La Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) emitió una alerta por conflictos de interés vinculados con la gestión del efectivo de clientes y por diferencias entre las comisiones cobradas y las informadas. El foco se ubicó en programas de *cash management*, donde asesores trasladan dinero líquido hacia determinadas cuentas o productos y reciben una compensación adicional sin explicarlo con claridad.
Además, la SEC detectó que algunos asesores cobran comisiones que no coinciden con lo que figura en los contratos firmados con sus clientes ni con la documentación presentada ante el regulador. La combinación de incentivos económicos no explicitados y desalineación entre lo pactado y lo cobrado plantea un problema de transparencia en la relación entre inversor y asesor, incluso en un mercado con altos niveles de supervisión.
Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, sostuvo que el caso excede el ejemplo puntual del efectivo y funciona como una señal de alerta para quienes invierten fuera de Estados Unidos. “Recomiendo pensar este tema con perspectiva”, dijo Sardáns, CEO de FDI. “Si esto pasa en EE.UU., con la SEC que mira por encima del hombro de cada asesor, con auditorías sorpresa y con multas millonarias, ¿qué podemos esperar en el resto del mundo?”.
El directivo planteó que la mayoría de los inversores que viven fuera de Estados Unidos trabaja con asesores que no están registrados ante la SEC. En ese universo, describió situaciones en las que los asesores operan sin regulación efectiva, sin obligación de revelar conflictos de interés y sin controles consistentes sobre su accionar.
En esa mirada, el efectivo es apenas una parte de un esquema más amplio de incentivos. Sardáns incluyó los “kickbacks, comisiones o retrocesiones” que pueden provenir de profesionales a los que se derivan clientes, como abogados, tributaristas, CPAs, contadores y otros. Ese tipo de ingresos, cuando no se explicitan, puede introducir motivaciones económicas que el cliente desconoce al momento de evaluar una recomendación.
Para el CEO de FDI, la transparencia debería abarcar todas las formas en que un asesor genera ingresos en la relación con su cliente, incluyendo comisiones de bancos o plataformas, *revenue sharing*, pagos de terceros, retrocesiones de otros profesionales y cualquier otro beneficio.
En ese marco, recomendó formular preguntas directas sobre el destino del efectivo, la comisión asociada, posibles compensaciones de bancos, fondos u otros profesionales, y la consistencia entre honorarios y acuerdos. “Si te esquiva estas preguntas o te responde con rodeos, esa falta de transparencia ya es una bandera roja importante”, advirtió Sardáns. “En un mundo donde la confianza es moneda, la transparencia total es la única garantía real que tiene un inversor no-residente.”












