Brain Network presentó una “Radiografía del mercado financiero argentino” para analizar los últimos 25 años de transformación del sector, con foco en el cambio de hábitos de los usuarios y en la convivencia entre bancos y billeteras digitales. El relevamiento describe un proceso atravesado por crisis, reconstrucciones y una aceleración tecnológica que modificó los canales de atención y el mapa de actores.
En el diagnóstico actual, la consultora ubicó una adopción extendida de herramientas digitales. Indicó que el 97% de los residentes argentinos de 21 a 65 años con un producto financiero opera con alguna billetera y que el 96% también lo hace con un banco. En contraste, hace 25 años los bancos eran los “principales y casi únicos actores”, en un contexto previo a la existencia de las fintech.
El informe recorre hitos de distintas etapas. En 2001, los bancos ocupaban un rol de referencia tanto para personas como para empresas, pero el corralito marcó un quiebre en la percepción pública al quedar asociados a la retención del ahorro. Más adelante, entre 2003 y 2010, el sistema bancario “redefinió su ADN”: redujo el riesgo, aumentó la liquidez y orientó su actividad hacia el consumo.
En ese período, las cuentas sueldo ganaron centralidad en la relación entre bancos y personas. De acuerdo con los estudios de Brain Network, hace casi un cuarto de siglo “más del 90%” de los empleados en relación de dependencia elegía una institución principal porque allí recibía su sueldo, mientras que hoy ese motivo de elección “se ubica cerca del 60%”. En paralelo, los beneficios directos —descuentos en supermercados, cuotas sin interés y promociones en shoppings— se transformaron en factores de decisión de consumo y de elección de medios de pago.
Entre 2010 y 2015, la consultora ubicó una expansión de la bancarización, un crecimiento del crédito al consumo, la consolidación de la tarjeta de crédito como producto líder y una satisfacción que comenzó a estabilizarse en niveles altos.
El cambio más visible aparece en los canales de operación. En una década, el uso frecuente de cajas en sucursales bajó del 82% en 2015 al 39% una década después. En sentido inverso, el *mobile banking* pasó del 15% en 2015 a “casi el 75%” de los bancarizados, que además lo identifican como canal de contacto favorito. La consultora vinculó el punto de inflexión con la masificación de los smartphones entre 2010 y 2013 y con la pandemia de 2020 como acelerador: “El cambio no fue solo tecnológico: fue cultural. La institución financiera dejó de ser solamente un lugar al que se asiste de forma presencial, para convertirse en una aplicación que se puede abrir todos los días y llevar a cualquier lugar”.
Según el estudio 2025 “Básicos del negocio retail” de Brain Network, más del 40% del mercado elige a las billeteras como su institución principal. Aun así, el informe sostiene que los bancos mantienen un rol central como espacio de confianza para ahorro de largo plazo, cobro de sueldo, gestión patrimonial y acceso al crédito. “No se trata de una sustitución de canales, de drivers, o de tipo de players, sino una evolución del ecosistema”, dijo Lionel Holzman, CCO & Value Offer Head de Brain Network.












