Amazon dio un nuevo paso en el desarrollo de su constelación de satélites Leo al completar un nuevo lanzamiento que elevó a 396 la cantidad de unidades operativas en órbita. Según informó la compañía, ese número permite alcanzar “cobertura continua en las latitudes iniciales”, un requisito clave antes del comienzo de la prestación comercial del servicio.
El lanzamiento se realizó durante la madrugada del 2 de julio desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida. Un cohete Atlas V de United Launch Alliance (ULA) colocó en órbita otros 29 satélites de la constelación.
“Con este lanzamiento hemos alcanzado un hito importante. Ya contamos con suficientes satélites para ofrecer servicio continuo en nuestras latitudes iniciales”, afirmó Chris Weber, vicepresidente de Amazon Leo Business, en un comunicado difundido tras la misión.
La carrera contra Starlink
El proyecto Leo constituye la principal apuesta de Amazon para ingresar al mercado mundial de Internet satelital, actualmente liderado por Starlink, la red desarrollada por SpaceX.
Aunque Starlink ya supera los 8.000 satélites operativos y presta servicios en más de un centenar de países, Amazon avanza con un cronograma de despliegue acelerado. La autorización regulatoria otorgada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos contempla una constelación de 3.236 satélites, de los cuales al menos la mitad debe encontrarse en órbita antes de mediados de 2027.
Durante 2025 y 2026 la compañía incrementó el ritmo de lanzamientos mediante acuerdos con ULA, Blue Origin, Arianespace y SpaceX, conformando uno de los mayores programas de contratación de servicios de lanzamiento de la historia.
Próxima etapa
Superado este umbral técnico, Amazon podrá comenzar las pruebas de servicio continuo con clientes seleccionados antes de avanzar hacia una disponibilidad comercial más amplia.
La compañía aún deberá multiplicar el tamaño de la constelación para alcanzar cobertura global y aumentar la capacidad de la red. Sin embargo, el nuevo hito reduce uno de los principales riesgos del proyecto: demostrar que la infraestructura orbital ya es suficiente para sostener un servicio permanente en las primeras regiones de operación.
La competencia por el mercado de la conectividad satelital entra así en una nueva etapa. Mientras SpaceX mantiene una ventaja significativa en cantidad de satélites y clientes, Amazon comienza a acercarse al momento en que su inversión de varios miles de millones de dólares empiece a traducirse en ingresos comerciales.












