La Argentina atraviesa un proceso de normalización macroeconómica, expresado principalmente en la reducción de la inflación, pero esa mejora no garantiza por sí sola una recuperación sostenida. Marcos Victorica, economista y CEO de BAS Storage, sostiene que el punto crítico pasa por la falta de una expansión del crédito que acompañe ese escenario y permita convertir el ahorro en inversión.
El planteo parte de una comparación internacional: en países desarrollados, el crédito financiero representa alrededor del 70% del PBI, mientras que en la Argentina ese porcentaje es menor al 15%. En ese marco, Victorica afirma: “Para construir una economía sólida, es fundamental convertir el ahorro en inversión”.
En su análisis, la discusión sobre el acceso al financiamiento también quedó expuesta durante la reciente visita al país de Kristalina Georgieva, titular del Fondo Monetario Internacional. En esa oportunidad, Georgieva advirtió que uno de los principales desafíos es conseguir una distribución pareja del crecimiento y mencionó expresamente la necesidad de mejorar las condiciones financieras para que las pequeñas empresas y los hogares puedan acceder a préstamos.
Victorica plantea que el saneamiento macroeconómico puede generar condiciones favorables para el desarrollo, pero que el sistema financiero funciona como una traba a la hora de volver efectivo ese proceso. Para dimensionar la magnitud del problema, propone observar dos variables: la morosidad y el tamaño del crédito privado.
En primer lugar, señala la morosidad registrada durante el último año. Según el último Informe de Bancos del BCRA, el nivel de mora en las familias alcanzó el 12,8%, mientras que en las empresas fue del 3,5%. Esos valores, sostiene, se relacionan en parte con tasas de interés elevadas: el costo financiero total de las líneas ofrecidas por los bancos puede superar ampliamente el 100% anual y, en algunos casos, alcanzar niveles superiores al 300%, por encima de la inflación. También menciona que los llamados spreads a veces superan los márgenes de muchos comercios minoristas.
A esa dinámica suma el peso de las entidades no financieras: casi tres millones de argentinos adquirieron préstamos que no pueden pagar. En paralelo, vincula el alto costo del financiamiento con la inexistencia de seguridad jurídica respecto del valor del peso, un factor que, en su visión, ayuda a explicar el tamaño mínimo del crédito privado en relación con la economía.
En segundo lugar, cita datos del BCRA sobre el volumen del crédito. En junio de 2026, el crédito bancario en pesos al sector privado fue equivalente al 9,2% del PBI; al sumar el crédito en moneda extranjera, el porcentaje asciende al 12,3%. Como contraste, con cifras del Banco Mundial, en 2024 el crédito bancario al sector privado equivalía a alrededor del 46% del PBI en Estados Unidos, 77% en Alemania y 121% en Japón.
Sobre esa tensión, Victorica resume: “El crédito es caro porque es escaso, pero también es escaso porque es caro”.


