La salud, y en particular la salud mental, gana centralidad en las decisiones laborales de los profesionales argentinos. Un análisis de Michael Page realizado sobre más de 14.000 personas relevó que, al evaluar una nueva propuesta, el bienestar aparece como una prioridad incluso por encima del salario y condiciona tanto la aceptación de ofertas como la disposición a cambiar de empleo.

En la antesala del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, la consultora planteó que el debate sobre bienestar debe sostenerse en el tiempo. “Priorizar el bienestar emocional en el trabajo no es solo una responsabilidad. Se trata de una necesidad estratégica para las organizaciones”, afirmó Miguel Carugati, Partner en Latinoamérica de Page Executive.

Beneficios y flexibilidad en la propuesta laboral

Según la Guía Salarial 2026 de Michael Page, los beneficios vinculados a la salud ocupan el primer lugar entre los atributos más deseados para aceptar una oferta laboral. Detrás se ubican el bono por desempeño, el esquema de trabajo híbrido, la flexibilidad y los días adicionales de vacaciones. En conjunto, el orden de preferencias refuerza una lectura: la propuesta de valor que buscan los candidatos se apoya cada vez más en una combinación de compensación, bienestar y flexibilidad.

La tensión entre presencialidad, equilibrio personal y salud mental también aparece en indicadores concretos. El 73 % buscaría otro empleo si le pidieran asistir a la oficina con mayor frecuencia. Además, el 40 % considera que perdería equilibrio vida-trabajo al aceptar un nuevo empleo, un dato que pone el foco en el diseño de esquemas de trabajo y en cómo se gestionan expectativas y rutinas.

Carugati vinculó estos cambios con transformaciones recientes en la cultura laboral. “La pandemia marcó un antes y un después en nuestra forma de entender la salud”, sostuvo. En esa línea, señaló que el trabajo remoto abrió desafíos, como el aislamiento y la dificultad para separar la vida laboral de la personal.

Nuevos criterios para líderes y ejecutivos

En el segmento de líderes, un estudio de Page Executive relevó que el 94 % está abierto a asumir un nuevo rol. Entre los motivos principales se destaca la búsqueda de un mayor balance entre vida laboral y personal: el 74 % lo definió como uno de los aspectos más importantes al pensar en el trabajo, mientras que el 57 % mencionó su salud mental. En Argentina, además, uno de cada dos líderes afirmó que rechazaría una promoción si afectara su bienestar.

Para ejecutivos C-level y líderes senior, el análisis agregó que un cambio de rol no se limita a ponderar compensación o crecimiento profesional. De hecho, el 46 % identificó el equilibrio vida-trabajo y la flexibilidad como los principales factores que podrían perder al dar ese paso.

En paralelo, los criterios para seleccionar y desarrollar liderazgos incorporan cada vez más habilidades interpersonales. Junto con la capacidad técnica y la trayectoria profesional, ganan peso atributos como la honestidad, la empatía, el equilibrio emocional y la generación de confianza, con mayor relevancia a medida que se asciende en las organizaciones.