El empleo privado formal acumula 12 meses de caída y llega a 6,13 millones

El empleo asalariado privado registrado volvió a retroceder y en mayo de 2026 se ubicó en 6,13 millones de puestos, en un escenario con diferencias entre sectores y provincias que reabre el debate sobre qué actividades lideran el crecimiento y su capacidad para generar empleo formal

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El empleo asalariado privado registrado volvió a mostrar señales de debilidad y en mayo de 2026 se ubicó en 6,13 millones de puestos. La dinámica reciente combina una recuperación parcial durante 2024 y comienzos de 2025 con un nuevo retroceso, en un contexto de diferencias marcadas entre sectores y provincias.

El diagnóstico forma parte del artículo de la Fundación Mediterránea titulado “El empleo privado formal acumula doce meses consecutivos de caída”, entidad presidida por María Pía Astori. El texto plantea que el escenario excede la coyuntura y abre una discusión sobre la dinámica productiva: qué actividades lideran el crecimiento y cuál es su capacidad para generar empleo.

Entre los datos centrales, el artículo señala que desde noviembre de 2023 se perdieron 241.000 puestos de trabajo privados registrados. En ese período, el empleo formal privado “acumula doce meses consecutivos de caída” y el nivel de mayo de 2026 quedó 135.000 puestos por debajo de mayo de 2025.

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La contracción no se distribuye de manera homogénea entre ramas de actividad. Industria y construcción concentran la mayor parte del ajuste: entre ambas explican unos 148.300 puestos menos. Esa concentración sectorial ayuda a entender por qué el deterioro del empleo formal puede percibirse con distinta intensidad según el perfil productivo de cada región.

En contraste con esos retrocesos, el agro mostró una evolución positiva. El empleo registrado del sector aumentó 4,3%, en un desempeño que se diferencia de la trayectoria de las ramas con mayores pérdidas.

La fundación también remarca las diferencias territoriales. El impacto varía según la estructura productiva de cada provincia y se combina con niveles de informalidad elevados: en nueve jurisdicciones, la informalidad supera el 50%. En ese marco, el desafío no se limita a recuperar los puestos perdidos, sino a identificar qué sectores pueden traccionar una expansión sostenida del empleo registrado y cómo esa capacidad se expresa en cada economía provincial.

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