Ya con mucho camino recorrido, queda claro que la digitalización financiera no pasa solo por sumar tecnología, sino por resolver problemas concretos de negocio, para potenciarlo y mejorar la experiencia de los clientes.
Para ahondar sobre la agenda actual, Maximiliano Cohn, CIO de Banco CMF, explica cómo cambian las demandas de corporaciones, pymes y emprendedores en un contexto de márgenes más ajustados. También, da cuenta del rol que pueden jugar bancos y fintech como aliados y por qué la construcción de ecosistemas interoperables puede convertirse en una ventaja competitiva decisiva.
¿Cuáles fueron las demandas más destacadas de sus clientes corporativos en este año? ¿A qué lo relaciona y cómo se pudo dar respuesta? ¿Y respecto de los clientes emprendedores?
Dado el contexto actual, los márgenes de ingresos y costos operativos cada vez son más chicos. Las empresas necesitan disminuir estos costos de operación, lo cual se convierte, para la unidad de negocios QORP, en una demanda en la digitalización de procesos de cash management, para cobranzas, pagos, conciliaciones, y tareas que demandan tiempo y esfuerzo de recursos que podrían enfocarse en tareas de mayor valor.
Por otro lado, existen muchas corporaciones que tienen comunidad, y que no están aprovechando todo el potencial de esta cadena de valor. En QORP actuamos de consultores, para poder identificar oportunidades, como ser, modelos de recaudación y conciliación para las empresas que tienen cadena de suministro, y modelos de automatización de rentabilidad sobre ingresos, automatizando las inversiones de nuestros clientes y de los clientes de sus clientes.
Los emprendedores buscan identificar “nichos”, para atender necesidades específicas de distintas industrias, como ser, última milla para las empresas de logística, recaudación y pagos para compañías que venden en consignación, todo dentro de una infraestructura tecnológica, que contempla APIs, conciliaciones, liquidaciones y pagos en tiempo real.
¿Qué estrategias deberían adoptar los bancos tradicionales para transformar la irrupción de billeteras digitales y fintech en una ventaja competitiva, tanto en términos de experiencia de usuario como de generación de nuevos negocios?
Desde QORP buscamos que Grupo CMF extienda su oferta de producto y servicio a las compañías que están buscando ampliar su propuesta de valor. Gran parte de estas son fintech, que tienen una tecnología que permite escalar el negocio de sus clientes (BtoB), pero no buscamos competir, sino complementar ese potencial, con rieles tecnológicos financieros, con el abanico de productos de CMF. Con lo cual cada participante del negocio genera valor, allí donde tiene más conocimiento.

¿Cómo están segmentando más allá de los criterios tradicionales de leads y clientes para ofrecer productos más personalizados e inclusivos?
No se trata de tener una góndola de APIs y que un cliente pase con un carrito de compras y termine con un check out. La tecnología por sí sola es compleja para hacer market-fit sin personalizaciones.
El driver pasa por entender y escuchar activamente lo que necesitan los clientes, algo que parece muy sencillo, pero no lo es. CMF tiene una cultura de co-crear productos y ahora QORP, la vertical fintech que pone sobre la mesa un equipo compacto multidisciplinario, tiene como objetivo co-diseñar producto y servicio, buscando el win-win a través de productos tailor made (a medida).
Los nuevos modelos de scoring y tecnológicos permitirían, en principio, incluir a sectores (individuos y empresas) que no cuentan con el historial de crédito tradicional. ¿Se está logrando ofrecerles una propuesta adaptada a sus necesidades? ¿Qué queda por resolver?
Todavía hay mucho por explorar y hacer en este ámbito. En el caso de los individuos, el esquema parece más simple, aunque todavía no está tan maduro como el que podría alcanzarse con los modelos de open banking y open finance. En teoría, la respuesta a la pregunta “¿de quién es el dato?” es clara: del cliente. Sin embargo, llevar ese principio a la práctica no es sencillo. Aún quedan muchos aspectos por resolver, entre ellos quién asume los costos de administración, mantenimiento y resguardo de esos datos.
Para el mundo de las empresas, es más complejo pero no imposible. Cada vez son más quienes se están animando a modelar scoring crediticios para pequeñas y medianas empresas, apalancados en la IA para todo lo relacionado con lectura de documentación.
¿Qué innovaciones podrían redefinir la relación entre las entidades financieras y los clientes?
En este aspecto, todavía queda mucho por construir. El segmento pyme fue históricamente uno de los más desatendidos en la evolución tecnológica y digital, que se concentró sobre todo en el segmento retail.
Desde el sector financiero, tenemos la oportunidad de ser un impulsor tecnológico que permita a las empresas enfocarse en su negocio principal y no en tareas operativas que consumen tiempo y recursos.
Incluso las compañías podrían desarrollar sus propias billeteras interoperables para fortalecer su cadena de valor, generar eficiencia en costos y ofrecer beneficios vinculados al uso de esa solución. El concepto se basa en construir ecosistemas propios que mejoren la rentabilidad y automaticen procesos de manera más eficiente.
¿Cuáles son las principales prioridades estratégicas de la entidad en el corto y mediano plazo?
Tener APIs va a ser un commodity para todas las entidades financieras. El desafío va a pasar por cómo las fintech y los bancos nos complementamos para bajar las barreras de las integraciones con nuestros clientes, y poder escalar en forma rápida para soportar cada vez más volumen, no solo para ampliar la diversidad de productos, sino para lograr mayor profundidad transaccional.
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