar cosas reales”.
Presentación y circulación institucional
El lanzamiento se realizó en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago. Allí se organizó una firma de libros con una puesta particular: no estuvieron los autores y, en su lugar, quedaron sus sillas vacías como representación de docentes que fueron víctimas de violencia y “nunca pudieron firmar su propia historia”.
A partir de ese momento, el libro comenzó a circular entre actores vinculados con la educación y la discusión legislativa. Llegó a autoridades, parlamentarios y referentes del sector, mientras sus relatos empezaron a aparecer en medios, redes sociales y debates públicos. Ese recorrido también se trasladó al Congreso de Chile, en un período en el que se discutían medidas para abordar la convivencia y la violencia en establecimientos educacionales.
Según el material, la circulación de “Lectura Obligatoria” permitió incorporar al debate legislativo una problemática que hasta entonces estaba principalmente documentada a través de denuncias, estadísticas y testimonios individuales. El proceso culminó con la aprobación de una normativa de convivencia escolar que establece medidas para abordar la violencia contra los docentes y proteger a quienes trabajan en los establecimientos educativos.












