Argentina supera a Uruguay en forestación, pero exporta seis veces menos divisas

Tras el Foro Regional de Uruforest 2026, realizado en Colonia, el empresario Ignacio Mendez Cunill comparó superficie, producción y exportaciones forestales y apuntó a infraestructura, logística, previsibilidad y agregado de valor como ejes para atraer inversiones y ampliar capacidades de procesamiento en la forestoindustria

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Argentina cuenta con recursos forestales para sostener un desarrollo industrial de mayor escala, pero todavía enfrenta dificultades para traducir esas ventajas en producción, inversiones y exportaciones. Esa fue una de las conclusiones expuestas por Ignacio Mendez Cunill, integrante del Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR), durante su participación en el Foro Regional de Uruforest 2026, realizado en Colonia, Uruguay.

El encuentro reunió a representantes de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay para analizar perspectivas de la actividad forestal en el Cono Sur, en un escenario internacional atravesado por nuevas exigencias comerciales, desafíos de competitividad y decisiones de inversión. En ese marco, el empresario planteó que la disponibilidad de materia prima, la productividad de las plantaciones y los costos competitivos conviven con brechas frente a países vecinos.

Una comparación presentada en el foro buscó dimensionar el desafío argentino: con aproximadamente 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, frente a 1,1 millones en Uruguay, Argentina produce cinco veces menos celulosa y obtiene seis veces menos divisas por exportaciones forestales. La diferencia, según el análisis del directivo, muestra que la materia prima por sí sola no garantiza una industria competitiva: la capacidad de procesamiento, la infraestructura, la logística y las condiciones para invertir resultan determinantes para transformar recursos forestales en productos de mayor valor agregado.

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Ventajas productivas y foco en industrialización

Las plantaciones argentinas, especialmente las ubicadas en el Nordeste, presentan condiciones favorables para la producción de madera. Mendez Cunill destacó el potencial de crecimiento del pino y el eucalipto, además de la existencia de materia prima disponible para acompañar nuevos proyectos industriales. A esas características sumó la disponibilidad de tierras aptas y condiciones de costos que, desde su perspectiva, podrían contribuir a mejorar el posicionamiento del país frente a otros destinos de inversión de la región.

Sin embargo, el aprovechamiento de esas ventajas requiere avanzar en la industrialización de la madera y generar condiciones para desarrollar nuevos eslabones de la cadena productiva. En esa línea, el desafío no se limita a incrementar la superficie forestada: también implica transformar el recurso disponible en más actividad industrial, empleo, valor agregado y capacidad exportadora.

Competitividad regional y agenda de inversión

El intercambio regional también expuso tensiones en los países vecinos. En los diálogos con representantes de Chile, Brasil y Uruguay, Mendez Cunill mencionó el estancamiento de los incentivos a la expansión forestal y la industrialización en Chile, las dificultades comerciales vinculadas con los aranceles estadounidenses en Brasil y las restricciones ambientales para ampliar las superficies forestadas en Uruguay.

En ese contexto, sostuvo que Argentina atraviesa una etapa de mayor coincidencia entre las prioridades del Gobierno nacional y las necesidades de desarrollo de la forestoindustria, aunque subrayó que esa situación debe traducirse en medidas concretas. La agenda planteada por el sector incluye trabajar sobre la previsibilidad de las reglas, la infraestructura y los costos que afectan la competitividad, con el objetivo de favorecer la instalación o ampliación de capacidades de procesamiento y atraer nuevos proyectos industriales.

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