El centro de gastroenterología Gedyt ubicó a la nutrición y a los hábitos sostenidos en el tiempo como factores que pueden influir en el funcionamiento del sistema digestivo y formar parte de una estrategia integral de prevención y cuidado de la salud digestiva, en el marco del Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora cada 16 de octubre.
En ese enfoque, la entidad planteó que, frente a determinadas patologías digestivas, el abordaje puede requerir un plan nutricional personalizado y cambios de hábitos como complemento del tratamiento central. Para definir esas modificaciones, consideró fundamental realizar una evaluación clínica previa que permita conocer las necesidades de cada paciente y determinar qué ajustes en la alimentación pueden contribuir a mejorar su salud.
Evaluación clínica y planes a medida
Gedyt también citó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto del rol de los profesionales de la nutrición en la evaluación nutricional y en la planificación de estrategias alimentarias adaptadas a las distintas necesidades y condiciones de salud de cada persona. Ese trabajo, se señaló, contribuye tanto al mantenimiento de una alimentación equilibrada como al abordaje nutricional de diferentes patologías.
Dentro de ese marco, uno de los puntos centrales es evitar las restricciones alimentarias innecesarias. La eliminación de determinados alimentos sin justificación clínica puede reducir la variedad de la dieta sin resolver síntomas digestivos y, en algunos casos, alterar resultados de estudios y demorar el diagnóstico.
Maia Espejo, nutricionista de Gedyt, lo resumió así: “Es fundamental conocer la historia clínica de cada paciente”. En la misma línea, la especialista agregó: “Identificar posibles patologías, alergias o intolerancias y diseñar un plan alimentario variado y adaptado”. La entidad sostuvo que la individualización es un aspecto central del acompañamiento nutricional y que dos personas con un mismo diagnóstico pueden requerir planes diferentes.
Prevención: fibra, hidratación y chequeos
El enfoque propuesto incluye trabajo interdisciplinario entre nutricionistas y gastroenterólogos, para integrar diagnóstico, tratamiento médico y acompañamiento alimentario. Ese abordaje busca facilitar la identificación de cambios necesarios en la alimentación sin recurrir a restricciones que no estén indicadas.
En prevención, se destacaron el consumo adecuado de fibra y una correcta hidratación, por su papel en el funcionamiento intestinal, la regularidad de las deposiciones y el equilibrio de la salud digestiva. Espejo sostuvo que el aporte de fibra debe adaptarse a las necesidades individuales: tanto el consumo insuficiente como el excesivo pueden generar molestias, y una hidratación adecuada resulta clave para favorecer sus efectos sobre el tránsito intestinal.
Además, una alimentación que incluya frutas, verduras, legumbres y cereales integrales contribuye al aporte de fibra y puede ayudar a reducir el riesgo de un diagnóstico temprano de cáncer de colon. Sin embargo, se remarcó que una alimentación saludable no reemplaza los controles preventivos y se recomendó comenzar los chequeos a partir de los 45 años en personas sin antecedentes familiares, mientras que quienes los presentan pueden requerir una evaluación más temprana.


