En julio, la Patagonia registró los precios de supermercados más altos del país: pagó los mismos productos un 8,5% por encima del promedio nacional, su nivel más alto desde comienzos de 2023. En el otro extremo, el NOA se ubicó 2,1% por debajo del promedio. La distancia entre ambas regiones alcanzó los 10,6 puntos porcentuales.
El análisis fue elaborado por Ramiro Severino, investigador del Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios (CECN) de la Universidad de San Andrés (UdeSA). El trabajo utiliza datos del sistema SEPA de la Secretaría de Comercio de la Nación, que reúne información sobre precios de productos en supermercados. En esa base, “cada día se publican más de un millón de precios de supermercados”, señaló el documento.
A partir de esa fuente, el CECN-UdeSA publica dos indicadores de acceso libre. Por un lado, el Índice de Competencia de Precios (ICP), que mide cuánto varía el precio de un mismo producto entre sucursales de distintas cadenas. Por otro, el Pulso Regional de Precios (PR), que mide cuánto se aparta el precio promedio de una región del promedio nacional. “Uno dice dónde conviene comparar precios; el otro, cuánto cambia la cuenta según dónde se haga la compra”, explicó el informe.
En la comparación por categorías, la “foto de los últimos cinco años” mostró una tendencia estable: donde más rinde comparar precios es en productos frescos. Frutas y Verduras y Pescados encabezaron la dispersión entre supermercados, mientras que Bebidas se ubicó como la categoría con menor dispersión.
Para el ICP, el promedio de la ventana junio de 2021 a julio de 2026 —sobre nueve categorías— ubicó a Frutas y Verduras en 7,7% y a Bebidas en 3,5%. En términos prácticos, el análisis concluyó: “a la hora de comprar frutas y verduras conviene recorrer un poco los comercios de cercanía junto con los supermercados, para encontrar los mejores precios”.
En el plano regional, el trabajo describió que la Patagonia paga los productos más caros del país, aunque con oscilaciones. La brecha con el NOA llegó a 17,9 puntos en 2022 y 2023 y se comprimió a 2,7 en 2024, “el año del reordenamiento de precios relativos que siguió a la devaluación de diciembre de 2023”. Desde mediados de 2024, la brecha volvió a ampliarse.
Mirado por año, el patrón se mantuvo en toda la ventana analizada: la Patagonia fue la región más cara respecto del promedio nacional, mientras que el NOA resultó la más barata en el acumulado. El informe sintetizó la explicación del fenómeno: “la Patagonia es cara en lo que le llega de afuera, todo lo que carga flete desde el núcleo productivo, y está a precio o más barata en lo que produce”.


