El concepto de remesas, históricamente asociado al dinero que un migrante envía a su familia, empezó a incorporar una dinámica distinta en Argentina: cada vez más personas cobran desde el exterior sin haberse ido del país. El fenómeno se vincula con el auge del trabajo remoto, la exportación de servicios y el uso de stablecoins como medio de cobro y transferencia.
Cada 16 de junio se celebra el Día Internacional de las Remesas Familiares, una fecha impulsada por Naciones Unidas para reconocer el aporte económico que millones de migrantes realizan al enviar dinero a sus países de origen. En 2026, esa agenda convive con otros movimientos de dinero que también cruzan fronteras: honorarios profesionales, compensaciones globales, pagos transfronterizos y hasta bonos por desempeño que, en algunas empresas, ya se pagan en cripto o bitcoin.
En términos generales, una remesa es una transferencia de dinero enviada desde un país hacia otro. La diferencia es que, en una economía más digital y distribuida, parte de esos flujos ya no dependen necesariamente de que una persona haya emigrado. Diseñadores, programadores, consultores, especialistas en marketing, traductores y perfiles tecnológicos trabajan para empresas internacionales desde sus casas, desde un coworking o desde cualquier ciudad del país, y cobran desde el exterior.
En el plano global, el Banco Mundial estimó que las remesas hacia países de ingresos bajos y medios alcanzaron un récord de US$ 685.000 millones en 2024, por encima de la inversión extranjera directa y de la ayuda oficial al desarrollo combinadas. En América Latina y el Caribe, el flujo llegó a unos US$ 163.000 millones, con un crecimiento interanual de 5,5%.
En paralelo, crecieron los flujos transfronterizos vinculados a la contratación internacional. Según datos internos de Bitwage by Paystand, plataforma internacional especializada en pagos globales y gestión de honorarios en criptomonedas, el volumen de pagos corporativos internacionales y honorarios en activos digitales mantiene una expansión anual de entre 15% y 20%. En mayo de 2026, la compañía registró su récord histórico de volumen de transacciones dentro del mercado B2B.
La tendencia también tiene una lectura local: las empresas que utilizan esa plataforma para pagar honorarios en activos digitales concentran cerca del 40% de esos pagos en profesionales ubicados en Argentina. La cifra expone el peso del talento argentino dentro de nóminas globales y equipos distribuidos.
Las stablecoins aparecen como una pieza central de este cambio. Son criptomonedas diseñadas para mantener una cotización estable respecto del dólar y, a diferencia de otros activos digitales más volátiles, fueron pensadas para facilitar pagos, transferencias y almacenamiento de valor. “Las remesas ya no pueden analizarse únicamente desde la migración”, dijo Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand. “Durante años, las remesas fueron consideradas un fenómeno social y migratorio”, afirmó Rafael Meruane, CEO de Notbank by Cryptomarket.












