El Coliseo Romano sumó en septiembre de 2026 un modelo digital desarrollado a partir de relevamientos tridimensionales y documentación arquitectónica, con el objetivo de mejorar la documentación del monumento y orientar futuras tareas de conservación.
La herramienta reúne información sobre características constructivas, materiales y transformaciones a lo largo del tiempo. El enfoque se inscribe en una tendencia más amplia: el uso de gemelos digitales, representaciones virtuales de construcciones reales que integran datos sobre su estructura y evolución para documentar patrimonio, planificar intervenciones y anticipar necesidades de mantenimiento.
Del modelo 3D al gemelo digital
A diferencia de un modelo tridimensional convencional, un gemelo digital puede integrar información de distintas fuentes para representar el estado de una construcción y acompañar su evolución. En edificios históricos, esto permite reunir documentación arquitectónica, datos sobre materiales y registros de las intervenciones realizadas.
Con esa base, la conservación deja de depender exclusivamente de inspecciones puntuales. En cambio, puede apoyarse en una base de información más completa para planificar tareas futuras, con un seguimiento más sistemático del estado del edificio y la evaluación de posibles riesgos.
Materiales y agenda urbana
La digitalización es solo una parte del proceso. La preservación del patrimonio también depende de la elección de materiales capaces de responder a las exigencias técnicas de una restauración sin perder de vista las características arquitectónicas de las construcciones originales. Un ejemplo es la restauración de los corredores del sector sur del Coliseo Romano, para la que se desarrollaron productos específicos a base de cal hidráulica natural y libres de cemento, destinados a la ejecución de las carpetas y la colocación de losas de travertino.
“Este proyecto refleja uno de los principales desafíos de la restauración: incorporar tecnología y materiales de alto rendimiento sin perder de vista las características históricas y arquitectónicas de las construcciones que buscamos preservar”, señalaron desde Mapei.
Esta combinación entre innovación y recuperación de lo existente también se vincula con la evolución hacia las smart cities o ciudades inteligentes. Según el informe World Smart Cities Outlook 2024, de ONU-Hábitat, las tecnologías y las estrategias urbanas pueden contribuir a desarrollar ciudades más sostenibles, resilientes e inclusivas.
En ese marco, los gemelos digitales ofrecen nuevas posibilidades para la gestión del patrimonio urbano: al integrar información sobre las características físicas de una construcción, pueden facilitar el seguimiento de su estado, la planificación de intervenciones y la evaluación de riesgos. Estas herramientas también pueden aplicarse a edificios contemporáneos e infraestructuras urbanas, con el objetivo de mejorar su mantenimiento y prolongar su vida útil.
“La combinación de herramientas digitales, materiales especializados y estrategias de rehabilitación permite pensar la regeneración urbana no solo como una transformación del paisaje, sino como una inversión en la vida útil de las construcciones y en la identidad de las ciudades”, agregaron desde Mapei.












