Nvidia presentó resultados que reflejan el impacto creciente de la inteligencia artificial (IA) sobre la cadena tecnológica y combinó una fuerte generación de caja con una ampliación de su programa de retorno al accionista. En ese marco, reportó cerca de US$ 50.000 millones de flujo de caja libre en un solo trimestre y anunció una recompra adicional de acciones por US$ 80.000 millones, que elevó el total autorizado a US$ 118.500 millones. También multiplicó por 25 su dividendo anual.
Para Richard Clode, gestor de Carteras de Janus Henderson, el movimiento puede leerse como una señal al mercado sobre la sostenibilidad del crecimiento. “Existe un paralelismo claro con Apple en 2012. En aquel momento el mercado discutía si el crecimiento del iPhone podía sostenerse o si la compañía terminaría convirtiéndose en la próxima Nokia. El programa de retorno de capital fue una señal contundente para demostrar que Apple era una plataforma tecnológica con ventajas competitivas duraderas. Nvidia busca transmitir hoy un mensaje similar”, explicó Clode.
El análisis de Janus Henderson ubica a Nvidia como beneficiaria de una transferencia de generación de caja desde los hyperscalers y constructores de centros de datos hacia los proveedores de infraestructura de IA, dentro del sector de semiconductores. Esa demanda continúa creciendo a niveles excepcionales y no se limita a los grandes gigantes tecnológicos de Estados Unidos: incorpora a nuevos actores como los “neoclouds”, proyectos de IA soberana y empresas que empiezan a desplegar infraestructura propia.
En ese contexto, Clode describió un cambio en la intensidad del ciclo de inversión en cómputo. “La demanda se volvió prácticamente parabólica. En esta nueva etapa, la capacidad de cómputo se traduce directamente en ingresos y ganancias. Nvidia logró posicionarse como la plataforma central de esta era de la inteligencia artificial”, sostuvo.
Un punto destacado por la gestora es la diversificación de la base de clientes de la división de centros de datos. Aproximadamente la mitad de los ingresos de esa unidad ya proviene de clientes distintos de los grandes hyperscalers estadounidenses y de las principales compañías de internet, una dinámica que, para Janus Henderson, reduce la dependencia de un grupo acotado de jugadores.
La expansión de la demanda de chips para IA también tensionó la cadena global de suministro. La compañía avanzó con acuerdos estratégicos, pagos anticipados e inversiones sobre proveedores clave para garantizar capacidad de producción futura. “Mientras algunos competidores todavía enfrentan restricciones de oferta, Nvidia parece haber utilizado la fortaleza de su balance para asegurarse acceso prioritario a capacidad de fabricación en un contexto de escasez global”, señaló Clode.
El mercado sigue de cerca la competencia de chips personalizados desarrollados por Alphabet y Amazon. Para Janus Henderson, el riesgo de pérdida de participación está sobredimensionado. “El crecimiento de Nvidia sigue acelerándose. La compañía continúa ganando terreno en modelos de frontera y mantiene una posición dominante fuera del universo hyperscaler, donde empresas y gobiernos muestran mucha menos disposición a desarrollar infraestructura propia o experimentar con otros proveedores”, afirmó.
Además del negocio tradicional de GPUs, Nvidia reveló por primera vez compromisos por US$ 20.000 millones vinculados exclusivamente a sus CPUs Vera para este año, en una expansión hacia otros segmentos asociados a la IA. “La inteligencia artificial ya dejó de ser una promesa futura. El mercado todavía debate valuaciones de corto plazo, pero lo que estamos viendo es la construcción de una nueva infraestructura tecnológica global”, concluyó Clode.












