El mercado local sigue de cerca la nueva colocación del Tesoro, con atención particular sobre el bono AO29 y su potencial demanda. En su análisis semanal, Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, planteó que el instrumento podría captar interés a partir de antecedentes recientes y, en paralelo, delineó condiciones para estrategias de carry trade en pesos y supuestos del programa financiero hacia 2026 y 2027.
En el tramo de deuda en dólares, Botto vinculó las expectativas para el AO29 con el desempeño observado en el AO28: “Esperamos una demanda sólida para el AO29, respaldada por el antecedente reciente del AO28”. En ese repaso, sostuvo que cada reapertura del AO28 tuvo una demanda muy superior al cupo, con un bid-to-cover que llegó a multiplicar por 17 veces la oferta.
El análisis también detalló condiciones de colocación previas: el Tesoro aplicó prorrateos de 5,8% y 14,5%, mientras que las tasas descendieron del 8,6% al 7,8%. Botto asoció ese movimiento con un mayor apetito por riesgo argentino y mejores condiciones de mercado.
Sobre el AO29, el directivo indicó que el bono extiende el plazo un año respecto del AO28, aunque mantiene la misma estructura de pagos: 6% anual con pagos mensuales. En su lectura, esa continuidad en el perfil de pagos lo ubica como una alternativa a considerar para el inversor minorista.
En estrategias en pesos, Botto enmarcó el carry trade como una opción vigente, pero no uniforme a lo largo de la curva y sujeta al perfil de riesgo de cada cartera. “El carry trade sigue siendo una alternativa válida, aunque condicionada: la decisión depende del apetito de riesgo de cada cartera”, afirmó.
Al cierre del lunes 13/7, señaló que todas las Lecap y Boncap con vencimientos coincidentes con contratos de futuros mostraban un FX breakeven superior al precio del futuro para el mismo plazo. En términos operativos, esto implica que, al comprar una letra, el tipo de cambio a partir del cual se empieza a perder contra el dólar queda por encima del valor implícito en el futuro, por lo que el rendimiento en pesos supera la tasa implícita del dólar para ese vencimiento. Aun así, advirtió diferencias por tramo: en el corto plazo “el carry luce poco atractivo”, mientras que “a partir de noviembre los retornos se vuelven más interesantes”, condicionado a que se mantenga la estabilidad cambiaria.
En cuanto al programa financiero, Botto lo describió como conservador, aunque con un foco de tensión: la presión sobre las reservas por compras de dólares al BCRA. Si la demanda de pesos no se expande, anticipó que el Tesoro deberá afrontar rollovers superiores al 100%, recurrir a ventas de bonos en el mercado secundario y/o incrementar pasivos remunerados. También sostuvo que la mejora gradual de los fundamentos macro convierte al tiempo en un aliado por el acceso a financiamiento con spreads decrecientes, y destacó la decisión de no incorporar fuentes alternativas como emisiones de bonos en el mercado internacional.


