La dinámica de tasas y el ritmo de compras del Banco Central (BCRA) concentran la atención del mercado local esta semana, junto con una batería de indicadores de actividad y precios que puede aportar señales sobre la economía real. Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, planteó que el seguimiento se apoya en variables monetarias y en datos que permiten leer la evolución del nivel de actividad y de la inflación.
En el plano macro, Botto señaló: “El mercado va a seguir de cerca principalmente la dinámica de tasas y el ritmo de compras del BCRA”. En la misma línea, enumeró indicadores que ganan relevancia en la agenda: el índice de salarios, el SIPM, el EMAE y las encuestas de autoservicios mayoristas. El conjunto de esos datos se utiliza para evaluar si se consolida una recuperación más homogénea del nivel de actividad y cómo evoluciona la dinámica inflacionaria en la economía real.
Otro punto bajo análisis es la transferencia de utilidades del BCRA al Tesoro y sus implicancias monetarias. Botto sostuvo que esa operación “tiene principalmente un efecto contable y no necesariamente implica una expansión monetaria desordenada”. En ese marco, explicó que, si los fondos se destinan a cancelar deuda intraestado o a administrar vencimientos, se produce una mejora en la hoja de balance del Central al reemplazar letras intransferibles por activos más líquidos.
El análisis también incorpora el frente de financiamiento en moneda local. Botto indicó que el Tesoro mantiene depósitos en el BCRA que pueden utilizarse para afrontar licitaciones con *rollover* menor al 100%. En paralelo, mencionó que la autoridad monetaria conserva herramientas para reabsorber liquidez, entre ellas la colocación de bonos dólar *linked*. Con ese marco operativo, el foco del mercado permanece más asociado a la consistencia macro que a un movimiento contable puntual.
En el segmento cambiario, el *carry trade* continúa bajo observación por su vínculo con la estabilidad del dólar y la evolución de la brecha. Botto afirmó: “Por ahora no vemos señales claras de un desarme técnico masivo del carry trade”. También advirtió que la brecha mostró algo más de volatilidad en las últimas ruedas, aunque todavía quedaría por delante buena parte de la liquidación del agro, que seguiría aportando oferta de dólares. Bajo esas condiciones, el esquema podría sostenerse algunas semanas más si no aparecen *drivers* más contundentes para un salto cambiario, aunque con un perfil de riesgo más alto que el de comienzos de año.
En cuanto al riesgo país, Botto ubicó un nivel de referencia tras la mejora crediticia a B-: el indicador encontró resistencia para perforar de manera sostenida la zona de 500 puntos básicos. El próximo escalón de compresión, planteó, dependería menos de los *ratings* y más de señales estructurales como continuidad del programa económico, desaceleración de la inflación, recuperación del nivel de actividad y una percepción de menor riesgo político hacia adelante, con la mirada puesta en la sostenibilidad de líneas centrales del programa más allá del actual mandato.
Por último, Botto señaló que la liquidez en pesos sigue elevada, por lo que el Tesoro todavía no enfrentaría un escenario de estrés financiero severo en las licitaciones. En ese contexto, observó una preferencia por instrumentos con mayor cobertura, como los nuevos duales que pagan CER o TAMAR más *spread*, frente a la alternativa de convalidar tasas mucho más altas en Lecaps, con el objetivo de estirar *duration*.












