La sesión de París de CIGRE 2026 planteó que la expansión de la demanda eléctrica y la integración de nuevas fuentes de generación están llevando a los sistemas al límite de su capacidad, en un contexto marcado por la electrificación del transporte, la industria y los edificios, y por el crecimiento del consumo asociado a los centros de datos.
El encuentro congregó a más de 15.000 expertos de 100 países y contó con 330 expositores. El eje del debate fue la necesidad de acelerar la construcción y modernización de redes eléctricas, con coordinación a lo largo de toda la cadena de valor de la electricidad para sostener el ritmo de la transición energética.
En ese marco, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estimó que la inversión anual en redes debe aumentar en torno a 50%: desde unos US$ 400.000 millones actuales hasta aproximadamente US$ 600.000 millones por año hacia 2030. Además del volumen de capital requerido, el diagnóstico incorporó un límite operativo vinculado con los tiempos de ejecución de infraestructura.
Los plazos de entrega aparecen como un cuello de botella para materializar proyectos de transmisión. En China, una línea de muy alta tensión puede autorizarse y construirse en aproximadamente un año y medio; en India, en unos tres años. En Europa y Estados Unidos, iniciativas similares suelen tardar entre ocho y diez años, o incluso más, de acuerdo con la AIE.
La discusión también se organizó alrededor del enfoque One Grid, que propone desarrollar, gestionar y regular la red eléctrica como un sistema integrado. Ese esquema plantea coordinación temprana entre operadores de redes de transporte y distribución para alinear el desarrollo de la red con la operación del sistema; ampliación de equipos, innovación y capacidad industrial por parte de empresas de servicios públicos, fabricantes y proveedores de tecnología; y marcos regulatorios estables que faciliten la inversión, con foco en la asequibilidad y la aceptación por parte de la ciudadanía.
Otro punto fue el déficit de competencias. El sector enfrenta una competencia creciente por ingenieros, técnicos y especialistas en el ámbito digital, y la formación aparece como condición para ejecutar la electrificación en los tiempos previstos. A nivel global, alrededor de ocho millones de personas trabajan en la construcción, el mantenimiento y la explotación de redes eléctricas, pero la AIE calcula que harán falta 1,5 millones de trabajadores adicionales de aquí a 2030.
En la visita a la exposición del CIGRE, el ministro francés de Industria, Martin, destacó la importancia de la cooperación para llevar adelante la actual ola de electrificación y recordó que la primera conferencia del CIGRE se celebró en París en 1921.


